Milagros Palomares
Maracaibo (Panorama). El cuerpo de bomberos investiga las causas del siniestro. Propietarios solicitan ayuda de créditos para impulsar de nuevo la empresa. La producción era exportada exclusivamente a Europa.

 

Un incendio de grandes proporciones acabó con las instalaciones de la empresa camaronera Prolamar, ubicada en la calle Ecos del Zulia, de Santa Rosa de Aguas, ayer aproximadamente a las 5:00 de la mañana.

El siniestro arrasó con 10 cavas contenedoras de productos terminados que refrigeraban 220 kilos de camarón.

Afectado por el suceso, Luis Luzardo, director de la empresa, explicó que las pérdidas se calculan en 12 millardos de bolívares y que lamentablemente más de 1.000 trabajadores se verán afectados en sus puestos de trabajo.

La producción de camarón era exportada en su totalidad a Europa.

“Nos preocupa mucho la situación de los obreros porque muchas mujeres y hombres se beneficiaban con este trabajo. Queremos desmentir los rumores de que nos interesa cobrar el seguro de la empresa porque la cantidad es mínima comparado con todo lo que perdimos. Gracias a Dios no hubo lesionados”, dijo Luzardo.

El empresario exhortó a las autoridades gubernamentales y a los entes financieros para que les otorguen créditos con bajos intereses para poder levantar de nuevo la empresa, creada hace siete años.

“Apoyamos el Gobierno nacional y somos empresarios que creemos en Venezuela y queremos seguir exportando el camarón a otros países del mundo”, añadió.

Por su parte, Jhon Bravo, comandante del Cuerpo de Bomberos de Maracaibo, detalló que a las 8:30 de la mañana ya tenían las llamas controladas. Aproximadamente se incendiaron 50 metros cuadrados.

En el operativo actuaron 80 efectivos bomberiles y siete unidades de combate de incendios.

“Hasta tanto no hagamos las investigaciones del siniestro no podemos hablar de las causas que lo originaron”, apuntó Bravo tras señalar que la zona donde está ubicada la empresa es muy tranquila en lo que se refiere a incendios.

Sin embargo, Luis Luzardo, director de la empresa, infirió que que el fuego pudo ocasionarse por las constantes fluctuaciones de voltaje.

“No almacenábamos sustancias inflamables al medio ambiente y contábamos con todas las normas de seguridad. Varias veces se quemaban los refrigeradores por las fallas de electricidad”, sostuvo.

Con la preocupación en sus rostros, un grupo de trabajadores se encontraba a las afueras de las instalaciones, esperando que alguna autoridad les tienda la mano.

Rafael López, quien llevaba seis años trabajando en la camaronera, evidenció la angustia de haber perdido el empleo.

El trabajo en la camaronera era su único sustento para mantener a siete niños en su casa.

Fuente: www.panodi.com