Por: Roi Palmás.
La Voz de Galicia, España.

El mercado internacional del mejillón lleva años viendo cómo Chile conquista nuevas cotas e invade zonas en las que antes dominaban productores históricos y con más tradición. Este crecimiento exponencial ha provocado que hoy en día la Unión Europea importe ya más toneladas de este producto procedente del país americano que las que transforman zonas más cercanas y de mayor calidad, como pueden ser las rías gallegas.

El peligro sobre el volumen de las exportaciones regionales parece evidente, más si cabe cuando los datos avalan que este ritmo no decrece con el paso del tiempo, sino que se afianza en el marco general de productores. Chile es ya, a todos los efectos, la tercera potencia mundial en el sector productivo, cuando hace poco más de diez años ocupaba un puesto testimonial con respecto a otros grandes exportadores.

El dato que mejor puede certificar esta expansión son las 2.000 toneladas que generaba el mercado chileno a principios de los noventa y las 193.926 toneladas con las que cerraron el ejercicio del 2008, o lo que es lo mismo, su protagonismo se ha multiplicado por cien en apenas dos decenios.

Chile cuenta con la particularidad de que la práctica totalidad del mejillón que sale de sus aguas se destina a la industria de la transformación, ya que la repercusión del consumo interior en fresco es ínfima. Por ello, todo el potencial del mercado andino ha ido a parar a lugares tan atrayentes como son los países de la Unión Europea.

De hecho, en el ejercicio del 2008 se certificó que, por primera vez, las importaciones europeas de mejillón chileno transformado fueron superiores a la producción del bivalvo de la industria gallega. En ese momento, la doble evolución de los mercados (andino, al alza y gallego, a la baja) se cruzaron. Los productores de Galicia facturaron 109 millones de kilos menos que cuatro años antes, mientras que en el mismo período, el mejillón chileno crecía desde los 28 a los 74 millones de kilos (un 264% de incremento).

La clave en el actual panorama internacional reside en que ahora las exportaciones se hacen directamente desde el otro lado del Atlántico rumbo a Europa, sin pasar por intermediarios gallegos o españoles.

Razones que lo explican

Entre las razones que avalan el espectacular crecimiento chileno se pueden diferenciar cuatro grandes argumentos. En primer lugar, la materia prima (más allá de la calidad del producto) es notablemente más barata en Chile que en otras zonas. Además, cada vez se ha ido destinando mayor superficie al cultivo de este bivalvo en aguas americanas, con lo que la oferta también se ha multiplicado. Como tercer punto destaca que son muchos, y muy importantes, los empresarios gallegos que han conquistado Chile y que se han convertido en una competencia real del propio mercado. Finalmente, las ventajas del cambio de euro a dólar que rigen las ventas y la ausencia de tasas aduaneras desde el 2007 hacen de la industria chilena una importante amenaza.

Sin embargo, el IPC, los salarios, la inflación y la tendencia de ese cambio de divisa pueden suponer un alivio en el futuro para los productores gallegos que miran a Europa.