Puerto Varas (Diario El Gong). Presentación de Jorge Quiroz en el Seminario de SalmonChile “Desafíos para la Acuicultura al 2010: Hacia un nuevo trato público privado”.

 

La industria del salmón irrumpió dinámicamente en el quehacer nacional modificando por completo la realidad de numerosas localidades de las regiones X y XI. Inexistente hace 20 años, hoy exporta más de 2.000 millones de dólares anuales, genera cerca de 50.000 empleos directos e indirectos y es la principal exportación de alimentos de Chile, superada solamente por la totalidad de las exportaciones de fruta fresca. Su actividad es esencialmente regional -al sur de la X Región y al norte de la XI primordialmente - y ocupa espacios rurales o zonas de alta influencia rural. Por lo mismo, la industria ocupa un espacio allí donde antes predominaba el rezago económico y la ausencia de oportunidades. Zonas que antes se caracterizaban por generar emigración, hoy son fuentes receptoras de flujos migratorios con un proceso de encadenamiento económico impensable hace sólo una década. Datos recientes de cuentas nacionales indican que las únicas tres regiones que crecieron más que el PIB nacional entre los años 2000 y 2006 fueron la VI, X y XI; las dos últimas, como consecuencia directa de la reciente emergencia de este sector en la actividad económica local.

Cuando un sector irrumpe en el escenario económico sin embargo, y ocupa un espacio, antes bajo la exclusiva influencia de actividades altamente tradicionales, independientemente de sus evidentes efectos positivos, genera inevitablemente tensiones en diversas dimensiones.


Tensiones culturales, cuando una comunidad transita desde un determinado tipo de actividad a otro, que demanda ritmos distintos, distinta composición de la fuerza de trabajo, etc. Tensiones producto de los flujos migratorios, que no siempre van acompañados de la correspondiente inversión en infraestructura social lo que presiona la calidad de vida local. Tensiones medio ambientales, que resultan de la necesidad de contar con nuevas normativas y procedimientos para administrar impactos ambientales nuevos, etc. La solución de esta problemática, de una forma costo-efectiva, que redunde en una consolidación del crecimiento económico del sector, y con ello, en el de las regiones en que está inmerso, pasa por una estrategia de colaboración público – privada entre el sector productivo y la autoridad, o lo que hemos llamado aquí, “Un Nuevo Trato”.

Si pudiera resumirse en una frase la coyuntura por la que actualmente atraviesa el sector, debiéramos señalar que el desarrollo de la institucionalidad pública, ha sido largamente superado por la dinámica privada, lo que da origen a ciertas contradicciones que deben superarse a la brevedad. Ello constituye el “Nuevo Trato” a que hemos hecho referencia.

El mismo, comprende acciones en los siguientes cinco ámbitos:

a.- Necesidad de una Institucionalidad a la Altura de las Circunstancias. El tamaño alcanzado por el sector demanda la creación de una Subsecretaría de Acuicultura, que dependa del Ministerio de Economía, con el mismo nivel de jerarquía que la actual Subsecretaría de Pesca. La actual Subsecretaría de Pesca está dominada por los recurrentes conflictos entre el sector pesquero artesanal y el industrial. Dichos conflictos, de naturaleza esencialmente política, impiden que la acuicultura reciba la atención que requiere y en particular, la mirada de largo plazo que su desarrollo exige. Proponemos la creación de una Subsecretaría de Acuicultura, dependiente del Ministerio de Economía.

b.- Necesidad de un Tratamiento Igualitario en Materia de Recursos Públicos. Es un hecho conocido que en la competencia global, no sólo compiten las empresas sino los sistemas en que están insertas, y éstos incluyen la promoción indirecta, desde el sector público de las exportaciones, la innovación y el desarrollo productivo. En este ámbito, el rubro de acuicultura aparece en claro desmedro en comparación con otros sectores. Así, mientras en el sector agropecuario el Estado gasta US$ 7,9 por cada 100 dólares de exportaciones, en el caso de la acuicultura este guarismo alcanza a sólo US$ 0,6. Un mayor volumen de recursos permitiría al sector afrontar de mejor modo las exigencias externas; visualizamos en este punto la necesidad de crear un “Observatorio de Exigencias Externas”, mejorar la coordinación público privada en materias internacionales y desarrollar la “Diplomacia Ambiental”. Asimismo, mejorar la transparencia y solidez en la toma de decisiones del uso del territorio y del borde costero, fortaleciendo a las autoridades regionales en su proceso de toma de decisiones. Todo ello demanda recursos, y en consecuencia, proponemos que en un horizonte de mediano plazo, se propenda a igualar los coeficientes de gasto público sectorial entre los del sector agrícola y los de la acuicultura.

