MÉXICO D.F., México.- La producción de trucha en México alcanzó en 2010 un valor de producción de 218 millones de pesos y la generación de cuatro mil 916 toneladas en las siete entidades en las que se asientan 984 granjas acuícolas de la especie para comercio y 170 para autoconsumo, detalla un reporte de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca).

La producción nacional de trucha es una actividad que ha presentado un aumento anual del ocho por ciento, esto por el impulso que ha tenido su producción en los estados de México, Puebla, Oaxaca, Michoacán, Hidalgo, Chihuahua, y Veracruz, principalmente.

En los últimos años, esta especie acuícola presenta una alta demanda de consumo por su alto valor nutricional y proteínico, su bajo contenido en grasa la ha convertido en la base de la dieta de grupos vulnerables de salud, sobre todo por las personas que presentan problemas cardiacos y de diabetes, refieren productores de trucha.

El auge de esta actividad se debe también a los apoyos de la Conapesca al Sistema Producto Trucha, como el equipamiento de las unidades de producción; estudios para el desarrollo y fortalecimiento de la competitividad de la cadena productiva; la profesionalización en contratación en asistencia técnica y administrativa para el fortalecimiento del Comité.

Además de la promoción y difusión que lleva a cabo el organismo federal en todo el territorio nacional para incrementar el consumo de la especie; lo mismo que la organización de eventos y reuniones de productores.

Los Sistema Producto Nacional y Estatal de la trucha garantizan que la producción se realiza de acuerdo a la normatividad del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y otros organismos certificadores.

Producción de trucha

En las granjas acuícolas de zona, adheridas al Sistema Producto, la trucha se produce con tecnología de punta y en hábitats amigables con el medio ambiente, explica el Gerente del Sistema Producto Trucha de Puebla, Efrén Vega Simont.

Se trata (explica en entrevista) de una actividad sustentable que representa un futuro promisorio para los productores y las comunidades rurales en las que se asientan las granjas, debido a que su impacto social y económico es relevante.

En las entidades productoras de trucha se puede conseguir a la especie fresca. Para reconocer un buen ejemplar los productores recomiendan que ésta no presente golpes ni manchas en la piel; su carne debe tener una consistencia firme, subraya.

Entera o en filete, la trucha se puede preparar ahumada, asada, horneada, desmenuzada, empapelada, al mojo de ajo, en ceviche y de múltiples maneras. La carne de la trucha cuenta con un alto valor nutritivo y es muy higiénica ya que no puede vivir en aguas contaminadas, refiere el productor.

Además de que su carne presenta pocas y delgadas espinas, cuenta con un suave sabor y tiene un alto contenido en aceites Omega 3, 6, y 9 (recomendados por el sector salud para proteger ante enfermedades cardiovasculares, ya que reduce los triglicéridos); es un alimento rico en proteínas, de alta calidad y muy bajo en grasa.

La trucha se caracteriza por tener numerosas manchas oscuras y pequeñas, así como una línea iridiscente que recorre el cuerpo a ambos costados. El tamaño promedio de la especie es de 40 a 60 centímetros; su peso oscila entre 300 a 400 gramos y tiene un promedio de vida de uno a tres años.