Roma (La Razón). Por segundo año consecutivo, las costas del Mediterráneo podrían sufrir una invasión de medusas y algas tóxicas. Los científicos del Instituto Central de Investigación italiano (Icram) están casi convencidos de ello y relacionan el fenómeno con el aumento de las temperaturas.

 

Se trata, explican, de un efecto más del cambio climático que, entre otras cosas, provoca progresivas modificaciones en los ecosistemas. Y el mar no es una excepción: nuevas especies acuden al Mediterráneo (y algunas de las que ya existían se reproducen con mayor facilidad) gracias a la creciente calidez de sus aguas. «La comunidad científica italiana mira con gran preocupación la llegada del verano», resume el coordinador de investigación del Icram, Silvestro Greco.

Pero a los científicos lo que les preocupa no son las incomodidades de los bañistas, sino las devastadoras consecuencias que podrían producirse a medio plazo si la temperatura sigue aumentando al ritmo de los últimos años. «El pasado 28 de agosto tuvimos 30 grados en el canal de Sicilia, hasta la isla Lampedusa. Fue una confirmación de cómo van subiendo y subiendo las temperaturas en el mar. Este invierno hemos tenido otra confirmación, ya que hemos calculado que la temperatura de las aguas de superficie ha crecido de casi 2,5 grados respecto a la media invernal», explica Greco.

El especialista pone de relieve un hecho aún más preocupante: «No se trata ya sólo de aguas de superficie. Nuestros colegas del Centro Nacional de Investigación han registrado también aumentos significativos en la temperatura de las aguas más profundas y éstas son la base del ecosistema marino porque producen las sustancias nutritivas».

A las molestas medusas habrá que añadir ahora una nueva especie de algas (Ostreopsis ovata) procedentes de Asia, que ya aparecieron el año pasado en Italia y que, según los biólogos, pueden provocar dolores de cabeza y mareos a los bañistas que inhalan sus emisiones.

Además, si se reproducen lo suficiente, son letales para las almejas y otras especies marinas, un efecto que podría afectar al sector pesquero. En agosto de 2006, las autoridades italianas decidieron prohibir el baño en varias playas del país a causa de estas algas que se extendieron por casi todo el Mediterráneo oriental, llegando a aparecer en zonas tan alejadas entre sí como Génova y Sicilia.

Especies nuevas
«El alga es una especie que se encontró hace 25 años en Japón por primera vez y es una más de los cientos de especies marinas que cada año llegan al Mediterráneo gracias al aumento de las temperaturas», explica Greco. La organización ecologista WWF, así como varios organismos internacionales, llevan años advirtiendo de que la fauna y flora del Mediterráneo está cambiando a causa del aumento de las temperaturas. En los últimos años se han avistado en sus aguas cientos de especies propias de mares más cálidos, como el pez espada negro, el tiburón tigre, el pez dama o el tiburón martillo.

De acuerdo con los biólogos marinos, uno de los principales problemas es que las nuevas especies llegan de ambientes más hostiles, muchas de ellas del Mar Rojo, donde hay más competencia. «Son más fuertes y resistentes, se adaptan mejor y por ello amenazan a las especies autóctonas».

Fuente: http://www.larazon.es