Puerto Montt (Ecoceanos News). La aplicación del Principio Precautorio a la expansión de la industria salmonera es una de las propuestas del investigador Alejandro Buschmann, Director del Centro de Investigación y Desarrollo en Recursos y Ambientes Costeros, I-MAR, de la Universidad de Los Lagos.

 

Esto, ante el impacto del piojo de mar (Caligus rogercresseyi), en las regiones del sur de Chile y que ha generado mortandades incluso hasta en un 30 por ciento de la producción en algunos centros de crianza de estas especies exóticas.

“Si vamos a expandir las regiones de cultivos, claramente vamos a expandir las regiones epidemiológicas y no sabemos que consecuencia va a tener. Por eso yo he dicho, y lo quiero repetir, que amerita un principio precautorio. No podemos seguir corriendo esta carrera que ‘vamos a la loca’ sin información”, precisó el académico en entrevista con Ecoceanos News.
 
Consultado respecto a las acciones a seguir para aplicar el Principio Precautorio a esta millonaria industria en expansión, Buschmann, Doctor en Biología con Mención en Ecología, dijo que “no soy la persona más idónea para decir como hacer las reglamentaciones. Lo que sé, es que hay que detenerse y planificar como usar el medioambiente hacia las regiones XI y XII”.
 
“Si eso significa congelar la entrega de concesiones salmoneras, no sé si esa es la mejor vía. Pero todos los sectores tienen que dialogar y tomar las decisiones que no pongan en riesgo el medioambiente, que por lo demás son uno de los más prístinos del mundo”, dijo el especialista.
 
Agregó que “el gobierno debería sentar a todos los actores involucrados y elaborar un cronograma de desarrollo. Tenemos que hacer un diseño de cómo vamos a utilizar los sistemas costeros, que son ecosistemas donde ha habido muy poca intervención del hombre y que tenemos ética y moralmente, como ciudadanos de este país, ayudar a que no ocurra una catástrofe”.
 
USO IRRACIONAL DE ANTIBIÓTICOS
El Director de I-MAR también se refirió -al igual que otros científicos como Sandra Bravo- al uso inadecuado del Benzoato de emamectina por parte de los productores salmoneros, lo que habría provocado que el parásito se hiciera resistente a este medicamento, el cual es el único acreditado por el SAG para el control del Caligus en Chile.
 
Bajo la lógica de una política sistemática de abaratar costos, la industria del salmón importó un medicamento genérico del Benzoato de emamectina desde China, diez veces más económico que el original “Slice” del laboratorio Schering-Ploug. En los mercados internacionales donde se exporta el salmón chileno esta práctica es ilegal, pero en Chile no existe regulación en materia de protección a la propiedad intelectual, pese a los acuerdos comerciales firmados con la Unión Europea y EE.UU., que han planteado que el país presenta fallas en esta materia.
 
Estados Unidos incorporó a Chile a su Priority Watch List de países donde considera que los derechos de propiedad intelectual (DPI) se están infringiendo seriamente. En tanto, la Comisión Europea, sobre la base de un sondeo a empresas de la UE, identificó a Chile -junto con Rusia, Turquía y Ucrania-, como su segunda mayor prioridad en esta materia, después de China.

Las principales quejas se centran en la violación de patentes, particularmente en el sector farmacéutico.

Alejandro Buschmann explicó que “el producto que usa la industria del salmón para combatir los piojos de mar es importado desde China, igual como los remedios que se sacan de encima las patentes de derecho de propiedad intelectual y como es tan barato ha sido usado bastante”.
 
“Según los antecedentes que tengo, el fármaco ha sido usado no siguiendo los procedimientos correctos. Entonces, hubo problemas de uso, de dosificación, etc. Nada de esto está escrito, es información que se traspasa de persona a persona. La información de este tipo de situaciones no tiene toda la transparencia que debería tener”, afirmó el investigador del I-Mar.
 
Añadió que “lo mismo ocurre en el tema de los antibióticos. Chile es un gran importador de antibióticos para uso en salud animal, pero no sabemos como se están aplicando. Ahí tenemos un vacío legal y solo sabemos decir que ingresan al país tantos antibióticos por registros de importación y algún porcentaje de esto tiene que ir al uso en salmonicultura”.
 
“Chile está produciendo un producto de exportación, casi no lo consumimos internamente, por lo que está bajo el escrutinio de otras sociedades. Esa es una de las razones por las cuales podemos empezar a responder. Pero creo que también deberían empezar a emerger otras razones, las nuestras. ¿Cómo estamos usando nuestros recursos?, ¿estamos pensando en el futuro de nuestros hijos o solamente en el bienestar de nosotros hoy día? Hay una serie de preguntas que creo que como sociedad chilena tenemos que empezarnos a hacer. Creo que algo de eso empieza a emerger, pero todavía debe tomar mucha más fuerza”.
          
FALTA INFORMACIÓN CIENTÍFICA
Para el investigador de la U. de Los Lagos, en “Chile hay muchos aspectos que tienen que ver con salud animal y con medioambiente que no han estado siendo evaluados con la urgencia, con la necesidad, ni con la prontitud coincidente con la magnitud de la actividad de acuicultura en Chile".
 
"Ha habido un desfase bastante grande y no tenemos información. El Estado de Chile, las empresas, el mundo académico no ha logrado establecer una formula para obtener la información relevante para poder hacer un diagnóstico apropiado. Es una falencia enorme. Hay un déficit de información tan grande, que expertos internacionales quedan abismados de como estamos realmente haciendo las cosas en Chile”.
 
A modo de ejemplo, Alejandro Buschmann dijo que “en Estados Unidos, donde operó la minería del oro en siglos pasados, que contaminaron extensiones de ríos, cuencas con mercurio, las personas que vivían en esos lugares no estaban enteradas que tenían problemas de salud gravísimos en sus comunidades. Eran ignorantes al problema, pero eso no significa que los problemas de salud y de contaminación no existían”.
 
En todo caso, en Chile existen estudios científicos que evidencian que el cultivo de salmones está modificando los ecosistemas en el sur de Chile. “En las zonas donde están instaladas las balsas jaulas disminuye la biodiversidad, la fauna del fondo marino. Sabemos del aporte de nitrógeno al mar y que eso puede tener consecuencias en la productividad primaria y aumentar los riesgos de floraciones de algas marinas, de fitoplancton. Los antibióticos suministrados a los salmones están presentes en peces nativos. La aplicación de antibióticos está incrementando la resistencia de bacterias y eso podría tener consecuencias en la salud humana”, enumera Buschmann.
 
INVESTIGACIÓN DEL CALIGUS
Respecto a información del piojo de Caligus rogercresseyi, el Director de I-MAR afirmó que “se han realizado trabajos de investigación sobre los ciclos de vida de los parásitos, a donde están los huéspedes, pero faltan estudios epidemiológicos regionales”.  
 
Explicó que “en otras partes del mundo se ha tratado de colocar dentro de las jaulas algunos peces que se alimentan del Caligus. De los peces que comen los parásitos de los otros, hasta ahora no se ha identificado un pez chileno para que cumpla ese rol y por lo tanto si eso es así tendríamos que introducir otro pez y ahí estamos frente a otro dilema ambiental. La introducción de otro organismo. El control biológico no es la panacea y tiene también una serie de problemas que tenemos que investigar”.