Milthon B. Lujan Monja

En la última semana, la industria de la salmonicultura en Chile ha sido afectada por dos acontecimientos, de origen distinto, que ha ensombrecido el crecimiento de las exportaciones de la industria que se venia registrando en los primeros meses de 2007, y que ha vuelto a poner en duda la sostenibilidad de esta actividad.

 

 

El primer acontecimiento, se debió al brote de una plaga de piojos de mar, la que se dio fundamentalmente por el nivel de intensidad en el que se viene desarrollando el cultivo del salmón y a la carencia de programas efectivos para la prevención de este parasito. En este sentido, el surgimiento de los piojos de mar, es responsabilidad del sector salmonero y de los funcionarios gubernamentales encargados de la supervisión de las actividades de la industria.

De esta forma, a ambos grupos les corresponde determinar las medidas a implementar, para prevenir el brote de plagas de piojos de mar, a través de medidas efectivas y concensuadas con todos los involucrados en la actividad. Dentro de estas medidas se deben incluir la rotación de las zonas de cultivo, cultivos por lotes, entre otras medidas.

El segundo acontecimiento, corresponde a los movimientos sísmicos (terremoto) que se han presentado en la zona de Aysén, que han afectado a la industria salmonera, con la destrucción de algunas jaulas de cultivo, la desaparición de algunos trabajadores, y como consecuencia de esto, la reubicación de las granjas de cultivo de salmón. Este es un evento eminentemente natural y que no se puede predecir; no obstante, si se pueden elaborar algunos planes de contingencia para minimizar los efectos naturales.

Los planes de contingencia,  deben ser la tarea primordial de autoridades y la industria, para prevenir futuros sucesos en otra parte de Chile. Al respecto, debemos recordar que este país se encuentra en el cinturón de fuego del Pacifico, zona conocida por ser afectada continuamente con movimientos sísmicos.

Una de las preocupaciones principales, a parte de ubicar a los trabajadores desaparecidos, seria el de recapturar los salmones que escaparon de las jaulas de cultivo, debido a que podría afectar a las especies salvajes, por competencia por alimento o depredación.

Creemos que la industria salmonicultura chilena esta en capacidad de recuperarse de estos dos acontecimientos; no obstante, con la finalidad de garantizar la sostenibilidad de la industria, y que la misma continué siendo el motor del desarrollo de la zona sur de Chile, industriales y funcionarios deben sentarse a establecer medidas efectivas para el desarrollo de la industria.