(La Voz de Galicia). La Red Natura 2000 por fin tendrá una protección específica en Galicia. El Plan Director de Conservación, del que ya tiene un borrador la Consellería de Medio Ambiente y que saldrá a exposición pública en junio, ordenará el territorio y establecerá de forma clara y precisa qué actividades podrán llevarse a cabo y cuáles no en las 59 zonas de especial protección de los valores naturales (antiguos LIC) y en las 14 zonas de especial protección de aves (ZEPA), que conforman un total de 388.000 hectáreas protegidas, el 12,5% del territorio gallego.

 

El proyecto responde a la filosofía de protección impulsada por Medio Ambiente, que ahora se plasmará en un documento que aún está en estudio y que podría sufrir modificaciones. Como norma general se regulará el grado de conservación de los espacios preservados e impedirá cualquier tipo de actuación que suponga una modificación de los valores naturales más sensibles. En la práctica, esto supondrá la prohibición de la instalación de parques eólicos, piscifactorías, canteras, urbanizaciones o cualquier otra actividad que suponga un impacto elevado, al menos en la mayor parte del territorio preservado.

Planeamiento urbano

El Plan Director de Conservación, que viene a ser como una especie de planeamiento urbano de los recursos naturales, definirá la protección de cada uno de los espacios de la red en función de cinco grandes clasificaciones: zonas de reserva, de interés prioritario para la conservación, de uso restringido, de uso moderado y de uso general. Las tres primeras, que tendrán un elevado grado de preservación, representan el 57% de la Red Natura y, prácticamente, en ellas sólo será posible llevar a cabo actividades tradicionales. En la zona de uso moderado, que por sí sola supone el 38% del territorio, tampoco se permitirán intervenciones de impacto ambiental.

También parece obvio que los planeamientos urbanos de los municipios deberán tener en cuenta las nuevas limitaciones en el uso del suelo.

Hasta ahora, la protección de la Red Natura, bastante generalista, venía establecida por un decreto de la Xunta del 2004 por el que se creaban las zonas de especial protección de los valores naturales. La norma permitía los usos tradicionales, mientras que las demás actividades, incluidas las industriales, podrían llevarse a cabo mediante una autorización específica. En la práctica, esto da lugar a una situación de indefinición.

Con el nuevo decreto, que entrará en vigor antes de fin de año, quedará delimitada de forma expresa en el mapa qué actividades se permitirán y cuáles no. Si una empresa quiere construir una piscifactoría o un parque eólico en Red Natura y el lugar que ha elegido para el emplazamiento tiene prohibida esta actividad, que será la mayor parte del territorio, ya no habrá más que hablar. Un ejemplo: toda la polémica surgida con la instalación de una piscifactoría en Touriñán quedaría cortada de raíz.

La Xunta entiende que este documento supone también una garantía para empresarios y promotores, que tendrán así un instrumento de planificación.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es