Por: Gabriela Moreira.
El Telégrafo, Ecuador.

En un corto resumen de su gestión, José Centanaro, subsecretario de Acuacultura, menciona que ha logrado diversificar este  sector  en el área rural con el fomento de peces nativos que  hoy el acuacultor  ha alternado con sus cultivos tradicionales agrícolas.  

¿Cuánto cree que ha mejorado la situación acuícola del país?
Como sector acuícola ha mejorado bastante. En el país, incluso antes de la creación de la Subsecretaría de Acuacultura solo se hablaba de camarón. Si bien es cierto que es uno de los principales rubros de exportación no petrolera del país, también es verdad que esta actividad no es la única. Existe tilapia, que es una  actividad de gran productividad, pero  hay otras actividades de acuacultura que pese a no tener  interés en el nivel de exportación tienen  mayor importancia porque son soberanía alimentaria. En fin, hoy en día cuando se habla de acuacultura en la región ya se destaca la importancia de Ecuador en tecnología de acuacultura.

Es decir, que ya los agricultores tienen una nueva alternativa para alimentar a su familia y mejorar sus economías.
Así es. Hoy podemos hablar de granjas integrales, porque si bien es cierto uno tenía ayer su pequeña producción de arroz y algunas vacas, hoy podemos seguir hablando de sus cultivos o ganado y también de su pequeña piscina de peces, y esto hoy es importante.

Ante ello, ¿cómo califica su gestión al frente de la Subsecretaría?
Yo encontré una Subsecretaría de Acuacultura  en pañales, y por obvias razones:  tenía casi dos años de gestión. La hoy ministra de Ambiente, Marcela Aguiñaga, fue fundadora de la Subsecretaría, tuvo un paso muy corto aquí, su trabajo fue más de creación, de levantar, de crear la entidad. De ahí tuvimos a Guido Coppiano, que como gestión se puede destacar que peleó por la regularización. Con él se firmó el Decreto.

Y mi gestión va más allá al implementar  la diversificación de la actividad. Un agricultor tiene hoy una actividad de camarón o piscicultura con especies nativas. Y actualmente estamos trabajando en la capacitación y socialización de la maricultura y la conclusión de un tema muy importante que es la regularización de las camaroneras.

Además conseguimos interesar al sector en regular su parte tributaria, la parte social y salud. Y se ha trabajado en la unidad del sector.

¿Es una gran responsabilidad el estar al frente de esta entidad?
Sí, con un agregado ante todo lo dicho, que es lo más importante, la responsabilidad con el obrero, con el empleado, porque se tenía un sector camaronero que pagaba miseria de sueldos, hoy ya hay esa responsabilidad para el capital humano.

¿El proyecto de la acuacultura rural cómo avanza?  
Hoy se llama programa de Acuacultura Rural porque era un proyecto pequeño para la provincia del Guayas, actualmente lo tienen en Los Ríos. Vamos a iniciarlo en Manabí y Esmeraldas y yo lo he volcado hacia la región Interandina y Amazónica, ¿por qué? Porque si bien es cierto uno tiene truchicultores allá, también es verdad que estas personas son de comunidades recónditas de la Sierra, en donde en una comunidad entera habrían entre 1.000 y 1.500 metros cuadrados de producción de truchas, eso es una acuacultura rural a pequeña escala. Y en la Amazonía así mismo hemos trabajado. Entonces hoy tenemos un programa de acuacultura rural que  hemos diversificado no solo en piscicultura o piscina de tierras sino también en jaulas en embalse, como en Peripa.

¿Cuál es la ayuda que ustedes brindan a estos sectores?
En un principio fue una gestión con el PNUD, en la cual ellos daban balanceados y semillas, y nosotros los acompañábamos con el seguimiento. Hoy aportamos con semillas, en algunos casos balanceado, y el acompañamiento técnico hasta las dos o tres primeras cosechas.

