NEUQUÉN (La Mañana Neuquén).- Neuquén es la fuente de casi la totalidad de la producción de esta especie que se consume en el país. Pese a que existe infraestructura para triplicar el engorde, las falencias en la cadena de comercialización limitan el desarrollo del sector. El Centro Pyme encargó un estudio para determinar el consumidor promedio del producto, que presenta grandes ventajas comparativas con respecto a sus competidores directos.

El consumidor promedio de truchas es de clase media-alta. Vive en pareja, tiene hijos, y cursó estudios universitarios. Maneja un cero kilómetro, busca cuidar su cuerpo y está dispuesto a pagar por primeras marcas. A la hora de comprar productos de mar, elige la pescadería por sobre otros puntos de venta, y allí encuentra el primer problema: rara vez consigue el producto.

Claro que existen otros miles de eventuales consumidores de trucha que apenas la conocen por las fotos de las revistas de pesca. Entre sus preferencias gastronómicas, a la hora de optar por una especie gourmet, eligen el salmón chileno, que goza de mejor prensa.

Esta parece ser la principal debilidad de la cadena de producción de truchas en Neuquén, según un estudio que encargó el Centro Pyme-Adeneu y que financió el Consejo Federal de Inversiones (CFI).

Largo camino
El largo camino entre la pieza faenada y la mesa del consumidor nacional es el escollo más grande que tiene este enclave regional, que mueve alrededor de 2 millones de pesos al año. El eslabón de comercialización es el más débil de la cadena, quedando en manos de intermediarios que regulan el precio de compra del producto en desmedro de los productores, casi todos ubicados hoy en el lago Alicurá. 

Por lo menos así lo señala el diagnóstico del área realizado desde el Centro Pyme, que busca apuntalar a los empresarios.
“Les aconsejamos que se asocien para poder comercializar el producto. Es necesaria una estandarización, una identidad de marca para entrar en el mercado”, aseguró Néstor Zeller, coordinador del Programa Acuícola.

El especialista detalló que los productores neuquinos poseen un gran potencial de desarrollo, pero tienen falencias a la hora posicionar su producto como sí lo hace la industria chilena de salmónidos u otros competidores indirectos como el pollo. “El estudio que realizamos indica que un buen primer paso sería acercarse a la cadena gastronómica, quizás el sector más apto para acomodar el producto”, remarcó Zeller.

Comercialización
“Estamos fallando en la comercialización”, reconoció Luis Ochoa, productor de truchas de Alicurá. Tenemos que trabajar para la difusión del producto sobre distribuidores, restaurantes y consumidores, sabiendo que consume algo nuevo, noble, nutritivo y fácil de cocinar”, señaló.

El empresario destacó además las grandes ventajas comparativas de la trucha frente a sus competidores. “A diferencia del salmón rosado, nuestro principal competidor, estamos produciendo casi orgánicamente, sin antibióticos y en un lago sin enfermedades”, detalló. También destacó el bajo precio del producto. “El consumidor final el kilo lo paga 40 pesos; estamos obligados a bajar para ser competitivos”, señaló.

El problema es netamente de demanda. Según Ochoa, se está muy lejos del techo “por lo problemas en el canal de distribución”. “Solucionado ese problema, el potencial de la cuenca es enorme”, remarcó.

El productor también consideró que el sector debería asociarse para poder incidir de forma más determinante en la formación de precios frente a los intermediarios. 

La mayoría de la producción local se destina a Bariloche y a Buenos Aires, fundamentalmente al circuito gastronómico. Actualmente hay una empresa que está exportando a Estados Unidos, aunque con serias dificultades logísticas 2

Un pescado sin vísceras ni espinas

El gobierno provincial tiene previsto la creación de una planta de procesamiento de truchas en Alicurá, con una inversión de tres millones de pesos. Se trata de un emprendimiento que permitiría un salto fundamental para la actividad, que tendrá más capacidad de faena y de stock, lo que a su vez cooperará en la formación de precios.

Néstor Zeller detalló que se busca adquirir “equipamiento de calidad, fundamentalmente de frío y con tratamiento de efluentes”. Actualmente, la trucha se procesa en Bariloche y a menudo el producto pierde calidad.

Luis Ochoa, en tanto, señaló que hay mucha expectativa con respecto a esta obra. También remarcó que se está trabajando en la creación de algún sello distintivo para los productos locales, con la intención de sumar al valor.

El sector en números

500 Son las toneladas anuales de truchas que se producen en la provincia.

5 Millones de alevinos se producen por año en los hatcheries (piletas) de la provincia.

100 familias dependen directa e indirectamente del sector, según los productores.

12 Meses es el ciclo de engorde más corto que tiene una trucha antes de salir al mercado.