(La Nación). La tragedia del fiordo de Aysén y sus secuelas ambientales son una de las preocupaciones que animan a los representantes y voceros de la organización ecologista no gubernalmental, Océana, quienes sostienen que la liberación de salmones desde la zona del sismo provocará un impacto de incalculables consecuencias.

 

Así lo expresó en entrevista con Radio W el jefe de campaña de salmonicultura de Océana, Cristián Gutiérrez.

Dijo que "lo importante es que, a diferencia de otros países competidores en el mercado de salmones como Noruega, donde existe información sobre el escape de salmones, acá no la hay", subrayó el experto.

"Nosotros demandamos que las empresas hagan un catastro de los peces escapados y el costo que ello significa, para posteriormente tomar las tomar medidas indicadas", agregó.

En rigor, el sismo y las marejadas producidos el sábado anterior en el fiordo de Aysén van a generar modificaciones ambientales a todo nivel.

El especialista del organismo ecologista explicó que "la literatura científica enseña que el daño que provoca un salmón cautivo que es liberado al medio natural es variado: por ejemplo, la devoración de otras especies; el cruce con otras especies nativas que tiene un impacto genético y la transmisión de enfermedades que son propias de salmones en jaula".

"Por ejemplo, los salmones en cultivo son sometidos a tratamiento de antibióticos y en libertad el antibiótico se propaga por las fecas de salmones al medio ambiente, incluso con secuelas para el ser humano, como puede ser la resistencia bacteriana", sostuvo.

Un tigre del mar
El salmón es un pez que se alimenta de pellets de harina de pescado y -según los antecedentes que detalló Gutiérrez- consume entre mil 400 y 800 toneladas de recursos anuales.

Agregó que "sucede que el salmón escapado compite con el róbalo, la merluza; entonces se estima que sólo por el escape, en la pesca se puede perder anualmente 2,5 millones de dólares. Y es un costo que asumen los pescadores artesanales y no la industria que está asegurada".

El medioambientalista graficó el escenario a través de situaciones llamativas. "Hay incongruencias de esta industria que dice va a ser la salvadora del problema alimenticio mundial. Para producir un kilo de salmón se necesita cinco kilos de peces pelágicos como anchoveta o jurel para producir harina o aceite que es el alimento del salmón".

"El salmón es un pez carnívoro; por eso hemos dicho que haciendo la analogía, la fuga de un salmón es como si se escapara un tigre o un león de un zoológico, y hoy estamos frente a un depredador que está arrasando con el medio ambiente", advirtió finalmente el jefe de campaña de salmonicultura de Océana, Cristián Gutiérrez.

Fuente: http://www.lanacion.cl