Por: Milthon B. Luján Monja
La acuicultura esta llamada a convertirse en la principal actividad de producción de alimentos de origen acuático en el mundo; sin embargo, el desarrollo intensivo de la acuicultura viene acompañada por un incremento de los impactos ambientales (Crab et al, 2007); el problema derivado del incremento de la actividad acuícola, desde una escala de consumo local a una de consumo global, es que las repercusiones ambientales se han amplificado (Martínez 2008). Esto implica nuevos desafíos que los poductores acuícolas deben afrontar.


Una de las principales preocupaciones son los impactos ambientales negativos que genera la actividad (pérdida de manglares, cambios en la calidad del agua, deterioro de los fondos marinos, etc); los mismos que se pueden gestionar y minimizar mediante el conocimiento de los distintos procesos, una gestión responsable y la correcta localización de las granjas acuícolas (UICN 2007). La identificación de los impactos ambientales negativos requiere de la participación de todos los involucrados en la actividad.

De acuerdo con Martínez (2008), el desarrollo comercial de la acuicultura involucra los siguientes aspectos:

a) El uso de mayores superficies de cultivo;
b) El incremento de la densidad de instalaciones (y de las densidades de cultivo);
c) La introducción de especies exóticas;
d) El uso de programas de alimentación intensiva;
e) El uso de sustancias para el control y/o tratamiento de las enfermedades.

En esta lista se debe incluir los problemas generados por el incremento de las descargas de las explotaciones acuícolas, el escape de las especies en cultivo y la diseminación de parásitos o enfermedades a las especies silvestres.

Sin embargo, es importante destacar que los efectos físicos y ecológicos varían considerablemente dependiendo de la naturaleza del sistema de cultivo, de la especie cultivada, y del ambiente en donde este sistema de cultivo se localiza (Martínez 2008); además de la regulación legal o gremial existentee y del nivel de cumplimiento de las mismas.

Las consecuencias negativas de la acuicultura, pueden devenir en pérdida de funcionalidad del ecosistema, autopolución, tensiones sociales, y también impactos y conflictos con los valores de opción y no uso del ecosistema y el sistema acuático (Benting 2006 citado por Martínez 2008). En este escenario, es importante promover la integración de la acuicultura con otras actividades ecónomicas que hacen uso de los mismos recursos (agua, suelo, etc).

Debido a que la acuicultura es una actividad que tiene una estrecha interacción con el medio circundante (Matínez 2008), debemos tener en consideración que la acuicultura para su desarrollo depende de un ambiente saludable; en este sentido, es necesario que se rediseñen sus procesos y se adopte un enfoque ecosistemico con la finalidad de implementar prácticas adecuadas que ayuden a mitigar y gestionar los impactos ambientales negativos de la actividad, para avanzar hacia el desarrollo sustentable de la actividad.

Hacia la sustentabilidad de la acuicultura

El enfoque de desarrollo sustentable viene siendo promovido desde hace más de 30 años; no obstante, recién en la última década se le esta dando la importancia debida en países como el nuestro. Sobre la base de estos conceptos, la acuicultura sustentable se puede dar desde tres perspectivas: ambiental, económico y social (Wurts 2000); la sustentabilidad de la acuicultura requiere de un enfoque holístico e integrado en la toma de decisiones, de manera que entreguen alementos adecuados para una gestión sensata, pertinente y duradera, que proteja los ecosistemas utilizados, compatibilice los múltiples uso demandados o existentes, y garantice los niveles de calidad de vida aceptables para la sociedad (Martínez 2008).

El desarrollo sustentable de la acuicultura requiere de una adecuada consideración de las interacciones entre los factores ambientales, sociales y económicos que acompañan cualquier desarrollo (Chua 1992; WB 1998; NACA/FAO 2000 citados por Frankic & Hershner 2003), que permita a contar con mayores elementos de juicio para la promoción de la actividad.

La acuicultura sustentable no solo maximiza los beneficios, también minimiza la acumulación de perjuicios, así como de otros tipos de impactos negativos sobre el ambiente natural y social (Frankic & Hershner 2003). En este sentido, el diseño de politicas y estrategias para el desarrollo de la acuicultura sustentable requiere de múltiples aportes y perspectivas diversas, que permitan aprovechar los beneficios económicos, sociales y ambientales.

Para la promoción del desarrollo sustentable de la acuicultura vienen surgiendo una serie de normas y estándares (Buenas Prácticas Acuícolas, certificación orgánica, etc), con la finalidad de garantizar a los consumidores que los productos que eligen son “amigables” con el medio ambiente. Es una  obligación para el acuicultor iniciar con prácticas acuícolas responsables, no solo para garantizar su competitividad, sino también para contribuir con el desarrollo del sector.

Referencias:

Crab R., Y. Avnimelech, T. Depoirdt, P. Bossier, W. Verstraete. 2007. Nitrogen removal techniques in aquaculture for a sustainable production. Aquaculture 279: 1-14.

Frankic A. & C. Hershner. 2003. Sustainable aquaculture: developing the promise of aquaculture. Aquaculture International 11: 517-530.

Martínez, D. J. 2008. Desarrollo sustentable y acuicultura de pequeña escala en Chile: evaluación ambiental y consideraciones para su administración. Tesis de Grado de Magíster. Programa MAHMA-IEUT/FADEU Pontificia Universidad Católica de Chile. I-XIV, 1-138.

Wurts, W. 2000. Sustainable Aquaculture in the Twenty-First Century. Reviews in Fisheries Science 8(2):141-150.

UICN (2007). Guía para el Desarrollo Sostenible de la Acuicultura Mediterránea. Interacciones entre la Acuicultura y el Medio Ambiente. UICN, Gland, Suiza y Málaga, España. VI + 114 paginas.