¿Cuánto se ha invertido?
Sé que por el PNUD fueron 50.000 dólares iniciales y a la fecha nosotros tenemos como 15.000 ó 20.000 dólares más de lo que hemos invertido. Ahora vamos a ampliar la cobertura geográfica de nuestra intervención y diversificar el tipo de cultivos.

¿Cree que fue positiva la regularización de camaroneras?
Excelente, así la califico. Como te dije, del total del sector se tiene 94% de hectáreas de camaroneras que están regularizadas o en trámite de regularización. Y el 72% de los que se pudieron ingresar están adentro, con una posibilidad de llegar al 100%, ya que hemos ampliado 90 días más ese plan.

¿Los resultados obtenidos van según lo planificado en un inicio?
Creo que están mejor que las perspectivas nuestras. Fue muy difícil, pero se tiene un sector que es bien visto ya no solamente aquí sino en lo internacional y eso es positivo.

¿En este nuevo plazo habrá errores por corregirse?
Bueno, tenemos la experiencia de la primera etapa. Vimos lo que nos falló, y en base a eso vamos a aprender. Por ejemplo, haremos una campaña más agresiva y organizada en cuanto al tema de la difusión. Vamos a hacer un trabajo más de hormiga porque en la anterior estaba mucha gente con capacidad económica, grandes y medianos empresarios que podían venir, pero los pequeños no porque tenían temor, dudas y  poca capacidad económica para hacerlo. Entonces haremos esto puerta a puerta, más exhaustivamente, para poder regularizar las cerca de 10.198 hectáreas. Después de esto, el que se quedó fuera, se quedó fuera.

Termina este plazo, ¿qué viene después?
En primera instancia tenemos la posibilidad de contratar un grupo de profesionales que cubra las necesidades de esta gente, un abogado, un biólogo y un topógrafo. La idea es que auspicie al pequeño acuacultor, le levante los planos  y el estudio de reforestación, etc. Una vez concluido esto, tenemos otro trabajo: el proyecto para hacer un mejoramiento genético del sistema camaronero del país, incrementaremos los controles en las fronteras para que no ingresen productos de contrabando, además haremos un programa de regularización de laboratorios, que aún es mi punto débil.

Sobre los desalojos de camaroneras ¿cómo va ese tema?
En este tema hay tres escenarios diferentes, las áreas protegidas, cuya competencia administrativa para el desalojo es el Ministerio de Ambiente, pero el acto físico es de la Dirnea;  aquellas que están luego de 1999 (el desalojo le compete a la Dirnea), y tercero, el acto de reversión de la concesión, que se lo hace a aquellos que sí tienen concesión pero incurren en una causal que puede ser caducidad de la concesión, no paga de la tasa a la Dirnea, etc.

¿Cuánto se ha desalojado hasta el momento?
Como Ambiente ustedes conocen la de Álamos, como Dirnea sé que tiene 7 camaroneras desalojadas, de las cuales la más importante es Camargo, que son 201 hectáreas. Y nosotros como Acuacultura la que ya conocen que es Puná Vieja, y una en Campo Alegre de 12 hectáreas. Pero tenemos iniciados unos 15 procesos administrativos de camaroneras que no están al día con el Servicio de Rentas Internas. Una vez que concluya el debido proceso se iniciará el desalojo, que esperemos sea a finales de este mes o en julio.

Sobre la Gran Nacional de Pesca y Acuacultura, ¿como va ese programa?
Ese es un tema  en stand by porque está en revisión. Los ministros de la Producción y Agricultura, Nathalie Cely, y  Ramón Espinel, respectivamente, están analizando los modelos de gestión; una vez hecho esto se hará un informe que será entregado al presidente Correa, y según eso, veremos qué pasa.

¿Cuáles son las perspectivas para este año?
Son muchas. Primero queremos aumentar lo que es la acuacultura rural, porque queremos que sea un tema  al que todos tengan acceso. Segundo, la ley de acuacultura. Y empezar con la maricultura en el país, que beneficiará a los pescadores artesanales, porque la idea de la Subsecretaría es incentivar y fomentarla.