El profesor Richard Whittington, un especialista en salud de animales acuáticos de la Universidad de Sydney, dijo que los 8 a 10 millones de peces ornamentales importados acarrean una “plétora de patógenos exóticos y parásitos conocidos y no conocidos”.

 

“No existe dudas de que los peces de acuario que se importan cada semana acarrean patógenos, que tiene el potencial de causar severos impactos ecológicos” indicó Whittington.

El profesor Whittington y el Dr. Roger Chong, del Departamento de Industrias Primarias y Pesca de Queensland, informaron de la amenaza que poseen los peces ornamentales importados, en un artículo publicado en Internet.

Así como viene reclamando la industria de la acuicultura de Australia, Whittington dijo que mientras que el país tiene los más exigentes clientes y estándares de cuarentena para la importación de peces ornamentales, estos no son suficientes.

Una de las razones proviene de las reglas de comercio internacional, en donde solo se pueden bloquear las importaciones de peces ornamentales, cuando estos están en peligro de extinción. Whittington dijo que estas reglas comerciales deben ser revisadas para proteger la biodiversidad local; además afirmó que Australia necesita ser capaz de bloquear las importaciones de peces, de los cuales no se conocen sus enfermedades y parásitos.

Inefectivas medidas de cuarentena.

Biosecurity Australia (BA) indica que los peces importados deben permanecer 21 días en cuarentena. Hay una inspección inicial cuando el pez arriban, y si se identifica alguna enfermedad los peces deben ser re-exportados, destruidos o tratados por el importador, dijo el portavoz de BA.

Whittington puntualizó que este régimen fue inefectivo en el 2003, cuando hubo un brote de una enfermedad viral, la cual se origino en peces Gourami importados.

Una granja de bacalao Murray en Victoria perdió el 90% de su población debido a Gourami iridovirus.