Los beneficios de las mallas de cobre en la industria acuícola fue el tema central del seminario realizado el viernes 26 de marzo pasado en Puerto Varas, actividad organizada por la empresa EcoSea (consorcio formado por Codelco, Fundación Chile, la International Copper Association, Procobre, Universidad Católica de Valparaíso, Universidad de Concepción y la empresa Sitecna) y que congregó a varios especialistas.

Representantes de varias empresas productoras y de servicios para la salmonicultura conocieron experiencias exitosas de uso de mallas de aleación de cobre, mejoras productivas en cultivos, además de las propiedades bactericidas del metal rojo.

Craig Craven, ejecutivo de Mitsubishi Shindoh Co., empresa japonesa que desarrolló la aleación aplicada a la acuicultura, dados los problemas que enfrentaban firmas de ese país con mallas de nylon o acero, mostró la tecnología desarrollada desde hace décadas por la compañía asiática, la que ha sido probada con distintas especies en Japón, Australia, Estados Unidos (bacalao) y Panamá (cobia). Según Craven, los mayores beneficios son la vida útil de las mallas (sobre 4 años), el cuidado del medio ambiente y la reducción en las pérdidas por depredadores.

Por su parte, Hall Stillman, Director del Programa de Tecnología de la International Copper Association Ltd. (ICA), se refirió al trabajo de dicha entidad para expandir el uso de mallas de cobre en el mundo. Mostró el primer proyecto de jaulas para salmón, que data de 1976, y en el cual se utilizó una aleación cobre-níquel. Indicó que se han realizado distintas pruebas de la aleación UR-30 en China, con resultados muy positivos. “En conjunto con la Academia Nacional de Ciencias de China, se han hecho pruebas con especies como cobia y fugu y las diferencias con las redes de nylon son significativas”, dijo el ejecutivo de ICA.

El Dr. Guillermo Figueroa, Jefe del Laboratorio de Microbiología y Prebióticos del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, INTA de la Universidad de Chile, explicó la importancia de la certificación del cobre por parte de la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU., como el primer metal bactericida del mundo. Según Figueroa, la entidad norteamericana realizó pruebas con cinco aleaciones de cobre (todas sobre 65% de este metal) sobre cinco patógenos bacterianos de alta incidencia en los hospitales (Estafilococo aureus, MRSA o Estafilococo aureus resistente a la Meticilina, Enterobacteria aerogenes, Pseudomonas aeruginosa y Escherichia coli 0157:H7).

Se hicieron tres protocolos de EPA y los resultados fueron concluyentes: en 174 de las 180 pruebas, el conteo de bacterias se redujo sobre el 99,9%, mientras que en los siguientes 6 pruebas, el conteo se redujo entre 99,3% y 99,9%.

Por su parte, Juan Carlos Torres, doctor en Ciencias con mención en Biología de la Universidad de Chile, desmitificó la mala reputación medioambiental que tienen los metales pesados asegurando que son elementos naturales, muchos de ellos, micronutrientes esenciales.

Víctor Pérez, Director de Marketing de Codelco, sostuvo que a través del uso de mallas de cobre la industria minera puede ayudar a la salmonicultura chilena a bajar su huella de carbono. La vida útil de estas redes permite su recambio recién después de unos cinco o más años y además son 100% reciclables. “La carga ambiental de las malla de cobre reciclada es cinco veces menor que la de la malla proveniente de cobre primario. Por esto pensamos que pueden ser una valiosa herramienta de reducción de huella de carbono para la industria salmonera”, acotó el ejecutivo de Codelco.

Este tipo de mallas no acumula fouling, por lo que se requiere una menor mantención. “Además se disminuye el consumo de combustible y se minimiza la generación de residuos sólidos y líquidos”, enfatizó.

Usos en Australia

Michael Hortle, Gerente General de Van Diemen Aquaculture, explicó que su empresa mantiene instalaciones para el cultivo de salmón del Atlántico en la isla de Tasmania y desde que utiliza esta tecnología sólo registra mejoras productivas. Desde el año 2000, Hortle empezó con su centro acuícola donde usaba redes de nylon y de metal galvanizado, pero a partir del 2005 introdujo las mallas UR-30 (de cobre). Desde entonces, ha controlado mejor la acción de depredadores como focas o lobos marinos. Las redes de cobre están instaladas desde hace cinco años y cree que pueden usarse por tres más. “En estos últimos años tenemos mejores tasas de conversión, no hemos experimentado pérdidas significativas por depredadores. Las aguas del centro tienen una alta calidad ambiental, y como no hemos detectado la presencia de enfermedades, no hemos necesitado antibióticos”, señaló.

El seminario concluyó con la exposición del Gerente General de EcoSea, Rodrigo Sánchez, quien destacó su novedoso modelo de negocios. “Convertimos un capital inmovilizado como las balsas jaula y sus mallas en un gasto operacional, mediante el arriendo de éstas”.

Según el ejecutivo existen instaladas cuatro jaulas cuadradas de 30x30 fabricadas por la empresa, aunque otras 14 se encuentran en construcción. También se están construyendo dos jaulas sumergibles de 20x20. “Lo interesante es que hay 40 jaulas comprometidas para los próximos 12 meses y hay conversaciones para vender 10 jaulas a Europa”, señaló Sánchez.

Fuente: www.procobre.org