Por: Nayarith Gutiérrez M.
Universidad de Zulia, Venezuela.

Japón es el país donde se consumen más algas por habitante, y donde más se producen y exportan. Diversos estudios han demostrado la calidad nutricional que contienen las algas. Desde hace 10 años, en el Laboratorio de Bioquímica y Microorganismos Fotosintéticos de la Facultad Experimental de Ciencias (FEC) de LUZ se desarrollan investigaciones para fomentar el cultivo de algas de interés agroalimentario.

El profesor Ever Morales, ex decano de la FEC, fundador y coordinador del laboratorio, asegura que actualmente trabajan en una investigación denominada Bioprocesos con cultivos de microalgas y cianobacterias de interés agroalimentario; un proyecto de importancia económica para producir biomasa (polvo) que se utilice como suplemento nutritivo en alimentos para animales y humanos.

La cepa de alga que cultiva es la espirulina subsalsa, una de las especies menos estudiadas en el mundo. La espirulina es un alga fotosintética pluricelular, minúscula, de color verde azulosa, mide medio milímetro de longitud, y crece y se multiplica en las aguas saladas y dulces, como lagos, lagunas, ríos y agua de mar.

Morales explicó que la espirulina es comercializada en muchos países del mundo como suplemento nutritivo, natural y en ocasiones dietético. Algunos defienden sus beneficios terapéuticos.

En su composición tiene un alto porcentaje de proteína, aminoácidos esenciales y no esenciales; minerales como potasio, calcio, zinc, magnesio, manganeso, selenio, hierro y fósforo; todas las vitaminas del complejo B, vitamina E, entre otras. Por eso es considerada una alternativa de alimentación en el futuro, sobre todo, para países del tercer mundo.

Una opción ante la desnutrición

Ever Morales, profesor de pregrado y posgrado de la Facultad Experimental del Ciencias, explica que el cultivo de espirulina en la producción de biomasa como complemento nutritivo para alimentos humanos, ha dado muy buenos resultados en la India, país con altas cifras de desnutrición.

“En algunos estudios han comparado el potencial nutritivo de un kilo de carne y un kilo de bioamasa y su potencial nutricional es mayor que el de la carne”, dijo José Bermúdez, investigador del Laboratorio de Bioquímica y Microorganismos Fotosintéticos.

En algunos países lo utilizan para el consumo humano, el polvo procesado lo mezclan en jugos y cremas porque ofrece beneficios anticancerígenos, antioxidantes y múltiples propiedades farmacológicas. Pero en Venezuela no hay producción de espirulinas, por eso desarrollan proyectos para innovar en esta área.

En Latinoamérica, Ecuador es pionera en la producción de espirulina para biomasa. Morales señala que las investigaciones han permitido consolidar intercambio científico con este país suramericano. “Durante los años 2006-2009 hemos recibido a 14 estudiantes de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador y de la Escuela Politécnica Nacional Quito para desarrollar sus pasantías y proyectos de investigación en cultivo de algas”.

Alternativa agroalimentaria

En vista de los beneficios nutricionales que aporta su consumo, el proyecto de cultivo de espirulina y producción de biomasa para alimentación humana y animal, prevé trabajar a modo de prueba piloto con una comunidad a la cual se le enseñará a cultivar las algas de forma artesanal.

Las primeras comunidades donde intentarían llevar el cultivo serian La Guajira, Mara y Páez, por ser zonas donde se presentan mayores problemas de desnutrición.

Fases de cultivo

La biomasa es el material que se obtiene del cultivo de la espirulina. Su proceso de cultivo comienza con volúmenes pequeños, luego hacen escalamientos hasta aumentarlos a 20 o 40 litros. Utilizan desde tubos de ensayo hasta frascos de vidrio de 40 litros.

Este proceso puede durar 45 días hasta lograr la concentración de la biomasa cosechada; luego se seca y se pulveriza. El polvo que se obtiene es de color verde oscuro, parecido al musgo. Esa harina se utiliza como complemento nutritivo en alimentos de animales y de humanos.

José Bermúdez, investigador del laboratorio, explica que las cepas o microalgas para producir biomasa las obtienen de cuerpos de agua como ríos, lagos y hasta aguas residuales con alto PH. En el Zulia, la Laguna de Las Peonías es uno de los lugares donde se puede conseguir la espirulina.

“Las cepas se colocan en tubos de ensayo, en agua salada con nutrientes inorgánicos para su crecimiento; en ocasiones usamos fertilizantes agrícolas que son más accesibles por sus bajos costos”, dijo Bermúdez.

A medida que van creciendo las cepas (microalgas) se colocan en envases más grandes con niveles de agua adecuados. Por ejemplo, de cultivos de 45 días se obtiene hasta dos gramos de biomasa.

La biomasa tarda 24 horas en secarse, queda compactada en hojuelas y luego se disuelve para obtener el polvo, en muchos casos de color verde oscuro.

Según Bermúdez, la idea es llevar la producción a escala industrial; cultivar las espirulinas en lagunas de 1.500 litros, para obtener mayor cantidad de biomasa en gramos, e incluso obtener producciones diarias.

Para el cultivo de espirulinas en lagunas, deben hacerse estanques de 2 metros y medio, por un metro de ancho, un metro de profundidad con cultivos de 80 centímetros, a cielo abierto y temperatura ambiente. Sin embargo, en Maracaibo, para evitar sobreexponer los cultivos al sol, es conveniente colocar una cubierta de invernadero o techo.

Bermúdez aclaró  que es importante mantener los niveles de PH (acidez) apropiados entre 10 y 10.4, porque de llegar a 12 se puede dañar el cultivo.

Morales informó que a partir de julio de este 2010 esperan comenzar las pruebas para aplicar la biomasa de espirulina -ya procesada- en alimentos para animales como peces, aves y ovejos. El trabajo de esta etapa lo coordinarán con las facultades de Agronomía y Ciencias Veterinarias de la misma Universidad del Zulia. 

Componente nutricional de algas

Néstor Rosales, becario académico del Laboratorio, desarrolla como proyecto de tesis doctoral el uso de cianobacterias como fuente de suplemento alimenticio.

Trabaja con dos tipos de cepas de algas, la Anabaena y Nostoc, las cuales fueron sometidas al proceso de cultivo durante mes y medio; se obtuvo la biomasa, cuyo estudio se encuentra en la etapa de análisis nutricional.

En los primeros análisis se ha comprobado que ambas cepas tienen altos componentes de proteínas digeribles y carbohidratos. Los estudios a los que se someten las algas cultivadas se hacen para determinar los niveles de proteínas, carbohidratos y lípidos totales, y pruebas de toxicidad y microbiológicas para lo cual se apoyan en laboratorios de la Facultad de Agronomía.

“La idea es reunir suficiente cantidad de biomasa cultivada para probarla en ratas, aves y peces, a finales de año”, dijo el investigador.

Las cepas de Anabaena y Nostoc han sido donadas por laboratorios de la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad Nacional de Colombia. Algunas las obtuvieron de las lagunas de la planta de Empresas Polar.

Para Rosales, las cepas de Anabaena y Nostoc son fuentes importantes de proteínas, de fácil producción y bajos costos; crecen con pocos nutrientes y se consiguen en muchos lugares de Venezuela. La biomasa que se obtiene de estas cepas se puede usar para elaborar galletas y panes.