(Panorama Digital). El sector ha registrado pérdidas de 75 millones de dólares. La falta de tecnología genética, patológica y personal, especializado en el área, ha ocasionado la crisis. Productores esperan por el establecimiento de un Centro de genética.

El sector camaronero, desde el pasado mes de diciembre, tiene improductivas tres mil hectáreas de cultivo y, hasta la fecha, no se considera la posibilidad de iniciar en ellas un nuevo ciclo de producción.

 

Actualmente hay 12 mil 50 hectáreas permisadas; de las cuales casi 10 mil están en producción. Según el presidente de la Asociación de Productores de Camarones de Occidente (Asoproco), Fernando Villamizar, el 2006 cerró con una producción favorable de aproximadamente 32 mil 500 toneladas; pero para el 2007 la producción está seriamente comprometida y podría llegar a disminuir a 15 mil toneladas. “Actualmente, en los laboratorios del país no existe producción de postlarvas suficientes y certificadas, que garanticen buenos rendimientos y una elevada resistencia al síndrome del virus del Taura y a otros patógenos”.

 

Villamizar explicó que este déficit se debe a que los reproductores, que son importados, llegan a un punto en que su capacidad reproductiva se agota, y hay que estar renovando los padrotes cada cuatro o seis meses. Ésto genera tardanza, pérdida de divisas y ha ocasionado al sector pérdidas de ingresos por el orden de los $ 75 millones. De allí la necesidad de producir en el país los reproductores”.

 

Al respecto, Enzo Scionti, productor de camarones, precisó que las postlarvas se están terminando, “ y las que hay, no son de muy buena calidad. Nosotros no podemos traer nuevos lotes del exterior, porque los organismos rectores del área cuentan con estrictas medidas de sanidad. Ante esta situación, el futuro de la industria está seriamente comprometido”.

 

El presidente de Asoproco acotó que el sector camaronero presenta una disminución de alrededor de 10 mil empleos, entre directos e indirectos, y pérdidas de una parte significativa de los mercados internacionales por incremento en los costos de producción.

 

Secuelas del Taura La actual crisis del sector camaronero, según Asoproco, comenzó a raíz de la aparición del virus del Taura, en el 2005. Villamizar argumentó que desde ese entonces, el sector no ha podido realizar las inversiones necesarias para reactivar el aparato productivo; pues los aportes y financiamientos que recibieron en ese entonces, no han sido suficiente”. Destacó que la falta de tecnología genética, patológica y personal, especializado en el área es el principal problema que afronta la industria camaronera, “y que ha castigado implacablemente el bolsillo de los productores”.

 

Para el empresario Scionti el negocio de los camarones ya no está siendo rentable “porque de las 180 hectáreas de espejo de agua que tenemos en nuestra granja, sólo están en producción 60 hectáreas, y tengo un 25% menos de personal. Registramos 300 mil dólares en pérdidas”. A esto se suma, a juicio de los productores del rubro, el elevado costo del alimento balanceado para los camarones, en las primeras etapas de crecimiento, y sus incrementos de precios trimestrales todos los años.

 

En tal sentido, Enzo Scionti argumentó: “No es posible que a nosotros nos cueste cada kilo de alimento 85 centavos de dólar, cuando a Brasil y Colombia sólo pagan 55 centavos. Para nosotros producir un kilo de camarón gastamos 60% en alimento balanceado. A veces sale bueno y a veces no. Hemos tenido 25% o 30% de sobrevivencia del camarón producto de la mala calidad del alimento. Definitivamente esta alta mortalidad de las larvas es la ruina, ni siquiera llegamos a cubrir los gastos de producción”.

 

“La industria no quiere mostrar los parámetros físicos-químicos del alimento para comprobar lo que estamos comprando”, enfatizó el productor. En torno a esta problemática del sector camaronero, se consultó la vocería oficial; pero el organismo regulador de la pesca en la región, Inapesca, no emitió declaraciones al respecto; al manifestar que no están autorizados para dar ningún tipo de información.

 

Centro de genética Asoproco viene planteando desde el 2005 —debido de la presencia del Taura— el establecimiento de un Centro de Investigación de Genética y Patología Acuícola, especialmente del camarón blanco (Litopenaeus vannamei), que permitirá la constitución de lotes de reproductores certificados y exentos de patógenos. Y así, se logrará la producción de larvas sanas que garantizarán una excelente producción. Villamizar afirmó que el Ejecutivo nacional se ha mostrado interesado en su ejecución. “Estamos a la espera de la respuesta, tanto para el crédito, como del aporte solicitado. Pero de no llegar en este momento, la producción del 2007 se vería afectada seriamente”.

 

Fuente: http://www.panodi.com