Una de las principales tendencias en la industria de la acuicultura es el crecimiento responsable. La industria de la acuicultura para alcanzar su sustentabilidad, debe ser, a parte de otras condiciones, ambiental y socialmente responsable; en tal sentido, se deben promover la aplicación de políticas y planes que nos conduzcan a alcanzar una industria con altos estándares.

 

Al respecto, la última semana hemos sido testigos de prácticas inadecuadas dentro del sector de la acuicultura, que no contribuyen en nada con el objetivo de alcanzar una acuicultura sustentable. Estas prácticas han sido impulsadas por los mismos productores, que han aprovechado en desinterés de las autoridades gubernamentales en la aplicación de la legislación vigente.

Una de las primeras prácticas inadecuadas ha sido la entrega de una concesión marina para el cultivo de “concha de abanico” (ostión, vieira, scallop) sobre un banco natural de este recurso en la Caleta Yacila – Piura (Perú), que sustenta la pesca artesanal; esto ha originado una serie de conflictos con los pescadores del lugar, debido a que ven amenazadas sus áreas tradicionales de pesca.

La segunda práctica inadecuada se viene dando en Vietnam, en donde se viene incrementando sin planificación algunas las granjas dedicadas a la crianza de catfish (variedades tra y basa), con los consecuentes riesgos ambientales que esto implica para el abastecimiento de agua en la región.

La acuicultura debe desarrollarse dentro de estándares ambiental y socialmente responsables; en este sentido, las respectivas autoridades gubernamentales deben establecer políticas y planes de desarrollo de acuerdo a las necesidades de la industria, que respeten el ambiente en el cual se desenvuelve y a los intereses de otros grupos humanos asentados en la zona.

Cada zona con potencial para la acuicultura, tiene una capacidad de carga (máximo de producción), que es importante determinarla; y sobre la base de esto, establecer políticas y planes de gestión de la industria, que deben ser respetadas y hacerlas respetar.

El crecimiento desordenado de la acuicultura, aun cuando pueden generar ingresos económicos sustanciales en el corto plazo, podría en el mediano y largo plazo tener un impacto negativo en la industria; no solo por las consecuencias ambientales negativas (contaminación, incremento de enfermedades, entre otros) de las operaciones de la industria, si no también por la opinión negativa que podrían formarse en los consumidores al tener conocimiento de estos impactos.