Por: Milthon B. Lujan Monja
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En la actualidad, una de las principales preocupaciones son identificar y disminuir los impactos ambientales negativos asociadas a las diferentes actividades del ser humano; con la finalidad de garantizar el desarrollo de actividades “amigables” con el medio ambiente. Esto se ha vuelto en una necesidad no solo por la conservación del ambiente, sino también como una variable competitiva debido a que cada vez son más los consumidores que eligen los productos en base a sus “atributos” ambientales.

Los sistemas de gestión ambiental vienen siendo implementados en muchos sectores de la industria con el objetivo de ayudar a las organizaciones a: a) cumplir con los requerimientos legales que minimicen los impactos sobre el ambiente, (b) reducir los desechos, y (c) ganar una ventaja en el mercado (Gavine et al., 2007).

La rápida expansión, no planificada, de la acuicultura viene generando severos impactos ambientales en los ecosistemas de agua dulce y marinos, así como problemas socio-económicos; quizás los ejemplos más publicitados son el cultivo de camarón en zonas de manglares y el cultivo de salmón en jaulas que afecta a las poblaciones silvestres de salmón.

Los sistemas de producción acuícola tienen una serie de impactos ambientales negativos, los mismos que deben identificados, cuantificados y mitigados para garantizar la sustentabilidad de la industria. El desarrollo de la acuicultura depende de un medio ambiente saludable, por lo tanto, es obligación de los acuicultores asumir un compromiso con una adecuada gestión ambiental de sus diferentes operaciones.

La relación entre la acuicultura y la protección de especies, biodiversidad, hábitats, ecosistemas y convenciones internacionales son obvias: la acuicultura necesita de un ambiente limpio para trabajar; y la calidad de los productos acuícolas esta definido por la calidad del ambiente en los cuales son criados (ECOPACT, ?). Asimismo, el tipo de impactos de cada sistema acuícola va a depender de la especie en cultivo, método de cultivo, densidad de cultivo, tipo de alimento, hidrografia y la ubicación de la explotación acuícola; en este sentido, las explotaciones acuícolas deben desarrollar sus propios sistemas de gestión ambiental para minimizar sus impactos.

¿Qué es un sistema de gestión ambiental?

En el ámbito internacional existen dos estándares principales: a) Sistema de Gestión Ambiental ISO 14001, y b) European Union Eco-Management and Audit Scheme (EMAS); no obstante, las normas ISO son las más aceptadas y difundidas en el ámbito internacional.

La norma ISO 14001 indica que un Sistema de Gestión Ambiental (SGA) es un mecanismo de regulación de la gestión empresarial en los siguientes aspectos: a) cumplimiento de la legislación vigente, aplicable a sus aspectos e impactos ambientales; y b) alcance de los objetivos medio ambientales de la organización. En otras palabras, lo que se busca es minimizar la generación de residuos en las diferentes actividades productivas y de servicios, mediante la adecuación de las instalaciones y de los procesos. Por su parte, la Comisión de Productividad del Gobierno Australiano define el sistema de gestión ambiental como “un sistema que es usado para gestionar los impactos ambientales sobre una base metódica y continúa”. De esta forma, se debe asumir que los SGA implica la identificación de los impactos negativos que se genera sobre cada aspecto (aire, agua, suelo, flora, fauna, etc) ambiental.

Debemos entender que la implementación de un SGA es un proceso gradual basado en la mejora continua; por lo tanto, si un acuicultor decide implementar uno de estos sistemas debe entender que se compromete con el cumplimiento de indicadores ambientales.

Un sistema de gestión ambiental tienen los siguientes elementos básicos:
Política ambiental.
Identificación de aspectos ambientales.
Requerimientos legales
Objetivos y metas
Programa (s) de gestión ambiental.
Estructura y responsabilidad
Programa de monitoreo
Registros

Entre los potenciales beneficios de un sistema de gestión ambiental se incluyen:
Mejora en la performance ambiental.
Prevención de la contaminación/ conservación de los recursos.
Nuevo clientes / mercados.
Incremento de la eficiencia/ reducción de costos.
Mejorar la imagen ante el público, clientes, inversionistas, etc.

Referencias:

Environmental Code of Practice for Irish Aquaculture Companies and Traders (ECOPACT).

Gavine F.M., D. S. Rennis & D. Windmill. 2007. Implementing Environmental Management Systems in the Finfish Aquaculture Industry. Water and Environment Journal 10 (5): 341-347.

Productivity Commission 2004, Assessing Environmental Regulatory Arrangements for Aquaculture, Canberra.