(AFP). La liberación de pequeñas cantidades de estrógeno, hormona sexual femenina, en corrientes de agua "feminiza" a los peces macho y podría comprometer la supervivencia de poblaciones de peces salvajes, concluye un estudio publicado el martes.

 

Los investigadores del ministerio de pesca canadiense y de la agencia estadounidense para la Protección del Medio Ambiente añadieron durante siete años en un lago artificial del norte de Ontario una concentración de estrógeno sintético similar al nivel que se encuentra en las aguas residuales de las grandes ciudades canadienses.

El estrógeno sintético en esas aguas usadas proviene casi en su totalidad de los residuos de píldoras anticonceptivas.

Los pequeños peces macho observados, peces de cabeza grande (pimephales promelas), especie de ratas de laboratorio para los experimentos lacustres, produjeron un esperma menos fértil, proteínas de huevos y en algunos casos se encontraron huevos en sus testículos, constataron los investigadores.

Estos efectos también fueron observados en grandes peces que se alimentan de los "peces de cabeza grande".

Estudios anteriores ya habían mostrado que peces en contacto con el estrógeno podían feminizarse, pero ninguno había podido identificar el impacto de esta transformación sobre la supervivencia de una población.

El estudio fue dirigido por la canadiense Karen A. Kidd y publicado por la Academia estadounidense de Ciencias.