Por: Beatriz Margarita Zavariz Romero*
El Economista, México.
A nivel mundial, la producción de pescados y mariscos proviene en 49% de la acuacultura y 51% de la pesca, con una tendencia al incremento en la acuacultura.

En México 18% de la producción pesquera procede de la acuacultura, con una tasa media de crecimiento anual de 3%; mientras que en lo que a la camaronicultura se refiere, 68% de los camarones producidos en México provienen de cultivos, con una tendencia de crecimiento de 21% anual.

Los principales estados productores de camarón en México son Sonora, Sinaloa y Tamaulipas, en orden de importancia los dos primeros con producciones principalmente provenientes de la camaronicultura y el último de captura. El estado que cuenta con mayor extensión para la producción de camarón es Sinaloa, con 40,000 hectáreas y posteriormente Sonora, con 21,000 hectáreas.

En México el costo de producción es de 107 pesos por kilogramo de camarón de pacotilla y 125 pesos por kilogramo de camarón grande, con datos al 20 de enero del 2011.

El concepto más significativo dentro de los costos de captura de camarón es el combustible, mismo que representa hasta 42% del total. En el caso de la acuacultura el concepto con el valor más significativo es el del alimento, llegando a representar 53% de los costos.

La tendencia en el consumo mundial es hacia los productos diferenciados, en México 77% de la producción nacional es industrializada, siendo algunos de los principales procesos el congelado y el enlatado.

En conclusión, el consumo del camarón mexicano tiene una fuerte tendencia al crecimiento, tanto para el mercado nacional como el internacional, lo que confirma que el camarón representa una oportunidad de negocio que vale la pena aprovechar.

Con la finalidad de reducir costos, mejorar la competitividad y atender los mercados más exigentes y que mejor pagan es necesario promover la integración de la red de valor del camarón, así como mejorar los procesos de producción, procesamiento, logística y distribución, para lograr un mayor margen de ganancia, además de diferenciar el producto mediante el valor agregado y la certificación de calidad.


*Beatriz Margarita Zavariz Romero es especialista de la Dirección de Análisis Económico y Consultoría en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.


Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.