Buenos Aires (Abierta Tv). Se trata ésta de una nueva modalidad a la que apela la provincia para prevenir sobre la alta depredación ictícola en los ríos jurisdiccionales y el deseo de que los pobladores isleños y ribereños que encuentran en los pescados la alternativa de subsistencia, no esté restringido por las leyes en vigor que determinan, por ejemplo, vedas estacionales.

 

Estas actividades se enmarcan en un programa de asistencia técnica que la provincia ha pactado con el Consejo Federal de Inversiones y están dirigidas por el ingeniero Sebastián Bartoloni.

Se trata de una experiencia que arranca con cuatro jaulas cuyas estructuras son de hierro y que están recubiertas con redes metálicas -parecidas a las que se utiliza para evitar la invasión de pirañas al balneario lugareño- y plásticas. "Vamos a arrancar con juveniles de pacú de unos 350 gramos cada uno", precisó al tiempo que calcula que se volcarán unos 25 peces por metro cúbico.

Bartoloni admitió que se trata de un ensayo orientado a determinar las factibilidades técnicas de este tipo de actividades que pueden resultar de utilidad frente a los desafíos que plantea la creciente depredación de los ríos y la necesidad de que las familias que viven de la pesca encuentren un sistema alternativo al tradicional, de modo tal que cuenten con piezas durante todo el año ya que para estas modalidades no rigen las restricciones de los períodos de veda.

El profesional entiende que por el clima imperante, se dan las condiciones para una evolución rápida y calcula que en 150 días pueden estar los pacúes terminados, con un peso aproximado a un kilo y medio y en aptitud para ser consumidos.

"Los ríos se vacían cada vez más y creo que en algunos años más, si no se limita la depredación, se quedarán sin peces y por lo tanto hay que establecer modelos alternativos para su producción que incluye, además de las jaulas, la cría de peces en estanques tal como está ocurriendo particularmente en el departamento Pilcomayo.

El ingeniero Bartoloni destacó que Formosa aparece como pionera en el litoral argentino de la cría de peces en jaulas ya que hay otras experiencias, aunque se realizan con truchas en el sur patagónico.

Recordó que la experiencia original la llevó a cabo en Puerto Pilcomayo donde también se volcaron cuatro estructuras a las aguas del río, en el contexto de una gestión de capacitación en la que se formaron convenientemente cerca de veinte componentes de la Asociación de Pescadores de la localidad fronteriza con el Paraguay.

"Allí fue diferente ya que tuvimos que experimentar con el modelo de estructura para las jaulas así como también sobre la alimentación más conveniente para los pacúes, ya que los balanceados exigieron una reformulación en los porcentuales de proteínas", evocó. "Es que si bien es cierto que existían experiencias en jaulas, aquí hubo que adaptar todo el sistema a las características del clima y de los peces tropicales", consignó.

Bartoloni reconoció que la iniciativa despertó interés entre los pescadores de Pilcomayo a punto tal que tomó conocimiento que en poco tiempo más comenzarán a encarar un nuevo ciclo productivo.


En el caso de la experiencia en la Reserva de Biosfera de Laguna Oca -la primera de características urbanas en su tipo en América que está contigua a esta ciudad en una superficie de 8.000 hectáreas- insistió Bartoloni acerca del rigor científico que tendrá la actividad para acopiar información que con posterioridad será transferida a los productores interesados.

Clorinda y Puerto Pilcomayo, en la frontera con el Paraguay, desde hace seis años implementaron un plan de cría de peces en estanques y en jaulas como consecuencia del rifle sanitario dispuesto por el SENASA en 2000 ya que ante la presunción de la existencia de un foco aftósico decidió la mortandad de todo el ganado vacuno, bovino, ovino y caprino así como de las aves de corral de la zona.

Esa emergencia sanitaria hizo que el Gobierno provincial junto con el municipio clorindense propusiesen como alternativa la piscicultura, hasta tanto se diese por superado el problema, razón por la cual ayudó para la construcción de las piletas de una hectárea y la siembra de alevines y juveniles de pacú que en seis meses alcanzaron la longitud y el peso ideales: 35 centímetros y 1.500 a 1.700 gramos.

Dijo que ahora ha aumentado la conciencia piscícola -una tarea en la que también hace su aporte el CFI a través de Bartoloni- a punto tal que ya hay 240 hectáreas de estanques para la cría sobre todo de pacúes, carpas y tilapias, a lo que se le agrega ahora el novedoso sistema de las estructuras flotantes.

 

Fuente: http://www.abierta.tv