Santiago (El Correo Gallego). Hasta 27 piscifactorías ubicadas en las cuencas de Galicia-Costa están funcionando sin contar con los debidos permisos de vertido o, lo que es lo mismo, sin que se practique control alguno sobre el agua que devuelven al mar después del proceso productivo. Así lo expuso ayer en rueda de prensa en Santiago el secretario executivo de Adega, Fins Eirexas, que señaló que el colectivo estudia denunciar ante la fiscalía a las empresas responsables y a la Xunta de Galicia.

 

La asociación exige a la administración que el nuevo plan acuícola que prepara sea exigente en materia de contaminación y responsabilidad medioambiental. En ese nuevo texto, apuntó Eirexas, "a administración debería garantir o estrito cumprimento da legalidade ambiental e non mirar para outro lado mentres paga a Stolt Sea Farm e a Pescanova o 50% do investimento con cartos públicos".

Según explica la asociación ecologista, las aguas que llegan al mar tras el proceso productivo tienen una alta carga orgánica y llevan disueltos restos de los antibióticos que se utilizan para tratar las enfermedades de los peces y de los productos químicos que se emplean, por ejemplo, en la limpieza de los tanques. Todas estas sustancias, junto a la importante carga orgánica que se genera en las etapas de cría y engorde, denuncia Adega, llegan al mar sin, en la mayoría de los casos, haber recibido más tratamiento depurador que el filtro de una malla metálica con celdas de un milímetro de paso.
Niveles no permitidos

Adega recogió muestras de agua en la salida de los colectores de la piscifactoría de Quilmas (Carnota) que fueron analizadas por el departamento de Química Analítica de la Universidade de Santiago y por el departamento de Enxeñería Química de la Universidade da Coruña. Para los compuestos nitrogenados, los resultados eran 27 veces superiores a lo permitido por ley, los niveles de materia orgánica sobrepasaban los máximos 69 y las cifras de sólidos en suspensión eran 138 veces superiores.

Fuente: http://www.elcorreogallego.es