Estrategia Nacional de seguridad alimentaria

La seguridad alimentaria es el acceso material y económico a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos para todos los individuos y que se utilizan adecuadamente para satisfacer sus necesidades y llevar una vida sana, sin riesgos indebidos de perder dicho acceso. Esta definición incorpora los conceptos de disponibilidad, acceso, uso y estabilidad en el suministro de alimentos.

Uno de los principales desafíos en el país es lograr la seguridad alimentaria y nutricional de la población. La salud y la nutrición de la población cumplen un rol fundamental como insumo en los procesos de desarrollo. Es urgente reconocer que en el Perú la pobreza asociada a enfermedades y desnutrición constituye una enorme pérdida económica. Su atención y solución proveerá bases firmes para mejorar el bienestar de los pobres.

La seguridad alimentaria y nutricional a través de los estadios del ciclo de vida está afectada por el limitado acceso a alimentos, servicios de salud, instrucción de la madre, niveles de ingreso, contexto sociocultural, hábitos y prácticas de la población, saneamiento básico, entre otros; sin embargo, en el Altiplano el hombre y la mujer andinos consiguieron fortalecer la seguridad alimentaria, utilizando la diversidad y almacenamiento, previa transformación de alimentos para épocas de escasez.

Inseguridad alimentaria en el Perú

La desnutrición infantil y la deficiencia de micronutrientes son graves problemas que confronta el Perú. La anemia por deficiencia de hierro es un gran daño nutricional que afecta a diferentes estratos socioeconómicos, principalmente a menores de 2 años y mujeres en edad fértil y comprometen la salud y nutrición de cerca de 800 mil niños menores de 24 meses, 380 mil gestantes y 2 millones de mujeres en edad fértil. La desnutrición crónica va asociada al bajo nivel educativo de la madre, puesto que el 50% de niños desnutridos son hijos de madres sin instrucción.

Se estima que a nivel nacional el 35.8% de los hogares tiene déficit calórico, siendo de 29.4% en áreas urbanas y de 47.7% en áreas rurales. La desigual distribución del ingreso agrava el problema y acentúa el desigual acceso a los alimentos. Para combatir dichas deficiencias se dispone de algas altamente nutritivas como la “Llayta” que está al alcance de la población rural, la que ha perdido el hábito de consumo por la publicidad desmesurada y por recibir alimentos foráneos.

Mesa variada y nutritiva

Los alimentos en Los Andes sirven para nutrir y curar, son nutraceúticos, existiendo buena cantidad y variedad. Por ejemplo, la quinua con 3000 genotipos distintos se cultiva en diferentes pisos ecológicos, así como en lugares salinos de altura, con climas áridos, casi sin precipitaciones y además en suelos pobres en nutrientes. Es un alimento excepcional. Hay también otros granos como la cañihua y el tarwi que contienen proteínas y aminoácidos balanceados, con alto hierro y controlan la anemia. El amaranto es otro grano andino rico en vitaminas A, complejo B y C. La coca da energía y dispone de 14 alcaloides y vitamina A. Varias investigaciones demostraron que las personas que padecen SIDA, tienen alta deficiencia de vitamina A. La coca contiene 10 mil unidades de vitamina A por cada 100 gramos, que aproximadamente es el consumo diario del hombre andino. Su masticación o consumo ayuda a fortalecer el sistema inmunológico. También los tubérculos, raíces y frutales proporcionan enorme variabilidad, por lo que cada especie tiene la capacidad de prevenir males o curar órganos.

Las algas en la historia

La historia reporta que las algas fueron usadas con distintos fines tenemos el dato más antiguo que en China desde el año 2700 A.C. y en las civilizaciones griega y romana destacaron por su uso como alimento, forraje, medicina y cosmético. Sin embargo en el Perú y Puno existe poca información acerca de esta alga conocida además de llayta, llullucha o murmunta como chunuqhulu, quchayuyo, cushuro. Cuando el conquistador llegó a América prohibió su consumo y actualmente está relegada a la población más humilde, aunque entre ellos su consumo es bastante reducido pese a su elevado valor proteínico. En mercados de la costa se vende deshidratada.

Se dice que la Dama de Ampato, doncella Inca encontrada como ofrenda a los Apus en el Coropuna y que es originaria de Puno, de las alturas de Lampa, tenía los dientes en muy buen estado debido al consumo de murmunta, lo que se infiere por haberse encontrado llayta cerca de ella. La cultura andina ha conservado esta alga junto a los parientes silvestres de las plantas alimenticias debido a la cosmovisión conservacionista y uso racional de los alimentos en relación al ambiente.

Altiplano de privilegio

En la hoya del Titikaka se han inventariado 841 lagunas donde se puede encontrar llayta para el consumo humano. Pulgar Vidal indica que el picante de cushuro es excelente alimento que preserva la forma y fuerza de los huesos, también conocida como murmunta y corresponde a la especie Nostoc commune Vauch. Esta alga verde-azul aparece en época de lluvias. Presenta aspecto de pequeños globos y se distribuye en lagunas andinas que sobrepasan los 3.000 m de altitud. El mismo autor refiere que era producto de consumo obligado en el tiempo de los Incas, pues ellos aseguraban que ayudaba a la formación, constitución y fortaleza de los huesos y dientes. Los pueblos donde se consume esta alga carecen prácticamente de osteoporosis. Asimismo, existen registros del uso de otra ciano bacteria, Spirulina (Arthrospira), que era recolectada por los aztecas del lago Texcoco, como complemento proteínico en su alimentación

Mediante el conocimiento de la distribución y usos de la llayta entre los pobladores, agricultores, conservacionistas y consumidores de las comunidades campesinas muestreadas y el conocimiento sobre los sistemas de conservación de la llayta, así como la identificación taxonómica de las especies halladas usando técnicas de la microscopía analítica cualitativa y cuantitativa y recurriendo a la aplicación de entrevistas semi estructuradas y abiertas hemos encontrado sistemas de conservación de llayta en bofedales del Altiplano y alto andinos, occonales, cochas, Waru warus o sukacollos, manantiales, lagunas, arroyos cortos, ríos, rocas húmedas y suelo húmedo

La llayta se distribuye ampliamente en comunidades campesinas del altiplano y alto andinas que varían desde los 3,850 a 4,500 m sobre el nivel del mar. Las especies encontradas corresponden a: N. sphaericum. Vauch., N. commune Vauch., N. verrucosum Vauch.y N. parmelioides Kütz.