La continuidad de la industria del salmón en Canadá ha sido puesta en riesgo después de la publicación de las recomendaciones para el traslado de la crianza de salmón a sistemas cerrado, realizadas por el Comité para la Acuicultura Sustentable, con la finalidad de disminuir el impacto que viene generando la actividad a los salmones salvajes.

 

Aún cuando esta medida tiene como finalidad el de mitigar el impacto ambiental generado por la salmonicultura, y de esta forma velar por la biodiversidad y la industria de la captura del salmón salvaje, pone en un serio riesgo la sostenibilidad económica la acuicultura del salmón. Para nadie es un secreto que los costos de producción de la crianza de salmón en sistemas cerrados son mayores, que los de la crianza en jaulas; en este sentido, estas medidas le restarían competitividad a la salmonicultura canadiense, en un mercado cada vez más exigente y competitivo.

Al parecer las recomendaciones del comité se han basado en resultados de investigaciones científicas, las cuales son validas; no obstante, no se ha tenido en consideración el aporte económico y las oportunidades de desarrollo que brinda la crianza del salmón a las comunidades costeras.

Debemos preguntarnos, porque antes de tomar estas medidas extremas,  no se estudiaron otras salidas para disminuir el impacto de la salmonicultura; como por ejemplo, el de establecer zonas de crianza de salmón alejadas de las rutas de migración del salmón.

Es importante establecer medidas para preservar los recursos naturales; sin embargo, estas deben considerar algunas formas de explotación de los recursos con la finalidad de aprovechar las oportunidades de desarrollo que ofrecen actividades como la acuicultura, que bien llevadas se constituyen en generadores de desarrollo.