Por: J. F. Le Bitoux*, DVM.

Recientemente Aquahoy informó sobre un fuerte de riesgo del rebrote de la enfermedad de la Mancha Blanca en la acuicultura del camarón en México. La Revista de Acuicultura de la Sociedad Latinoamericana de Acuacultura (SLA), Tilapia & Camarones No 8, informa sobre las opiniones de los camaroneros en el foro de la SLA. Ellos mencionan que este año, las condiciones climáticas y ambientales a lo largo de la costa mexicana han fluctuado de manera inusual e induce condiciones de estrés en los estanques, especialmente después en una estación con temperaturas muy bajas. Los camaroneros brasileños temen el retorno del virus de mionecrosis y en Francia, los productores de ostras tienen miedo de desaparecer a causa de algunas patologías que creen es de origen viral.

En la misma edición de la revista Tilapia & Camarones, les recordé que la industria del cultivo de camarón solo tiene 30 años de edad y que este éxito se debe en gran parte a la idea que el concepto de patología ecológica y de enfermedad puede ser considerada como emergente de las condiciones locales y no por algunos gérmenes específicos. En 1975/80, prevenimos las enfermedades desconocidas en varias especies (ostras, camarón, Macrobrachium) sin tratar de determinar con precisión los patógenos. Desde aquellos días, nos dimos cuenta desde un punto de vista científico que el éxito, las dificultades y fracasos en las gestión de los ecosistemas acuáticos, están en relación directa con el mantenimiento de defensas no especificas del huésped, que son su capacidad de producir antioxidantes (enzimas) y de colectar anti-oxidantes nutricionales del alimento natural (vitamina C, E, etc). Cuando la calidad del plancton baja, algo esta mal en algún lugar. El productor los siente a través del comportamiento animal y lucha para mejorarlo a diario. Él ha aprendido por las malas, a un costo elevado, de que los animales tienen una limitada reserva de antioxidantes de menos de una semana. Si el estrés persiste o se repite, las defensas se agotan rápidamente y al mismo tiempo, y por la misma razón, los gérmenes oportunistas se vuelven más virulentos.
En un ecosistema acuático, la patología no es sólo “una enfermedad”, bacterial, viral o lo que sea. El recientemente descubrimiento del rol de los radicales libres en la fisiopatología celular y la homeostadis redox celular muestra que la mayoría de las enfermedades son inducidas por el estrés oxidativo. Reducir las defensas no especificas de los organismos facilitan la presencia de cualquier enfermedad. Así, la lucha y prevención de la enfermedad no es tanto la espera de encontrar alguna vacuna o antibiótico milagrosa, sino una lucha diaria contra el estrés oxidativo. La patología acuática se debe parcialmente a los gérmenes que son frecuentemente detectados demasiado tarde, cuando la enfermedad ha afectado a los animales. Esto revela que todo el ecosistema ya esta afectado y que la tecnología no es sostenible.

Por supuesto, la selección genética ha sido útil en la eliminación de algunos portadores silvestres de virus y en el desarrollo de cepas “domésticas” resistentes que probablemente producen más antioxidantes moleculares y son menos sensibles al estrés oxidativo. Pero es el ambiente y las condiciones zootécnicas (alimento, renovación de agua, etc.) las claves para una mejor salud, y por lo tanto del éxito económico. Se selecciona cepas resistentes en el largo plazo en pobres condiciones, pero todo llega a su fin. La mejor práctica recomendada y un mejor control sanitario del ambiente son útiles pero no suficientes. La calidad de parámetros ambientales (agua, plancton, sedimento, …) cambian durante todo el año debido como la biomasa crece, de una estación a la otra. Su papel siempre ha sido subestimada porque los científicos no conocen como monitorear esa “calidad”, aunque es plenamente reconocido por los profesionales en el foro de la SLA. El secado de los estanques es necesario, pero el sedimento ya ha perdido los elementos químicos y se mantiene la “memoria” de las producciones pasadas. Esto explica que las producciones de los primeros años son buenos, incluso trabajando con altas densidades y que, después, reducir las densidades es el único camino para sobrevivir; los animales se vuelven más y más susceptibles al estrés oxidativo no especifico.

Como lo menciones en la revista Tilapia & Camarones (No 6), el potencial redox es una energía omnipresente y olvidada de las estructuras, y regula cada uno de los pasos de todas las reacciones bioquímicas en el huésped y en el germen. La bioquímica y la fisiopatología de los radicales libres es similar en todas las especies, bacterianas, vegetales o animales. Desde este punto de vita, la salud puede ser considerada como una lucha continúa entre la capacidad del patógeno para producir oxidantes y la capacidad del huésped para neutralizarlos. Para luchar contra una enfermedad, el huésped debe ser más eficiente y producir más oxidantes para ¡destruirlo! Sin embargo, cuando las condiciones ambientales ya son estresantes, la defensa del huésped pronto se agotarán y cualquier enfermedad podría aparecer. En agua de mar, el potencial redox acuático es más accesible a pesar de ser difícil de analizar debido a que cada ecosistema acuático es único: en estructura, biomasa, historia, gestión, todo es único. Los productores saben que los estanques vecinos pueden reaccionar en formas diferentes. Cualquier intervención técnica requiere de una definición precisa de la situación y las condiciones locales, y de la evolución del ecosistema y las patologías en el pasado. Monitorear el potencial redox es un parámetro adicional que ayuda a conseguir un mejor diagnóstico de la situación con la finalidad de prevenir el riesgo de enfermedades emergentes.

Pasteur murió diciendo: “Claude Bernard tenía razón, el germen no es nada, y el terreno biológico hace todo”. Este concepto es particularmente cierto en ecología y en la enfermedad ecológica: la enfermedad emergente se construye localmente y permanece cuando las malas condiciones prevalecen.  La prevención de las enfermedades conocidas y desconocidas de los animales acuáticos es importante para el éxito económico, debido a que abre el camino para la crianza industrial de camarón. La patología ecológica debe ser tratada a diario, no como una enfermedad específica: es más barato, más eficiente y sostenibles.

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