Carla Alonso (La Nación). Un volcán ubicado a cuatro o cinco kilómetros bajo el nivel del mar, sumado a los efectos de una falla geológica que va desde Liquiñe al istmo de Ofqui y que provoca numerosos temblores, mantiene latente la amenaza sísmica. Para hacer frente a la catástrofe, “el Gobierno nos pidió que elaboremos una propuesta a nivel nacional para desarrollar la sismología en todas sus dimensiones.

 

Eso significa dotar al país de la tecnología más moderna y convertir a nuestros jóvenes científicos en un grupo de investigadores del más alto nivel”, explicó Jaime Campos, director del grupo de sismología de la Universidad de Chile, luego de una reunión sostenida con el ministro del Interior, Belisario Velasco, el viernes pasado.

La propuesta –que sería entregada en un mes y que establecerá becas especiales para que científicos chilenos puedan perfeccionarse en universidades extranjeras– apunta a evitar “hacer cosas equivocadas, como instalar grandes obras de ingeniería, puentes, represas, centrales nucleares, en zonas que pueden tener una amenaza sísmica”, añadió Campos.

Aunque no se especificaron las cifras del convenio con la Universidad de Chile, el ministro Velasco señaló que el costo será alto. Extraoficialmente, se sabe que el Ministerio de Hacienda habría dado el visto bueno a la cartera del Interior para invertir todo lo que sea necesario en la implementación del acuerdo. Sólo para instalar una red de sismógrafos a nivel nacional se necesitan entre cinco y ocho millones de dólares.

Para el presidente del SalmonChile, César Barros, la madre del cordero es el origen de los sismos. “Ahí está la escoba. Ahora no es un problema de un volcán que hay por debajo, sino que un temblor como los que hay en La Ligua o San Antonio. El Ministerio del Interior está contratando a cinco sismólogos famosísimos que vienen de Francia y de España, a ver si se ponen de acuerdo con los chilenos”.

En el Ministerio del Interior niegan la versión de Barros sobre las contrataciones y dicen que el jueves llegó a Chile Ramón Alonso, físico español experto en vulcanología. En el caso del experto francés Denise Legrand, otro de los especialistas que visitó por estos días nuestro país, fue invitado por la Universidad de Chile.

LA MISIÓN CONAMA
Paralelamente, un equipo de expertos de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama) viajó el jueves pasado a Aysén para evaluar las condiciones ambientales de los centros de cultivo de salmón ubicados en el fiordo Aysén, según explicó la ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte. El equipo –que regresó a Santiago el viernes en la noche– fue encabezado por el director ejecutivo subrogante de Conama, Rodrigo Guzmán, y el jefe del Departamento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, Jorge Lagos. “En la evaluación vemos cuáles son las concesiones vigentes, las que están ocupadas y las que pueden ser utilizadas”, explicó Uriarte.

La ministra de Medio Ambiente advirtió que no cuentan con una estimación del daño que provocó la fuga de los salmones de los centros de cultivo del fiordo Aysén. Respecto a la reubicación de las granjas de crianza de salmones en áreas protegidas, Uriarte aclaró que los titulares de los proyectos no han planteado la posibilidad de tener concesiones provisorias. “Cuando quieren realizarse actividades en las áreas protegidas, los proyectos tienen que ser objeto de un estudio de impacto ambiental. Habría que ver qué tipo de área estamos hablando y si efectivamente está protegida”, explicó Ana Lya Uriarte.
César Barros, presidente de SalmonChile, negó que los salmoneros estén pidiendo concesiones en áreas protegidas. “Hoy están concedidas un 2% de las Triple A” (áreas acuícolas aptas, porciones de agua entregadas para su explotación). Y solicitó que ese “trámite se realice lo más rápido posible para que la industria siga trabajando con normalidad”. Añadió que las plantas de procesamiento de salmones continuarán operando en Puerto Aysén y Chacabuco, y los centros de cultivos del fiordo Aysén serán reubicados en otras zonas de la región.

TIEMBLAN LAS REPRESAS
Consultado si la existencia de un enjambre sísmico implica repensar el proyecto de las represas de HidroAysén, Bernardo Matte, presidente de Colbún –empresa que forma el consorcio junto a Endesa–, comentó que “los temblores están muy localizados en la zona del fiordo de Aysén. El proyecto está muchísimo más al sur, donde no ha habido temblores. Cualquier central hidroeléctrica considera esto y está absolutamente pensada para eventos sísmicos”, dijo durante la junta de accionistas de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones. “Chile es un país sísmico y desde un inicio se contempló esto. Todas las centrales, Pangue, Colbún, Rapel, están hechas pensando en la sismicidad”, aclaró Matte, quien aseguró que no han analizado modificaciones al proyecto por este fenómeno.

Pero los sismólogos de la Universidad de Chile no piensan lo mismo.

Su director de Geofísica, Mario Pardo, señaló que “ésa es una de las utilidades prácticas de contar con un servicio sismológico nacional y disponer de esa información para mejorar las normas de construcción y la ingeniería sismo-resistente”.
Cualquier proyecto que pretenda instalarse, no sólo en Aysén, sino en cualquier lugar de Chile, “debe ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. La existencia de un enjambre de sismos es un elemento con el cual todos los servicios públicos están contando a la hora de hacer las evaluaciones para determinar la viabilidad o no de un proyecto determinado en la región”, señaló Uriarte.

El sismólogo de la Universidad de Chile Armando Cisternas, que trabaja en Francia y ha participado en estudios de terremotos en Asia, Europa y América, explica que “el análisis de la peligrosidad sísmica para la construcción de una gran planta nuclear o un proyecto hidroeléctrico debe contemplar los movimientos debidos al terremoto de 1960, y eso es mucho más importante que el enjambre de Aysén, que puede aportar más información de carácter local”.

Fuente: http://www.lanacion.cl