Por: Susan Cocking*
El Nuevo Herald, USA.

Ese salmón dorado, al sushi o sellado, que tanto le gusta a usted, podría llegar a ser más barato en el futuro gracias al trabajo de un grupo de especialistas en acuicultura de la Escuela Rosenstiel de la Universidad de Miami, en Virginia Key.


Encabezados por Dan Benetti, director del programa de cría de peces de la escuela, los investigadores están a punto de ser los primeros en criar con éxito el atún de aleta negra en un tanque, un paso de importancia para demostrar la viabilidad comercial de criar especies de atún mundialmente.

“La primera y única instalación de acuicultura en el mundo”, afirmó Benetti. “Estamos usando esto como una especie modelo para desarrollar técnicas para la acuicultura del atún”.

Pero primero, los científicos tienen que lograr que algunos de los alrededor de 100 especímenes negro-plateados que nadan en sus tanques, desoven con éxito.

“En cualquier momento”, dijo Benetti con confianza. “Tenemos su número”.

Mundialmente, el progreso en criar atunes en granjas de piscicultura se está deteniendo, en el mejor de los casos. Pero los esfuerzos continúan, debido a un valor nutritivo y su valor monetario.

Benetti dijo que al atún de aletas negras es una buena especie para comenzar, porque es un pez sabroso, de masa compacta, y fácil de atrapar por los investigadores en las aguas costeras del sur de la Florida, especialmente en primavera. A diferencia de primos más lucrativos –el de aletas azules, el patudo y el de aletas amarillas–, no ha sido sobreexplotado.

Los de aletas negras son generalmente más pequeños que los otros atunes; uno realmente grande pesa 40 libras. A unos $15 por plato en un restaurante, es más barato que el de aletas azules, que puede llegar a 1,000 libras y venderse a $100,000 por pez en los mercados de mariscos de Japón.

“El atún es el Santo Grial”, dijo Benetti. “Me parece que lo vamos a desmitificar. El futuro del atún es la producción en masa, para que todo el mundo tenga acceso a él, y será un alimento básico”.

Benetti y su asistente de investigación, John Stieglitz, empezaron a trabajar con los atunes de aletas negras hace unos 18 meses, pescándolos localmente con caña y carrete, y transportándolos vivos en grandes recipientes a la incubadora experimental junto a Rickenbacker Causeway. Muchos de los atunes no sobrevivieron al viaje en barco. Pero los que llegaron vivos fueron muy bien cuidados, alimentándolos con calamares, pejerreyes, sardinas y una mezcla especial de vitaminas y minerales. Ahora Benetti y Stieglitz están tratando de acondicionarlos para el desove mediante la manipulación de la luz, la comida y la temperatura del agua.

Si alguien puede lograrlo, ése es Benetti, de acuerdo a Ralph Turingan, un profesor de biología marina que trabaja en el laboratorio de acuicultura del Instituto de Tecnología de la Florida, en Melbourne.

“El es uno de los mejores en su línea de trabajo. Tengo un gran respeto por él”, dijo Turingan “Los salmones no son fáciles de criar en cautividad. Lograr que se adapten a un ambiente de cautividad es impresionante. Hay un gran potencial para la repoblación y la producción de alimentos”.

Uno de los mayores éxitos de Benetti ha sido con la cobia. Durante la década pasada, Benetti y sus colegas han logrado producir en masa este pez fuerte y de color marrón, que venden por cientos de miles de alevines a cultivadores de mar abierto en Panamá, Belice, Colombia y Eleuthera, en las Bahamas. La cobia joven no puede criarse en aguas estadounidenses debido a restricciones federales sobre la acuicultura en mar abierto.

Cuando los peces llegan a pesar de 8 a 12 libras, un comprador estadounidense los distribuye a mercados y restaurantes de todo el país. Benetti dijo que el proyecto de la cobia se costea a sí mismo.

Otra potencial fuente de ingresos en la cría artificial de peces es el jurel de ojos saltones, pero probablemente no para UM.
Durante los dos últimos años, trabajando con una beca de $250,000, el investigador Ron Hoenig se las ha arreglado para criar varios miles de estos pequeños pero fuertes miembros de la familia de las seriolas en sus instalaciones de Virginia Key.

 

Aunque no se consumen como alimento en el sur de la Florida, los jureles de ojos saltones son una carnada básica en los torneos de pesca, y se venden hasta a $100 por docena durante los concursos de pesca donde hay mucho dinero de por medio. Son la base de numerosos negocios de carnada viva en el sur de la Florida, operados en su mayoría por los propietarios, que los pescan en pequeñas embarcaciones durante la noche utilizando aparejos Sabiki, y después los almacenan en viveros naturales para venderlos a los pescadores deportivos.

Hoenig, un entusiasta pescador deportivo de Jupiter, dijo que se da cuenta de su valor y que quería explorar su potencial comercial como especies de cultivo. Espera interesas a cultivadores en perspectiva para que aprendan a criarlos, y dice que no ejercerán una influencia negativa en los negocios locales de carnada viva.

“Un criador de peces no es un vendedor de carnada”, dijo. “La gran mayoría de los tipos preferirían pagar $40 por docena, aumentar el precio a $80 y salir a la ensenada a venderlos, en vez de pasarse la noche pescando. Beneficiaré a los dueños de tiendas de carnada, y a los que pescan la carnada”.

Pero Hoenig está contra la pared, porque el dinero de la beca para trabajar con el jurel de ojos saltones está a punto de terminarse, y a menos que el programa obtenga otra subvención, Benetti dice que tendrá que ponerle fin.

Pero tiene otras especies que cultivar.

Dijo Benetti: “Necesitamos el espacio para el pez pámpano y otras especies comerciales. Tenemos que producir y llegar a fin de mes”.

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