Por: Diana Venegas.
CICESE, México.

La sobreexplotación de algunas poblaciones pesqueras ha orillado a los pescadores a reemplazar los recursos agotados por otros que actualmente sostienen la actividad pesquera, junto con la acuicultura que crece cada año y continúa siendo una alternativa para satisfacer las demandas de este mercado. En este sentido, Baja California es considerada un punto estratégico para diversificar la producción acuícola en México. Aquí, instituciones como el CICESE, se han dedicado a desarrollar técnicas para cultivar diversas especies marinas, como la corvina blanca o el lenguado, y recientemente en colaboración con la UABC se cultiva también la totoaba.

Además, a nivel nacional, el CICESE está destacando por tener el primer laboratorio comercial de producción de semilla de peces marinos. Comenzó hace cinco años con la Unidad de producción de semilla de lenguado (Paralichthys californicus), coordinada por los doctores Benjamín Barón Sevilla y Juan Pablo Lazo. Sin embargo, también experimentaron la producción de otras especies como el jurel de Castilla (Seriola lalandi) constituyendo finalmente un laboratorio que busca satisfacer las demandas del mercado. Cada año se producen diversas especies, lo que implica monitorear diversas fases de producción, comenzando por los cultivos de microalgas, y los encargados de supervisar toda la producción son los técnicos Jesús Mariscal y Uvinai Salgado.

En 2009, las producciones de juveniles de totoaba y lenguado correspondieron a densidades de 100 mil huevos por incubadora (50 larvas por litro), en total se procesaron cinco incubadoras, dos de lenguado y tres de totoaba, pero con muy baja sobrevivencia, ya que se presentaron problemas de canibalismo. También hubo problemas nutricionales en la totoaba y de albinismo en el lenguado, lo cual ya se está analizando en busca de una solución. Actualmente están trabajando con lenguado y planean continuar con totoaba, jurel y probablemente sardina, esta última sólo con propósitos de investigación.

A continuación, Jesús Mariscal nos explica en qué consisten las diferentes etapas de la producción y su importancia.

Cultivo de microalgas

La producción de peces marinos comienza con el sistema de cultivo de microalgas, compuesto por 36 bolsas de 280 litros aproximadamente, montadas sobre bases de fibra de vidrio o cemento, líneas de inyección de agua con nutrientes, líneas de aire, bomba y filtros de aire, líneas de cosecha de microalgas y un tanque de CO2. En él se cultivan de manera continua dos especies de microalgas Nannochloropsis oculata (alga verde) e Isochrysis sp. (alga parda o café), las cuales sirven como alimento a los rotíferos, aunque también se agregan a los estanques de larvas y sirven para acondicionar el agua, incrementar el consumo de alimento y producir oxigeno durante las etapas en las que no se pueden emplear aireadores.

Las microalgas Nannochloropsis sp. e Isochrysis sp. son ricas en ácidos grasos altamente poliinsaturados (PUFAs, por sus siglas en inglés), que son de suma importancia para los organismos marinos, especialmente porque son nutrientes esenciales para el crecimiento y desarrollo adecuado de larvas de peces, moluscos y crustáceos. La microalga Nannocholoropsis sp. es una de las que mejor han aceptado los rotíferos (Brachionus plicatilis) y una de las grandes ventajas del rotífero es que transfiere eficientemente los ácidos grasos poliinsaturados a las larvas de peces, lo cual da un mejor resultados en el crecimiento.

Las microalgas comprenden una gran cantidad de especies que constituyen el fitoplancton, que abarca desde organismos autótrofos hasta microflagelados y microciliados, y para cultivarlas es necesario contar con un medio rico en nutrientes como carbono, nitrógeno, fósforo, microelementos y vitaminas. Si el medio carece de estos nutrientes y luz, el cultivo de microalgas no crece adecuadamente.

“Este año comenzamos a probar un nuevo sistema para la producción de microalgas, el cual consiste en filtración mecánica de sólidos, el uso de ozono como oxidante y luz ultravioleta para desinfectar. Es un sistema que filtra y purifica el agua de mar; primero la pasa por un biofiltro, después le inyecta ozono y por último la pasa por luz ultravioleta para finalmente inyectar los nutrientes por medio de una bomba peristáltica que constantemente está suministrando nutrientes a la línea que surte de agua a las microalgas. Cada siete días se reabastecen los nutrientes preparados en laboratorio con una fórmula especialmente diseñada para el óptimo crecimiento de las microalgas y en las cantidades ideales”, explicó Jesús Mariscal.

Para el óptimo crecimiento de las microalgas, tanto Jesús como Uvinai constantemente monitorean los parámetros de densidades celular, temperaturas y el pH, el cual debe mantenerse entre 7.5 y 8.5 para el óptimo crecimiento de las microalgas. Si el pH elevara sus valores a 9 o 10 las microalgas mueren y el cultivo entra en una fase de decaimiento en la que gradualmente termina por perderse.

“Si el pH no es regulado podemos perder la producción de la bolsa y esto a su vez repercute en la producción de rotíferos, a pH altos menor densidad de células de microalgas por mililitro y, por consiguiente, menor producción de rotíferos”, explicó Jesús.