c.-Necesidad de Mayor Inversión en Infraestructura y Servicios Sociales. La demanda por empleo que ha generado el sector acuícola ha generado un nuevo paisaje regional: la aparición de “comunas salmoneras”, las que se pueden caracterizar principalmente por la existencia de plantas de proceso. Hay comunas salmoneras por excelencia, como Puerto Montt, Quellón y Puerto Aysén: cuentan cada una de ellas con más de 5 plantas de proceso y el crecimiento poblacional que han experimentado en la última década es superior al 24%, llegando al 40% y 48% en el caso de Quellón y Puerto Montt, muy por sobre el promedio nacional de 19%. Lamentablemente, la expansión de infraestructura y servicios sociales no ha ido a la par con este crecimiento: las comunas salmoneras presentan excelentes indicadores en materia de empleo, pero claras deficiencias en materia de vivienda, salud y educación. Nuestras estimaciones indican que el gasto en estos servicios e infraestructura debiera incrementarse en el rango de entre un 20% y un 37% para igualarse con similar gasto en el resto del país, controlando por la población objetivo de tales programas. Consecuentemente, proponemos aumentar el gasto social en las comunas salmoneras, donde se produce un evidente desbalance entre el crecimiento de la actividad económica y la red de protección social

d.-Necesidad de Fortalecer la Autorregulación en la Industria. La industria ha participado exitosamente en iniciativas de autorregulación tales como el Acuerdo de Producción Limpia en el período 2002-2005, donde participaron 48 empresas, y la adopción del Sistema Integrado de Gestión [SIGES] desde el año 2003 al que ya se han adscrito 24 empresas, lo que representa un 90 % de los productores asociados a SalmonChile y 80% de la producción nacional. Sin embargo, surgen otros desafíos en relación con la adopción de buenas prácticas y compromisos voluntarios. Un ejemplo es el ámbito sanitario, donde la no adopción de determinadas prácticas por parte de una empresa o centro puede generar externalidades negativas sobre otra empresa o centro, y también un daño a la imagen de la industria como un todo. Es así como la falta de medidas preventivas y, en general, la prevalencia de condiciones sanitarias inadecuadas en ciertos centros, contribuye a la propagación de enfermedades con los consecuentes costos económicos y de imagen. Este tipo de situaciones requieren de la existencia de mecanismos de revisión y monitoreo, y eventualmente sanción privada. Para ello se estudiará la creación de una institucionalidad ad-hoc dependiente de SalmonChile que cumplirá la función de revisión y sanción de empresas en incumplimiento recurrente.

e.- Estudiar Mecanismos Alternativos de Contribución Privada al Desarrollo Social Regional. La situación descrita en el punto anterior, pone en evidencia que cuando un sector opera lejos de la capital, con tasas de crecimiento elevadas, es natural que se produzcan brechas entre el desarrollo privado y la provisión de infraestructura y servicios sociales. Si bien el aumento de gasto social ”ex- post” soluciona el problema, sería ideal que la solución estuviera disponible “ex – ante”. Para ello, la mejor solución es que la iniciativa parta del propio sector privado. Es el sector privado quien mejor sabe el ritmo y localización futura de sus inversiones, las necesidades que surgirán a futuro, etc. Además, al interior de las empresas se cuenta con recursos calificados para llevar adelante proyectos, con el adecuado control de costos, etc.: es lo que las empresas hacen cotidianamente. Por ello, para el particular caso de las empresas localizadas en regiones, y particularmente para aquellas en zonas de alta incidencia rural o en condiciones de relativo aislamiento, es que se propone estudiar un mecanismo que permita el aporte de las empresas y personas naturales a proyectos de infraestructura o servicios sociales, descontándose dichos aportes del impuesto de 1ª o global complementario, según corresponda. Esta es una agenda de más largo alcance que SalmonChile se encuentra actualmente estudiando y que propondrá oportunamente a las autoridades.

Fuente: http://www.diarioelgong.cl