La cadena productiva de la acuicultura involucra la participación de productores, proveedores, procesadores y comercializadores; aun cuando, en cada etapa de la cadena productiva, los mismos involucrados son responsables de la calidad de sus servicios o productos, la falta de ética o mala práctica de uno de los miembros puede afectar a toda la actividad acuícola.

 

En los últimos días se presento un hecho, que ha generado una corriente negativa de opinión sobre los productos de la acuicultura. Esto se dio cuando los productores canadienses de alimento para peces, utilizaron en la preparación de sus productos, insumos (harina de trigo) importados de China que estaban contaminados con melamine (insumo utilizado para “incrementar” el contenido de proteínas). Aun cuando esta sustancia no se acumula ni representa algún riesgo para la salud de los humanos, esta prohibido su uso en muchos países.

A pesar de que se vienen haciendo esfuerzos para recuperar el alimento “contaminado”, esta noticia ha perjudicado a la piscicultura de Canadá y USA, debido a que genera la sensación, en los consumidores, de que los productos de la acuicultura no son seguros o en el peor de los casos de mala calidad. Esto tendrá un impacto inmediato en la demanda de los productos acuícolas en estos países y de alguna forma afectarán a los acuicultores que si tienen buenas prácticas de producción.

La industria de la acuicultura debe establecer estándares de cumplimiento obligatorio por todos los miembros de la cadena productiva, estableciendo medidas de sanción para los que no cumplan con estos estándares, y se debe de alguna forma explorar formas legales para sacar a los que no cumplan de la actividad; un ejemplo de esto podría ser no adquirir los productos de empresas que incumplen reiteradamente con los estándares establecidos.

En un planeta cada vez más interconectado, es hora de que los involucrados en la  acuicultura, dejemos de actuar como “bomberos” para dar paso a la prevención; y no esperar que aparezcan casos como el de la melamine para ponernos a pensar en la responsabilidad de cada uno de nosotros como miembros de la cadena de producción.