(EFE).- El cambio de tendencias en la compra de pescado y marisco por la crisis económica ha provocado una caída en la facturación del comercio minorista de productos del mar y la acuicultura de hasta un 40 por ciento entre enero y septiembre, aunque el consumo, en volumen, ha crecido hasta en un 10 por ciento.

Así lo han asegurado a Efeagro representantes de la distribución mayorista y minorista de pescados y mariscos, que han precisado que la situación financiera ha impulsado el consumo productos tradicionalmente asequibles y de aquellos que -bien por exceso de oferta o por estar "en temporada"- han visto reducido su precio en los últimos meses.

El presidente de la Federación de Asociaciones de Detallistas de Pescado (Fedepesca), Gonzalo González, ha reconocido que la crisis ha cambiado los hábitos de consumo de una manera "importante" y que los clientes priman el precio por encima de cualquier otro criterio de compra.

"Antes la gente venía con la idea de adquirir un determinado producto y le daba igual lo que costara; sin embargo, ahora, prefieren venir, mirar el precio y, a partir de ahí, decidir qué especie quieren llevarse", ha subrayado González.

En su opinión, productos "estrella" como el mero, el rodaballo o el rape han sido sustituidos por pescado azul y especies de acuicultura, como la lubina o la dorada.

González ha explicado que también hay especies cuyo precio se ha reducido notablemente en los últimos meses por el incremento de la oferta, lo que ha permitido que su consumo se mantenga e, incluso, aumente.

"Por ejemplo, en lo que llevamos de año, ha habido una cantidad sobredimensionada de merluza de pincho procedente de caladeros nacionales, por lo que ha estado a muy buen precio y se ha mantenido su venta", ha señalado.

Como consecuencia de los nuevos patrones de consumo, el presidente de Fedepesca ha indicado que las ventas han aumentado entre un 5 y un 10 por ciento en volumen desde enero, mientras que la facturación del sector se ha desplomado un 40 por ciento.

Por su parte, el presidente de la Asociación Nacional de Mayoristas de Pescados de Mercas (Anmape), Manuel Pablos, ha apuntado que el consumidor busca ahora productos con una calidad "aceptable" y un precio "lo más barato posible".

Pablos ha destacado que cualquier producto puede tener dificultades en la venta al público si su precio sobrepasa un determinado umbral, bien sea por problemas de escasez puntual o porque está fuera de temporada.

"En el caso de la pescadilla, en cuanto pasa de los 6-7 euros -que antes era un precio normal-, cuesta trabajo venderla, y lo mismo ocurre con el lenguado o la lubina salvaje, entre otros", ha afirmado.

Según el presidente de Anmape, estos cambios en el consumo ya se registraron el año pasado, cuando la facturación del sector mayorista se redujo en torno al 20-30 por ciento, a pesar de que las ventas, en volumen, aumentaron entre el 5 y el 10 por ciento.

A su juicio, el sector "está tocando fondo" y lo deseable sería que los precios "se mantuvieran a un nivel interesante" porque, de lo contrario, la crisis podría "llevarse por delante" hasta el 50 por ciento del tejido empresarial pesquero.