Muchos de los países, especialmente los países en desarrollo, que se dedican a la acuicultura, destinan gran parte de su producción a los mercados internacionales. Al respecto, Conrado Martínez (2006), indica que en la medida que los países aumentan sus exportaciones, la economía del país a las cuales estás pertenecen se benefician en conjunto de manera directa.

 

Por otro lado, el comercio mundial de los productos pesquero y acuícolas esta dominado principalmente por el dólar estadounidense para el pago de las mercancías.  En los últimos años, en países como Chile, Brasil, Perú, México, entre otros; las monedas locales se han venido fortaleciendo (o recuperando su valor) con respecto al dólar estadounidense.

Este panorama en el ámbito de la macroeconomia, viene generando problemas a los productores acuícolas, debido a que mientras ellos comercializan sus productos en dólares, y aun cuando pueden comercializar el mismo volumen de productos a los mismos precios, ellos van a recibir un menor valor en la moneda local; para agravar la situación la mayor parte de sus insumos, la mano de obra y otros costos asociados a la actividad, los cancelan en la moneda local; generando de esta forma una reducción en sus márgenes de ganancia y por ende les resta competitividad, con respecto a sus pares de otros países.

Jürgen Schuldt (2005) indica que el problema cambiario continuará hasta que Estados Unidos decida ajustar su enorme déficit (principalmente por la Guerra en Irak) y China revalué su yuan, enfriando el crecimiento de la economía y el comercio internacional; y como se entiende la solución escapa de nuestras manos.

Si bien, las políticas macroeconómicas de cada país lo deciden los respectivos gobiernos, los acuicultores no podemos seguir esperando que ha algún funcionario gubernamental se le ocurra la “receta mágica” para solucionar este problema. En este sentido, ¿Qué deben hacer los productores acuícolas para evitar o mitigar el impacto del tipo de cambio?, una medida que debería constituirse en la prioridad de la actividad, debería ser el incremento de la productividad, a través de aumento de la producción y reducción de los costos operativos.

Por otro lado, los acuicultores deberíamos empezar a mirar el mercado local y los mercados de las economías emergentes.