La reconocida médico veterinario, Dra. Betty San Martin, trabaja junto al Sernapesca en un plan que pretende mejorar el uso de medicamentos en la industria del salmón. Tema urgente, a su parecer, ya que de ello dependerá la futura situación sanitaria del sector, al menos en lo que a bacterias y parásitos se refiere.


El Laboratorio de Farmacología Veterinaria de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias lleva años trabajando junto al Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) como laboratorio de verificación. Esta relación se estrechó más aún el año pasado, cuando el mencionado laboratorio se adjudicó un proyecto para realizar un estudio sobre el uso de antibióticos y antiparasitarios en la industria del salmón nacional.

Dicha investigación dio paso al "Manual de Buenas Prácticas en el Uso de Antibióticos y Antiparasitarios en la Salmonicultura Chilena", el cual fueralanzado recientemente en Puerto Montt (Región de Los Lagos) y que tiene por objetivo entregar pautas claras para los médicos veterinarios que trabajan en terreno, según lo informado por la directora del Laboratorio de Farmacología Veterinaria de la Universidad de Chile, Dra. Betty San Martin.

La profesional, quien cuenta con una amplia y destacada trayectoria en análisis de fármacos usados en salmonicultura, comenta que en una segunda etapa, la idea del Sernapesca es crear un sistema de fármacovigilancia que permita detectar cambios en los patrones de uso de medicamentos, lo que sería un tremendo avance para el sector.

¿Cuáles son las principales debilidades que usted ha observado en el uso de fármacos en la salmonicultura nacional?

Creo que la principal debilidad de los médicos veterinarios de terreno, quizá por falta de información, es que los fármacos se están usando en forma empírica más que objetiva. Los usan con un criterio absolutamente clínico, sin tener un diagnóstico certero y eso lleva a que a veces aumenten las dosis y la duración de las terapias innecesariamente. Desde mi punto de vista, hace falta que el diagnóstico clínico lo acompañen de un diagnóstico de laboratorio y que este conjunto permita que los fármacos se usen de manera más racional.

En cuanto a la normativa existente, ¿qué aspectos habría que mejorar?

Sernapesca está trabajando en nuevas normativas que van a apoyar algunas prácticas del uso de fármacos. Desde mi opinión, uno de los principales problemas es la escasez de arsenal terapéutico, lo que dificulta la rotación de fármacos en la salmonicultura a nivel nacional y provoca que el veterinario poco pueda hacer si no tiene varias herramientas con las cuales manejarse. Esta situación tiene relación con el tema de la resistencia. Para tener buenas prácticas en el uso de fármacos debe existir la posibilidad de contar con una variedad de medicamentos. Hoy tenemos entre cuatro y cinco antimicrobianos a disposición de los centros de cultivo y en la medida que la industria no solicite nuevos registros al Servicio Agrícola Ganadero, veo difícil contener el riesgo de la resistencia bacteriana.

¿Qué tan amplia es la variedad de fármacos existentes y que se podrían usar en la industria del salmón local?

Hay más de 50 antibióticos. La industria de aves y cerdos utiliza un arsenal terapéutico amplio, con numerosos fármacos que existen en el mercado nacional, pero que no se han registrado para la salmonicultura. Entonces, la idea sería que se registren nuevos medicamentos ó que se permita el uso de extra-etiqueta, ya que esto último le permitiría al veterinario usar otros fármacos que no están registrados para el salmón, pero con respaldo legal para hacerlo. Ahora, el uso de esta herramienta significa mucha responsabilidad para el profesional, ya que su uso no es tan libre como se piensa.

¿En otros países está permitido el uso de extra-etiqueta?

En Estados Unidos y Europa sí está permitida su utilización, pero en Chile, por alguna razón, no está aprobada. En Europa, por ejemplo, el veterinario es el único que puede comprar, adquirir y usar el medicamento que no está registrado. Lo ideal es que se pueda usar, pero con una legislación apropiada.

¿Cuáles son las principales recomendaciones que el manual de buenas prácticas presentado hace poco tiempo entrega a los productores?

El objetivo del manual es que tengamos un buen uso de los fármacos, ya que estos se van a usar por mucho tiempo; tenemos bacterias y parásitos que han vivido por muchos años y la industria del salmón debe saber convivir con ellos y tratarlos de buena forma. En términos prácticos, lo primero es que hay que seguir las recomendaciones del fabricante, porque detrás del registro de un fármaco hay una serie de estudios que avalan las dosis, periodos carencia y otras indicaciones. Asimismo, como productores tenemos que preocuparnos de tres aspectos fundamentales: la eficacia del medicamento en el animal, la seguridad e inocuidad alimentaria y la protección del medio ambiente. Estas son responsabilidades del veterinario. En cambio, si aumentamos las dosis ó cambiamos algún aspecto de la terapia al azar, estamos rompiendo el equilibrio y tal vez solucionamos el problema del salmón, pero podemos estar contaminando el ambiente y corriendo también peligro de dejar residuos en el producto. Si aplicamos estos tres criterios, vamos a usar bien los fármacos.

En cuanto al Cáligus, parásito que ha presentado graves problemas de resistencia, ¿cuáles serían sus sugerencias?

Lo que pasó con el Cáligus es que por mucho tiempo tuvimos sólo la Emamectina. Los colegas estaban amarrados porque no tenían más fármacos. Luego se empezaron aumentar las alternativas y hoy tenemos cuatro. Ahora, estos medicamentos tenemos que rotarlos, sin dejar de lado la Emamectina. Por ejemplo, si estamos usando Diflubenzurón, en unos dos años habría que cambiarlo, sino, en tres años más no va a servir y va a volver a pasar lo mismo. Ahora, no hay una ventana de tiempo específica para recomendar el uso de u n producto, pero yo recomendaría que cada dos terapias se haga una rotación. El objetivo es prevenir y evitar que el parásito genere mecanismos de resistencia.

En el uso de fármacos, ¿habría también que considerar también aspectos de bienestar animal a modo de prevenir las enfermedades?

Claro. Aquí también hay un problema de densidad. Mientras los peces estén en grandes densidades, las enfermedades serán mucho más difíciles de tratar. Otros países, como Noruega, han disminuido casi a cero el uso de antibióticos, pero no porque no tengan enfermedades, sino que porque ellos hicieron una modificación en el manejo poblacional de los animales. La idea, obviamente, es que ojalá no usemos fármacos, pero eso es muy difícil.

¿Cuáles son los pasos que vienen dentro del trabajo que la Universidad de Chile está realizando con el Sernapesca?

Lo que sigue es hacer un Programa de Vigilancia de Resistencia Bacteriana. La idea del Sernapesca es instaurar por primera vez en Chile un sistema de vigilancia oficial. Por nuestra parte, tenemos que entregar un programa teórico y llevarlo a cabo. Para eso, pensamos trabajar con los laboratorios privados y hacer un modelo oficial, donde analicemos, en conjunto, los criterios acerca de cómo vamos a enfrentar este asunto. Se pretende empezar con este trabajo este año, para poder tener los primeros avances el 2011. Sin embargo, esto demanda mucho esfuerzo y hay un tem a de recursos también. Lo positivo es que la industria está mucho más receptiva de lo que estamos proponiendo; creo que estamos en un buen momento.

Fuente: Universidad de Chile.