Por: Norma Herrera H.
CICESE, México. 

Cinco razones motivaron a Juan Pablo Lazo Corvera y Benjamín Barón Sevilla, investigadores del Departamento de Acuicultura del CICESE, a producir y comercializar semilla de lenguado de California Paralichthys californicus en su laboratorio de peces marinos –el primero en lograrlo en México–: la pesca mundial ha llegado a un tope de cosecha, entre 90 y 100 millones de toneladas; la mayoría de las poblaciones naturales están sobreexplotadas y disminuyendo; a través del cultivo de peces marinos se puede disminuir la presión pesquera sobre las poblaciones naturales, repoblar áreas con especies nativas en vía de extinción y estudiar su biología básica en el laboratorio; son una excelente fuente alternativa de proteínas y lípidos, y representan una alternativa para la acuacultura en México.

El lenguado de California es considerada la especie más importante de las capturas en las costas del Pacífico Mexicano y del sur de California, Estados Unidos; tiene gran aceptación comercial por la textura y el sabor de su carne –valuada entre diez y veinte dólares por kilogramo–, y es la especie que alcanza mayores tallas de toda la familia Paralichthydae: 1.5 metros de longitud total y un peso de 32 kilogramos.

En la última década, señalan los investigadores, la pesquería del lenguado en Sonora, Baja California y Baja California Sur representó aproximadamente 36, 29 y 28% de la producción total a nivel nacional, respectivamente; no obstante, se han reportado reducciones de más del 80% en la captura total de lenguados en las costas de Baja California y en el ámbito nacional, generalizando, se puede asegurar que las capturas de lenguado han disminuido 33% en los últimos diez años.

Por estas razones, los doctores Benjamín Barón y Juan Pablo Lazo optaron por comenzar su trabajo en la unidad de producción de semillas de lenguado de California Paralichthys californicus (inaugurada en diciembre de 2005) con esta especie, y están optimistas en continuar desarrollando tecnologías para el cultivo de otras especies con potencial acuícola en Baja California, como el jurel aleta amarilla (Seriola lalandi), el atún aleta azul (Thunnus thynnus) y la corvina blanca (Atractoscion nobilis).

Los esfuerzos para cultivar el lenguado de California en el Departamento de Acuicultura del CICESE se remontan a 2003 cuando comenzó la construcción del laboratorio para reproducir al lenguado y cultivar sus larvas y juveniles (o “semillas”). El laboratorio, que en su primer año produjo 25, 000 juveniles (hay capacidad para 40,000), hoy consta de tres áreas básicas: la unidad de reproducción, equipada con cuatro estanques de fibra de vidrio de 17,600 litros, con control de temperatura y el fotoperiodo, donde se aloja a los reproductores de lenguado; el cultivo de larvas, que cuenta con 18 estanques de fibra de vidrio de 275 litros cada uno, y el cultivo de juveniles con 12 estanques de 540 litros cada uno. Vale la pena destacar que cada sección cuenta con un sistema de recirculación de agua de mar, con filtración biológica y con control térmico del agua.

¿Semillas o peces?

Debido a que la acuicultura tomó de la agricultura muchos de sus términos, explican Juan Pablo Lazo y Benjamín Barón, se llama “semilla” a los peces juveniles que están listos para sembrarse en estanques donde serán cultivados durante aproximadamente 12 meses, tras los cuales se levantará la cosecha de organismos listos para su comercialización. En el caso de la primera siembra que tuvo lugar en la empresa Pezco, en Ensenada, aproximadamente ocho mil semillas se sembraron en tres estanques de seis metros de diámetro para probar tres densidades de cultivo: 15, 30 y 45 semillas por metro cuadrado para la producción piloto comercial del lenguado de California.

Al tiempo que la siembra sigue su curso en la empresa, los investigadores aprovechan semillas en su poder para probar en el laboratorio las mismas densidades de cultivo y realizar estudios comparativos en busca del mejor método para cultivar la semilla de lenguado e identificar en qué condiciones se produce más cantidad y calidad de lenguado.

Entre los retos más importantes se destacan la inducción de dos periodos de desove al año, la producción periódica de huevos fértiles y de buen calidad, la producción de progenies monosexuadas con hembras –debido a que éstas crecen tres veces más que los machos–, el control de pigmentación que lleve a la reducción del seudoalbinismo y el desarrollo de protocolos de destete y engorda con dietas específicas para esta especie.

Hasta el momento, la tecnología desarrollada por los doctores Benjamín Barón y Juan Pablo Lazo puede resumirse en las siguientes acciones: se logró la reproducción controlada en cautiverio, el cultivo larvario resultó relativamente fácil, la metamorfosis a juvenil registró una supervivencia de 80%; se crearon microdietas formuladas, se cultivó a altas densidades, se detectó la necesidad de desarrollar cultivos monosexuales (hembras), y se observó que las hembras crecen tres veces más rápido que los machos

Respecto al ciclo de reproducción, los investigadores del CICESE apuntan que la temporada de desove se registró entre el invierno y la primavera de 2005. Las técnicas utilizadas para lograr la reproducción consistieron en la captura de organismos maduros en época de reproducción, el control del fotoperíodo y la temperatura, la inducción al desove utilizando hormonas –en una proporción de una hembra por dos o tres machos– y la alimentación de los peces con calamar, sardina y complemento vitamínico.