Los juveniles

Toda producción de juveniles comienza con huevos o larvas que, en este caso, provienen de desoves de reproductores mantenidos en cautiverio (laboratorio) y de desoves de hembras maduras capturadas en el medio natural, pero cuando no logran obtenerlas localmente, por problemas técnicos, el laboratorio de investigación de Hubbs-Seaworld Research Institute los apoya donando huevos. Sin embargo, para asegurar la disponibilidad de huevos en la región, actualmente están buscando conseguir recursos para implementar un programa de mantenimiento de reproductores en el CICESE y en las empresas Pezco S.A. de C.V, para el lenguado y con Bajamachi, para el jurel.

Por otra parte, el canibalismo es un problema que puede presentarse en esta etapa de la producción. Como algunas larvas crecen más rápido que otras, si en algún momento del cultivo llega a faltar alimento las larvas más grandes se comerán a las pequeñas y es aquí cuando se dan las pérdidas más grandes en el cultivo, explicó Jesús Mariscal.

En este proceso las larvas reciben tres tipos de alimento, tanto vivo como balanceado, siendo el tamaño de su boca lo que define el tipo de alimento a suministrar. Asimismo, como su crecimiento se ve afectado por la temperatura del cultivo y algunos peces crecen más rápido que otros, la duración de cada una de las etapas de alimentación varía.

La etapa de alimentación de las larvas comienza con rotíferos enriquecidos con ácidos grasos, después continúan con artemia enriquecida y por último, alimento balanceado. Estos cambios se hacen gradualmente; los primeros días las larvas sólo se alimentan de rotíferos, después se combina un poco de artemia y rotíferos, luego sólo artemia. Posteriormente se mezcla artemia y alimento balanceado, finalizando sólo con alimento balanceado.
Producción de alimento vivo

Los rotíferos, organismos microscópicos cuyo tamaño oscila entre 60 y 340 micras, forman parte del zooplancton y son filtradores no selectivos que se alimentan con microalgas. Diariamente se producen entre 90 y 100 millones de estos organismos microscópicos. Su cultivo se hace en un sistema continuo que nunca se detiene; las 24 horas del día los rotíferos se alimentan con las microalgas producidas también en forma continua, de tal forma que se cosecha una mezcla de microalgas con rotíferos.

La cosecha de rotíferos o nauplios de artemia, consiste en enriquecerlos con emulsiones ricas PUFAs y cuidar que el cultivo se mantenga en las condiciones óptimas. Una de las ventajas en la producción de rotíferos es que no necesitan de un macho para reproducirse, lo hacen por medio de partenogénesis. Sin embargo, si las condiciones del cultivo no son las óptimas, comienzan a producirse rotíferos machos y hembras, lo que propicia una disminución en la tasas de crecimiento. Una de las principales causa de este cambio en la forma de reproducción es la falta de alimento.

“Nuestro sistema se basa en la producción de dos microalgas ricas en ácidos grasos altamente insaturados que se emplean como alimento de rotíferos: Nannochoropsis sp. e Isocrhysys galvana. Al ser un filtrador no selectivo, es decir, que come todo lo que le des y al ser las algas ricas en ácidos grasos, el rotífero adquiere estas propiedades y transfiere estos ácidos grasos a las larvas de peces.

“Las microalgas que producimos llegan por medio de líneas de cosecha a los tanques de rotíferos. Tenemos una línea principal de Isochrysis sp y de Nannochoropsis sp., de ahí se derivan llaves y por medio de mangueras entran las microalgas a los tanques de producción las 24 horas del día, en el tanque se mezclan. Manejamos un flujo de 360 litros por día para cada tanque. Por ahora tenemos en total 4 tanques de producción y 3 tanques de cosecha”, detalló Jesús.

El segundo alimento vivo son los nauplios de artemia y para su producción se deben hidratar y desencapsular los quistes de artemia. Los quistes descapsulados se incuban para obtener los nauplios, que son las larvas de la artemia, estos nauplios se enriquecen con emulsiones de PUFAs y entonces se suministran como alimento a las larvas. Esta producción suele ser bastante costosa debido a que los quistes se deben comprar, ya que no se pueden reproducir en las cantidades que se requieren para las larvas durante un cultivo.

"Una vez que hacemos el cambio de alimentación de rotíferos a nauplios de artemia se observa una gran diferencia en las tallas de los peces. Es un alimento rico en proteína, es más grande y hace que los peces más veloces se alimenten más rápido y comiencen a dispararse mucho las tallas. Esto pasa en la mayoría de las especies que son carnívoras, pero esto también puede controlarse alargando la alimentación con rotíferos para asegurarse que sigan comiendo las larvas más pequeñas o transfiriendo las larvas de las incubadoras a tanques con un mayor espacio”, detalló.

Por último, se da alimento balanceado, aumentando gradualmente la ración de alimento balanceado y disminuyendo el número de artemias, un proceso que se conoce comúnmente como “destete”. Una vez que los juveniles alcanzan la talla necesaria se cosechan de las incubadoras de las larvas y se transfieren a tanques de cultivo de juveniles que son de mayor capacidad, donde se les alimenta y se da seguimiento a su crecimiento para realizar los ajustes necesarios en su alimentación. Finalmente, los peces producidos en el laboratorio son empleados para experimentos de estudiantes o para ser engordados en granjas comerciales de la región.