Por: R. Ulises Cruz A.
Gaceta CICESE.

Con una inversión de 1.5 millones de pesos, se están construyendo dos invernaderos en la parte más alta del campus del CICESE destinados a la producción piloto comercial de camarón blanco. Se trata de un arreglo integrado por seis estanques en total de 28 mil litros de agua cada uno, donde se espera obtener tres toneladas por ciclo, utilizando un sistema cerrado que abre una posibilidad excelente para productores en esta región, ya que presenta numerosas ventajas en comparación con los tradicionales sistemas semintensivos e intensivos empleados en Sonora y Sinaloa.

Lo anterior fue informado por el Dr. Fernando Bückle Ramírez, investigador del Departamento de Acuicultura del CICESE, responsable del proyecto “Desarrollo de un sistema cerrado para la producción piloto comercial intensiva del camarón Litopenaeus vannamei (Boone, 1931)”, que patrocinan la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

El proyecto consiste esencialmente, indicó el Dr. Bückle Ramírez, en la construcción de dos invernaderos. Cada uno tiene en su interior tres estanques de 28 mil litros de agua de mar que, a su vez, tienen adicionados sistemas de filtración biológica y mecánica, y un sistema de circulación constante que permitirá ahorrar agua.

El Dr. Bückle señaló: Nuestro objetivo es cultivar camarones para obtener 500 kilos por estanque; por ello, en un invernadero deberán producirse alrededor de mil 500 kilogramos y, como son dos invernaderos, deberíamos estar produciendo 3 mil kilos de camarón que corresponden, aproximadamente, a lo que produce un buen cultivador de camarones en Sonora o Sinaloa, en una hectárea de terreno. Por eso decimos que es prácticamente un cultivo comercial, pero con muchas cosas diferentes: allá son sistemas abiertos; es decir, entra y sale agua cuando se necesita cambiar una parte, y aquí no, aquí siempre se va a recircular.

–¿Qué otra cosa significa el hecho de que sean cultivos intensivos?

La densidad de organismos es mayor y eso se debe a que nosotros, en cada uno de los estanques, instalaremos 32 cortinas verticales para aumentar la superficie. Esto es: no es lo mismo tener los camarones creciendo en la parte baja del estanque, usando solamente la base, a que vivan en la vertical aprovechando ambos lados de las cortinas. Además, en estas cortinas crecen macroalgas que sirven de alimento a los camarones. Eso ya lo hemos visto en experimentos anteriores, en menor escala, en tanques de 7 mil litros. Esto nos permite ahorrar una cierta cantidad de alimento que vamos a calcular ahora a través de una tesis doctoral del M. en C. Ricardo Anaya. Vamos a ver también cuál es la capacidad de las macroalgas que crecen aquí para absorber el amonio que excretan los camarones. Ya sabemos que hay un efecto, pero no conocemos con exactitud cuál es la cantidad que se absorbe y si esto permite mantener muy bajos los niveles de amonio en este tipo de estanques, lo cual difiere de los tanques de cultivo semintensivo, donde el amonio puede subir a niveles muy altos, incluso críticos.

Por otra parte, nosotros vamos a cosechar los camarones de una forma diferente: van a salir por una tubería en el centro del estanque a una cámara de recepción, donde se van a capturar y el agua inmediatamente se devolverá al mismo estanque, de manera que no tendremos que rellenar ninguno de estos estanques de 28 mil litros.

–¿Qué perspectivas existen para trasladar esta tecnología a los sectores productivos?

Pensamos que es una innovación importante para la producción de camarones en México, y creemos que es una muy buena solución al problema de la contaminación de las costas de Sonora y Sinaloa, donde tradicionalmente se cultivan los camarones. Aquí la cantidad de agua que se utiliza para limpiar las excretas de los animales es muy poca, y se reduce a un estanque de 172 litros, nada más. En su interior colocamos unas mallas que se llaman “matalas”. Esas mallas se pueden lavar y pensamos que todas las excretas que se obtengan se podrían separar, y reutilizarlas como fuente de fertilizante haciendo crecer, por ejemplo, Salicornia sp., que es una planta costera que crece en un ambiente salino. Existen algunos investigadores que aseguran que hasta los tomates se pueden cultivar en agua de mar. Solo que desconozco los detalles de estos trabajos. Lo que queremos es que esta poca agua que podría botarse, podamos reutilizarla de alguna manera y cerrar el ciclo completo.

–¿Cuáles serían las principales diferencias entre los tipos de cultivo que hay en Sonora y Sinaloa, y los que tenemos en Baja California, en cuanto a diferencias de clima y otros parámetros?

Me interesa mucho esta región, porque leí una publicación de una universidad norteamericana en la cual hicieron un estudio sobre la insolación en México, y señalan que la región de Baja California, Baja California Sur y Sonora tiene niveles de insolación bastante altos. Eso significa que durante el año tenemos bastante más luz (o sol, si tú quieres) que otros estados en México. Por ello es probable que los invernaderos que estamos construyendo puedan tener una buena temperatura, incluso bien allegado el invierno. Si es así, entonces estaríamos pensando en hacer dos cultivos de camarón por año, con una producción que, obviamente, se va a tener que vender para retribuir al proyecto algo de dinero.

–¿Construir los invernaderos a un costado del edificio de Telemática, en la parte más alta del campus, implica una obra de ingeniería hidráulica bastante complicada?

No tanto. Vamos a llevar el agua desde nuestros estanques de reserva, estos de 100 mil litros que están a un costado del estacionamiento de Acuicultura, hasta los estanques de allá arriba. Está calculado que cada estanque se va a llenar lentamente, en unas 6 horas, y después sólo se recircula, pues se va a mantener la calidad del agua lo mejor posible.

–¿Cuándo calculan terminar la construcción?

Dijeron que la obra estaría terminada a fines de diciembre, pero no pasa más allá de la mitad de enero. Tiene que estar listo antes de que se empiecen a producir las postlarvas en Sonora o Sinaloa, para estar en condiciones de comprarlas, traerlas y empezar los cultivos. Pero tenemos que armar aquí muchas cosas todavía. En la medida que se va construyendo nosotros tenemos que hacer instalaciones.

–¿Cuántas personas están involucradas en este proyecto?

Conmigo trabaja la Dra. Mónica Hernández y también está involucrado el Dr. Benjamín Barón, el M. en C. Ricardo Anaya y Luis Murillo. Somos los cuatro que estamos trabajando.

Mayor información sobre el método de cultivo aquí.
http://gaceta1.cicese.mx/print.php?topico=secciones&ejemplar=143&sid=&id=1727