Lisboa (EFECOM). Las autoridades lusas están de acuerdo con la Declaración de Impacto Medioambiental de Pescanova para construir una planta de producción de rodaballo en la costa portuguesa, informaron hoy a Efe fuentes del Instituto del Ambiente (IA).

 

"Va a ser dada la conformidad -preliminar- al Estudio de Impacto Ambiental (EIA), aunque serán solicitados algunas aclaraciones, pequeñas dudas sobre el proyecto y su influencia en la zona costera" aseguraron las fuentes.

Pero ninguna de las cuestiones que la empresa gallega tendrá que responder impedirán que se dé luz verde al proyecto de la planta en la localidad portuguesa de Mira, situada entre Oporto y Lisboa, en el distrito de Coimbra, subrayaron.

Las dudas planteadas son "normales", según el IA, teniendo en cuenta que en Portugal resulta novedoso este tipo de proyecto, que supondrá la construcción de una planta con una producción anual de 7.000 toneladas de rodaballo, lo que la convertirá en el primer centro de su tipo en el mundo.

Las aclaraciones pueden ser presentadas sin necesidad de suspender el plazo previsto en la legislación portuguesa para estos casos, señalaron en el IA.

La institución espera que la empresa española tenga todo listo en relación a la Declaración de Impacto Medioambiental para construir la planta lo antes posible dentro de los plazos previstos, que acaban el 21 de agosto próximo.

La próxima semana debe iniciarse la consulta pública del EIA, en la que el "público en general podrá estudiar la documentación y presentar las alegaciones que consideren oportunas", aseguraron las fuentes.

Tras la conclusión de este periodo de consulta pública, la comisión de seguimiento del proyecto analizará las reclamaciones que pudieran producirse.

Posteriormente, cinco instituciones volverán a revisar el EIA, teniendo en cuenta aspectos ecológicos y relacionados con la arqueología o el desarrollo regional, entre otros, aunque la última palabra la tiene el ministro luso de Medioambiente, Francisco Nunes Correia.

La planta de rodaballo, que tendrá una extensión de 82 hectáreas de terreno, generará unos 200 puestos de trabajo y tendrá una inversión de unos 200 millones de euros, de los cuales 45 procederán de ayudas públicas, después de que el Gobierno luso la declarase como proyecto de interés nacional.