Madri+d, España.
Las microalgas son organismos vivos que proporcionan la mayor parte del oxígeno atmosférico que necesitamos para respirar. En 2007,  un grupo de empresarios e investigadores que había estudiado las cualidades de las microalgas creó la sociedad AlgaEnergy con el objetivo de encontrarle una aplicación práctica. Su presidente, Augusto Rodríguez-Villa, acaba de recibir el premio madrid+d 2009 al Mejor Plan de Empresa de Base Tecnológica.

¿Cuál es el origen de su empresa? ¿Dónde ha encontrado más dificultades y dónde ha encontrado ayuda?
AlgaEnergy se funda en 2007 por un grupo de empresarios que había venido estudiando las posibilidades del sector de la biotecnología de microalgas. En dicho análisis se detectó el estado básico de las investigaciones, al tiempo que su gran potencial, constatándose además las limitaciones de algunas orientaciones empresariales, cuyo predecible fracaso se ha materializado. Se trataba entonces de incorporar a ese proyecto empresarial, junto a la dilatada experiencia de éxito de los socios fundadores, a los mejores científicos y socios para que aportaran su talento y experiencia a la cadena de valor. Con satisfacción, hoy podemos decir que ese ya es uno de los principales activos de AlgaEnergy. En efecto, la empresa cuenta con el liderazgo científico del profesor Miguel García Guerrero, una de las contadas autoridades a nivel mundial en ese campo de la ciencia, habiéndose incorporado también al accionariado de la compañía y a sus órganos de administración el prestigioso Grupo Iberdrola, líder mundial en energías renovables.

Las dificultades que se han encontrado no han sido pocas, habiéndose superado todas ellas gracias a la experiencia y determinación que, para su resolución, ha aportado el equipo directivo de la compañía. La sociedad disfruta de un presente enormemente gratificante y de elevado reconocimiento que, sobre todo, nos permite mirar el futuro con la máxima ilusión y la misma determinación para resolver las nuevas dificultades que surjan, orientando en cada momento las tareas de la compañía en la dirección adecuada, lo que ya hacemos con la inestimable colaboración de nuestros nuevos socios y un número creciente de colaboradores.

En cuanto a ayudas, AlgaEnergy ha despertado el interés de las autoridades estatales y autonómicas, organismos de investigación y universidades, que nos están prestando su valiosa colaboración, en particular cuando han podido confirmar el rigor científico y profesional con el que acometemos nuestras investigaciones y proyectos industriales.

¿Qué tecnología han desarrollado y aplicado?
AlgaEnergy empezó su andadura adquiriendo las licencias de varias patentes sobre procesos biológicos desarrollados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y las Universidades de Sevilla y Almería. El desarrollo de nuestra tecnología para el cultivo masivo de microalgas se basa en un profundo conocimiento en la multitud de disciplinas que intervienen, en particular la biología -incluida la ingeniería genética- y la ingeniería química.

Establecido el microorganismo, cuyo comportamiento a la intemperie es muy diferente al que manifiesta en condiciones de laboratorio, AlgaEnergy, en colaboración con expertos biólogos e ingenieros químicos, desarrolla fotobiorreactores propios de alto rendimiento, en los que hacer eficientemente el cultivo masivo de la microalga en cuestión. Esta apasionante tarea arroja resultados que confirman que los primeros productos, que pondremos este mismo año en el mercado, presentan propiedades sobresalientes en comparación con los actualmente comercializados.

¿Cuándo es necesario un producto o servicio de estas características? ¿A qué tipo de usuarios está dirigido y que beneficios reporta su utilización?
Las microalgas son organismos vivos que, a través de la fotosíntesis, nos proporcionan la mayor parte del oxígeno atmosférico que necesitamos para respirar, al tiempo que constituyen el primer eslabón de la cadena trófica. Dichos microorganismos fotosintéticos necesitan además el CO2 como nutriente, contribuyendo su consumo a mitigar el problema de los gases de efecto invernadero que se asocian al cambio climático. En función de la cepa de microalga que se cultive –se considera que hay más de 40.000 especies-, se podrá disponer de una diversidad de productos de utilidad, dado su elevado contenido en proteínas, carbohidratos y lípidos, así como en otros compuestos más específicos, como son, entre otros, carotenoides o ácidos grasos poliinsaturados.

En consecuencia, los sectores a los que se destinan los productos derivados de las microalgas abarcan desde el medicinal y dietético para el ser humano o para consumo animal -incluida la acuicultura- hasta el sector de la energía (biodiesel o bioetanol), pasando por el de cosmética, fertilizantes, farmacéutico y tantos otros. Puede por tanto afirmarse que las microalgas, imprescindibles para la respiración y alimento del hombre y el planeta, pueden contribuir a cambiar las pautas por las que se rige la actual sociedad, proporcionando alimentos inagotables y energía sostenible y limpia, a expensas de la luz solar.

¿Puede integrarse con otras tecnologías y/o en otros sistemas o productos?
Perfectamente, dado que de las microalgas se obtienen productos que se incorporan a otros procesos de producción, a los que aportan valor añadido y propiedades sobresalientes.

¿Cree que el entorno para la creación de empresas desde las universidades e instituciones científicas ha mejorado en los últimos años?
Las universidades e instituciones científicas cumplen –a través de la investigación científica-  una función básica de generación de nuevos conocimientos y técnicas, si bien en nuestra visión esos centros carecen de la experiencia y conocimiento empresarial necesarios para conseguir que los resultados de sus investigaciones tengan asegurado el éxito y que sus hallazgos sean apropiadamente utilizados en su beneficio por la sociedad. En base a dicho criterio, entendemos que la mejor fórmula para que la sociedad global se beneficie de las habilidades de unos y otros es conseguir integrar a científicos y universitarios en organizaciones empresariales con gestores competentes al frente, integración que puede hacerse en las muy diversas formas que la nueva Ley de Ciencia prevé. Esa es la experiencia de éxito de AlgaEnergy, una empresa de base tecnológica que ha conseguido concertar relaciones estables y duraderas con investigadores, que satisfacen a ambas partes y aseguran el más eficiente aprovechamiento del valor que cada una de ellos aporta.

¿Qué consejo le daría a alguien que quiera emprender desde la ciencia y la tecnología?
Que se asegure la disponibilidad de los mejores talentos en las diferentes áreas del negocio y no desfallezca ante las dificultades que surjan, antes al contrario, que trate de convertirlas en oportunidades. Igualmente, que saque fruto de las lecciones positivas que proporcionan los errores y que trate en cada momento de mejorar lo ya conseguido a través de la investigación y el desarrollo, en una labor permanente de innovación. Todo ello le resultará mucho más sencillo ejerciendo un liderazgo solvente, que al mismo tiempo asegure algo sustancial, la permanente motivación de su equipo.