Por Cecilia Draghi
(La Nación). La Universidad de Buenos Aires patentó un alimento que estimula la reproducción de los crustáceos para ofrecer este producto en el mercado argentino fuera del ciclo normal de reproducción del animal

Sabrosa, imposible resistir bocado, la langosta es un plato codiciado aquí y en todo el mundo. Ahora, la Universidad de Buenos Aires (UBA) acaba de patentar un alimento que estimula la reproducción de estos crustáceos, que son producidos en un número cada vez mayor de criaderos en la Argentina. Además, esta invención permite al acuicultor una posibilidad inédita hasta el momento: ofrecer este manjar en el mercado durante todo el año, porque ya no se requiere estar atado al ciclo normal de reproducción del animal.

"Se reformuló un alimento balanceado para peces, adicionándole distintas hormonas y neuroreguladores que inducen la reproducción de la langosta", destaca el biólogo Enrique Rodríguez, director del laboratorio de Fisiología Animal de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, y autor de la invención junto con Laura López Greco, Alejandra Cahansky, Valeria Zapata y Daniel Medesani.

Entre las ventajas de esta creación, recién patentada, es la de "controlar la reproducción del animal, dado que la hembra puede tener puestas todo el año, cuando lo habitual es solamente en primavera y verano en nuestro país", agrega el especialista, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). La especie en cuestión es la langosta de agua dulce australiana, que sí en su lugar de origen es posible de hallar en ríos de clima tropical, en la Argentina sólo vive en criaderos.

"Desde hace unos quince años se inició esta actividad comercial en el país y cada vez hay más productores. Pero el crecimiento de este sector va de la mano de lograr maximizar la eficiencia de todas las etapas del cultivo en criadero", señala Rodríguez. Y en este sentido está orientada la patente en cuestión.

Langosta bajo la lupa

Si en Australia -país de origen- esta langosta se reproduce durante todo el año, en la Argentina el clima no le sienta tan bien y sólo lo hace durante seis meses. "Este alimento que ya fue aprobado en nuestro país permite compensar el déficit que genera el clima", indica. Hasta ahora, las hembras ponían sus huevos dos o tres veces al año y el número de ellos -producidos en el ovario- varía normalmente entre 200 y 300. Más que aumentar esta cantidad, de por sí abundante, la investigación buscó que las puestas se repitieran a lo largo de todo el año. Y los científicos alcanzaron este objetivo tras siete años de estudio.

¿Qué hicieron? Los investigadores desnudaron detalles del mecanismo reproductivo de la langosta y obtuvieron el modo de inducir el crecimiento ovárico del animal a través de distintos compuestos como el neuroregulador spiperona, y las hormonas progesterona y juvenil. "Estos tres componentes de diferente naturaleza química y de distinto efecto en el organismo se agregan al alimento balanceado a partir de una solución", precisa el especialista, y enseguida agrega: "Cada uno de ellos tiene su mayor eficiencia en determinada época del año, dependiendo del contexto fisiológico del animal, es por eso que su administración debe ser cuidadosamente programada".

Estos químicos que mejoran la reproducción de la langosta también podrían administrarse por vía inyectable, pero obviamente esta metodología sería poco práctica cuando se manejan muchos animales.

Un aspecto importante del patentamiento realizado es que se consigue inducir la reproducción mediante la adición de los inductores químicos en el alimento que consumen las langostas, "metodología que sí es de aplicación directa en un criadero", acota Rodríguez.

Vida de criadero

A grandes rasgos, la vida de la langosta de agua dulce en un criadero comprende dos partes. La primera abarca desde el nacimiento hasta su etapa juvenil. "Al alcanzar los cinco gramos de peso, los animales que hasta ese momento se hallaban bajo techo, pasan a piletones externos para completar su engorde hasta el tamaño comercial mínimo de 50 gramos", detalla.

La invención brinda una herramienta clave al productor. "Permite obtener de manera planificada animales juveniles para el engorde durante todo el año. En otras palabras, aumenta la productividad global del criadero", destaca Rodríguez, al tiempo que concluye: "También estamos trabajando para acelerar el crecimiento corporal de modo de alcanzar antes el tamaño comercial, que hoy demora un año".

¿Los compuestos que se adicionan al alimento de las langostas tienen algún riesgo para el hombre? "Las dosis que se emplean son extremadamente bajas y se aplican sobre los reproductores, nunca sobre las crías que luego serán para consumo", responde Rodríguez.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar