Por: Milthon B. Luján Monja.
De acuerdo con la Food and Agriculture Organization (FAO), la acuicultura es la única alternativa para seguir incrementando el abastecimiento de los alimentos de origen acuático, debido a que la pesca ya alcanzó su máxima capacidad de producción.

El incremento de la demanda por alimentos de origen acuático ha impulsado a que muchos países establezcan como prioridad el desarrollo de la acuicultura en sus aguas continentales y costeras. Sin embargo, esto ha estado limitado por problemas de espacio, conflictos con otras actividades (agricultura, turismo, pesca artesanal, urbanización, etc) y contaminación de los recurso hídricos. Ante esta coyuntura la acuicultura “offshore” u oceánica se ha presentado como una alternativa debido a que presenta algunas ventajas.

La acuicultura “offshore” se caracteriza por realizarse en mar abierto, expuesto al viento y olas. El cultivo “offshore” de peces, moluscos y algas ha probado ser factible, ambiental y económicamente; no obstante, el cultivo de peces es el mas difundido. Este tipo de acuicultura viene siendo practica en países como España. Italia, Australia, Canadá, Noruega, entre otras. Por otro lado, experiencias de policultivo de peces, moluscos y algas vienen siendo evaluadas en Canadá, España y EEUU.

Algunos proyectos demostrativos de acuicultura oceánica se han realizado en Puerto Rico y Bahamas, en donde se cultivaron especies como cobia (Rachycentron canadum) y pargo (Lutjanus analis). Asimismo, se vienen realizando el cultivo comercial de especies como el bacalao (Gadus morhua)  y el atún (Thunnus thynnus).

Definición de acuicultura oceánica

Este tipo de acuicultura puede definirse como el cultivo de organismos marinos bajo condiciones controladas en ambientes oceánicos expuestos; lejos de la costa y abiertos a los elementos naturales del océano (Borgatti y Buck, 2004). El volumen de intercambio de agua puede ser muy grande y por lo tanto el factor de dilución puede ser muy alto para permitir la contaminación.

Principales desafíos para la acuicultura oceánica

A pesar de estos importantes avances la acuicultura oceánica también presenta muchos desafíos, que deben superarse, antes de que se convierta en una práctica común y viable, entre estos se incluyen:

a.Selección de la ubicación y sistema de cultivo adecuado
b.Diseño y construcción de instalaciones
c.Obtener suficiente capital para la inversión
d.Ser competitiva en el mercado internacional
e.Impactos social, ambiental y económico

Oportunidades de la acuicultura oceánica

Algunos investigadores creen que si la acuicultura oceánica se desarrolla en áreas oceánicas apropiadas, la industria podría ser sustentable y ecológicamente amigable.

Esta actividad permite incrementar la producción de alimentos acuáticos, reduciéndose de esta forma los conflictos en las zonas costeras por el acceso a los recursos (terrenos, agua, etc).

Impacto ambiental

Como cualquier actividad humana la acuicultura oceánica también puede generar algunos impactos ambientales negativos, los mismos que deben ser minimizados para garantizar la sostenibilidad de la industria. En los principales impactos negativos (similar a otros tipos de acuicultura) se incluyen:

a.Contaminación: originada por lo desechos de los organismos en cultivo, alimento no consumido y peces muertos.
b.Diseminación de enfermedades desde los organismos en cultivo a los silvestres.
c.Escape de peces, que pueden reproducirse con las especies silvestres, o depredarlas.
d.Introducción de especies exóticas
e.Presión sobre las poblaciones de peces silvestres, debido al incremento de la demanda de harina y aceite de pescado para la formulación de las dietas de los peces.

Sin embargo, es probable que la acuicultura oceánica tenga menores impactos directos al ambiente de lo que se atribuye a la acuicultura que se practica cerca de la costa. Además existe poca evidencia científica de estos impactos.

Perspectivas

La acuicultura oceánica se viene desarrollando en muchos países aun nivel incipiente. No obstante, las perspectivas es que esta actividad va a continuar creciendo, y debe considerarse a esta actividad como estratégica.

A finales de enero del 2009, el Consejo de Administración Pesquera del Golfo de México aprobó un plan para permitir la acuicultura oceánica en las aguas federales del golfo; esto impulsará las inversiones en esta actividad en EEUU. Además muchos países vienen implementando programas de investigación, con la finalidad de evaluar el potencial que tiene la acuicultura oceánica.