Joao Batista Konchenborger Fernandes* y Luiz Gustavo Giannecchini
Portal Dia de Campo, Brasil.

La producción de híbridos en la acuicultura, que actualmente esta en boga entre los piscicultores del norte al sur de Brasil, se inició en 1828 en Inglaterra. En aquella época se realizó de forma experimental, el cruce de salmón del Atlántico Salmo salar con trucha marrón Salmo trutta, y la carpa común Cyprinus carpio con Kinguio Carassius auratus, por Charles Darwin y Andrew Knight para demostrar que especies cercanas evolutivamente podría reproducirse y producir descendencia tal como acontece entre caballos y burros. Más adelante este concepto se aplicó a los mamíferos y las aves de importancia comercial buscando la producción de individuos con el mejor rendimiento.

Normalmente se realizan tres tipos de hibridación: la hibridación intraespecífica, es decir, entre individuos de la misma especie pero de distintas variedades, comunes en el cultivo de peces ornamentales a fin de obtener variedades con nuevos colores, formas de cola como el caso de Kinguios, platys y ciclideos; la hibridación interespecífica, entre especies diferentes, pero del mismo género, como el cruce entre la cachara surubí Pseudoplatystoma fasciatum y pintado surubí P. corruscans ; e hibridación intergenérica entre especies de géneros diferentes, como surubis del género Pseudoplatystoma y bagres amazónicos Leiarius marmoratus y entre los peces redondos como pacú Piaractus mesopotamicus y tambaqui Colossoma macropomum.

Las justificaciones para la producción de un híbrido en la acuicultura son los siguientes: reducir el tiempo de engorde (aumento de peso más rápido), obtener las poblaciones monosexo sin el uso de hormonas, obtener individuos más dóciles y fáciles de manejar, aumentar la resistencia a patógenos y a determinadas condiciones ambientales, como la salinidad, altas o bajas temperaturas, los bajos niveles de oxígeno disuelto, etc ...

Estas características se consiguen gracias a la heterosis o vigor híbrido, es decir, cuando los descendientes de estos cruces tienen un rendimiento superior al promedio de los padres. Así, cuanto mayor sea la divergencia genética entre los padres, la heterosis será más expresiva.

Tecnologías como la inducción hormonal y la reproducción artificial, vuelven la producción de híbridos una práctica relativamente simple, aunque en algunas especies se puede producir alta mortalidad de embriones y larvas , o deformación de las larvas, observadas entre los ciprínidos y salmónidos, es por eso que utiliza técnicas como la triploidía para mejorar la viabilidad en la producción de híbridos. Aunque parece una práctica totalmente artificial, la hibridación puede ocurrir espontáneamente en la naturaleza, como sucede en algunos salmónidos, los cíclidos y peces marinos.

La producción de tilapia macho 100% se puede lograr sin el uso de hormonas con el cruce entre las hembras de tilapia Oreochromis niloticus y el macho de tilapia de Zanzíbar O. hornorum. Los machos de tilapia, híbrido o no, crecen a un ritmo mayor que las hembras, porque su metabolismo está más orientado al crecimiento en lugar de la maduración y crecimiento de las gónadas. El uso de hormonas, afecta al medio ambiente y no se puede garantizar el 100% reversión sexual del lote. La hibridación, la disponibilidad limitada de muestras puras de ambas especies, se muestra como una alternativa a la utilización de hormonas, inclusive para la obtención de la certificación de productos "verdes".

Los híbridos que actualmente se producen a partir de especies nativas puede llevar a algunas preguntas sin responder tanto por los productores y por los investigadores. ¿Es que realmente son más productivos que sus padres, o que la gestión actualmente en uso no es adecuado para las características específicas de ciertas especies, por lo que no permite la expresión de su potencial zootécnico? Estos híbridos, fértiles o no, cuando escapan a la naturaleza ¿puede interferir con la reproducción y la conservación del banco genético de la población silvestre?

Estas preguntas, tan pronto como se han respondidas, permitirá el uso y desarrollo de tecnologías más apropiadas para un mayor desarrollo socio-económica y ambiental de la piscicultura nacional.

* Profesor e investigador del Centro de Aquicultura de UNESP