Por: Milthon B. Luján Monja.
Con el incremento de la población, y por ende del consumo de productos hidrobiologicos, la acuicultura se ha vuelto en una actividad prioritaria para suplir con alimentos y garantizar la seguridad alimentaria, debido a que la pesca ha alcanzado su máximo nivel de explotación. Esto nos obliga a promover las inversiones en esta actividad, tanto a pequeña, mediana y gran escala; con la finalidad de aprovechar las oportunidades que nos ofrece la “revolución azul”.

La acuicultura en el Perú esta creciendo y promoviendo el desarrollo en la comunidades rurales, en sierra y selva, y de pescadores a lo largo de la costa. En ciudades en donde se han instalado grandes, medianas o pequeñas explotaciones de acuicultura (Tumbes, Chimbote, Casma, Pisco, Puno, Huancayo, Huaraz, Iquitos, Tarapoto y Pucallpa) la actividad ha promovido el surgimiento de actividades complementarias (congelado, insumos, alimentos, etc) lo que ha brindado un mayor dinamismo a la economía de cada lugar.

A pesar de todos estos impactos económicos y sociales las inversiones en acuicultura aun no encuentran un marco adecuado para seguir creciendo. Si bien existen algunas normas legales que favorecen las inversiones en la acuicultura, se carece de otras condiciones que la promuevan. En este sentido, queremos proponer algunas ideas que nos permitirán orientar algunas políticas o estrategias para favorecer el incremento de las inversiones en la acuicultura peruana. Estas ideas que proponemos son independientes de la capacidad de inversión, grandes, medianos o pequeños inversionistas.

1.- ¿En que especie invertir?

Esta es la primera pregunta que se hacen los potenciales inversionistas, debido a que la mayoría desconoce las especies que se están cultivando, pero sobre todo cual es la rentabilidad de cada especie o sistema de cultivo. En el Perú, existen pocos estudios que permitan orientar a los inversionistas sobre las bondades (en términos de rentabilidad) de una especie u otra, pero sobre todo en los retornos económicos que pueden esperar con cada especie o sistema de cultivo.

Claro que la especie elegida debe responder a una demanda existente en el mercado local o internacional. Sin embargo, se requiere de información técnica (sistema de cultivo) como económica (rentabilidad) hacer una selección adecuada de la especie.

Para la elección de las especies acuícolas, de acuerdo a la capacidad de inversión, podemos considerar la siguiente clasificación:

Pequeño inversionista (< 100 000 soles): tilapia, carpa, truchas, algas marinas, peces amazónicos.
Mediano inversionista (100 000 a 1 000 000 soles): truchas, concha de abanico, paiche
Gran inversionista (> 1 000 000 soles): concha de abanico, langostinos, paiche, lenguado

Debemos destacar que esta clasificación es solo referencial y no limitativa; debido a que pueden existir pequeños inversionistas que asocien la acuicultura con actividades agrícolas o ganaderas; o grandes inversionistas que deseen invertir en explotaciones a gran escala de especies consideradas para los pequeños o medianos inversionistas.

Las autoridades del sector y las universidades deben trabajar en el desarrollo de modelos de negocios en el área de la acuicultura; con la finalidad de establecer un banco de proyectos a disposición de los potenciales inversionistas.

2.- ¿Donde invertir?

Se menciona que el Perú tienes muchos potencialidades para el desarrollo de la acuicultura; aun cuando esto es una realidad solo se queda en eso “potencialidades”; lamentablemente a la fecha no se han realizado estudios serios en donde se identifiquen las áreas para implementar explotaciones acuícolas sin la generación de conflictos sociales y ambientales.

En la actualidad, si un inversionista desea incursionar en la acuicultura debe encargarse de la selección y evaluación del lugar, además de realizar los tramites administrativos respectivos (autorización o concesión). Esto generá un incremento de los costos de inversión, pero sobretodo de un retraso de las inversiones, y quizás el cambio de opinión del inversionista.

Una alternativa interesante es la implementación de los “Parques Acuicolas”; estos podríamos considerarlos como áreas destinadas al desarrollo de actividades acuícolas, que cuentan con servicios logísticos (Puertos, energía eléctrica, procesamiento, etc) y con los permisos correspondientes. Las áreas dentro del Parque Acuícola pueden otorgarse en concesión vía subastas publicas.

3.- Mercado

Este es el principal factor que deben considerar los potenciales inversionistas en acuicultura. Aun cuando se conoce que la demanda por productos hidrobiologicos se esta incrementando, no existen datos estadísticos actualizados al respecto. Ninguna institución pública se esta encargando de realizar “inteligencia comercial” para los productos de la acuicultura, tanto en el mercado local o internacional.

Esto esta llevando que los inversionistas, en particular pequeños y medianos, no cuenten con información que les permita tomar las mejores decisiones en términos de siembras y periodos de cosecha.  Aun cuando el Ministerio de la Producción cuenta con un servicio en donde se brinda información sobre los precios en los principales mercados mayoristas de Lima, no son de gran ayuda para los productores que comercializan en los mercados regionales o que exportan sus productos.

Por otro lado, no se cuentan con informes sobre las tendencias en los precios y en los volúmenes demandados por los productos acuícolas, tanto en el ámbito local, como internacional.

Una alternativa interesante puede ser fortalecer el servicio actual de Produce, con datos a nivel de regiones y de los volúmenes que se comercializan; la recopilación de datos lo pueden realizar las respectivas Direcciones Regionales de la Producción. En cuanto al comercio internacional, PROMPERU debe jugar un rol importante, no solo en la recopilación de las demandas de productos en el ámbito internacional, también deberían realizar análisis de las tendencias y de las oportunidades comerciales.

4.- Promover las inversiones en actividades complementarias

El crecimiento de la acuicultura implica la generación de oportunidades para otras actividades económicas; desde la metalmecanica (jaulas, balsas, etc) hasta la industria de alimentos, y plantas de procesamiento. En este sentido, se deben optar por políticas de desarrollo de cluster para las especies acuícolas; así tenemos por ejemplo, a Tumbes con el langostinos, Chimbote con la concha de abanico, Huancayo o Puno con la trucha, Iquitos, Tarapoto o Pucallpa con los peces amazónicos.

En estas zonas de producción se deben favorecen la instalación de servicios de asesorías, análisis físico-químicos y de calidad, etc; que permitan a los productores acuícolas mejorar la gestión de sus explotaciones acuicolas, y por ende, su competitividad.

Estas son algunas ideas que van a contribuir a incrementar las inversiones en el sector de la acuicultura peruana; hay que entender que esto se debe complementar con un marco legal claro, pero sobre todo con instituciones gubernamentales que cuenten con profesionales con vocación de servicio para orientar a los inversionistas.