Puerto Montt (El Gong). Una investigación a cargo del fiscal Mauricio Flores busca esclarecer un millonario hurto de truchas tipo triploide, ocurrido en las inmediaciones de Puerto Montt y que ha afectado a las empresas Cultivos Marinos Chiloé y a la Acuícola Alerce Andino.

 

 

El ilícito forma parte de un tenebroso cuadro que está afectando a la industria salmonera y respecto de cuya ocurrencia algunos hablan de una verdadera mafia dedicada al tráfico de producción salmonera mal obtenida.

 

De acuerdo con los antecedentes que ha obtenido EL GONG, el hurto de cerca de dos millones de alevines de trucha triploide ocurrió a fines del 2005 en el sector rural de Correntoso, distante a 34 kilómetros de la capital regional, lugar en el que se encuentra la piscicultura de Acuícola Alerce Andino, donde, entre varias producciones de truchas, había un plantel propiedad de la Empresa Cultivos Marinos Chiloé.

Las mismas fuentes indican que cerca de un 60% peces sustraídos corresponden a truchas denominadas Triploides, manipuladas genéticamente con el fin de lograr un crecimiento más rápido y uniforme con claras ventajas comerciales en sistemas productivos orientados hacia la comercialización de pescado de tallas altas.

CASO MILLONARIO

En el marco de la sustracción de salmones, la empresa Cultivos Marinos Chiloé, presentó una millonaria demanda arbitral cercana a los cuatro millones de dólares contra Acuícola Alerce Andino por la pérdida de dos millones de truchas triploides.

Por su parte Acuícola Alerce Andino presentó a principios del 2006 ante la fiscalía una querella contra quien resultare responsable por el hurto de estos peces.

Luego de varios meses de investigación –según las fuentes de EL GONG-, ayudada por complejos exámenes de laboratorio, que incluyen los de ADN, se ha podido dar con la ubicación de parte de las truchas sustraídas, generándose en cualquier momento, por parte del Fiscal Mauricio Flores la formalización de un importante empresario del rubro acuícola, pudiendo incluso dictar medidas precautorias en contra terceras empresas, a quienes se les ha encontrado parte de estas especies.

OPERA UNA MAFIA

Según las mismas fuentes, un preocupante aumento ha experimentado el robo de salmones desde plantas de proceso o centros de cultivo.

El último decomiso importante de salmones se produjo el 11 de marzo en las inmediaciones del sector San José, Comuna de Calbuco, donde al interior de la lancha 'Lola II' la autoridad marítima encontró tres toneladas de salmones presuntamente robados. Pero sin duda uno de los robos más grande de este tipo se habría producido Castro, donde le habrían sustraído a Pesquera Chiloé S. A nada menos que 55 toneladas de salmón.

En la justicia, muchas veces no se encuentran los responsables de estos delitos. La actual sobrecarga de trabajo que experimentan los fiscales, quienes manejan en promedio 1.800 causas al año, han hecho que las empresas salmonicultoras afectadas por el hurto de peces tengan que recurrir a investigadores privados para poder dilucidar qué pasa con el producto sustraído, establecer responsables y en muchos casos determinar que punto del proceso productivo se produce la pérdida.

Tal fue el caso de Aguas Claras, en la que a principios de este año sus ejecutivos se percataron que en el transporte de los peces la cantidad disminuía de entre 100 a 300 kilos en cada oportunidad, pero desconocían en qué punto del traslado se producía la pérdida de la carga. Finalmente se determinó que dicha ´´fuga´´ se habría producido en la ruta entre los centros de cultivo y la planta que la empresa tiene en Dalcahue.

Utilizando cámaras infrarrojas y otros elementos se habría llevado adelante la labor investigadora que les permitió obtener las evidencias concretas, lo que ocurrió el viernes 30 de marzo, cuando se descubrió la sustracción del producto en una embarcación que había sido arrendada para el traslado del producto, proveniente de la cosecha industrial.

TRAFICANTES DE SALMÓN

Al parecer las fiscalías locales manejan antecedentes de una organización criminal que operaría en la zona y que su principal actividad sería la sustracción y comercialización clandestina de salmones. Los delincuentes contarían con una completa red de intermediarios ilegales, los que ofrecen el producto a un precio muy inferior del valor de mercado a incautos o cómplices compradores, generando importantes ganancias a la organización.

El producto comercializado por esta red abastecería de manera ilícita a una importante parte del mercado nacional, constituyéndose en verdaderos traficantes de salmón.


La ausencia de certificación, o más aún la documentación adulterada en los salmones clandestinos hace que los tribunales ordenen la destrucción de los productos decomisados. Tal fue el caso de tres toneladas de salmón que fueron a parar al vertedero municipal de Calbuco por su dudosa procedencia. El producto fue detectado en la rampa Punta Coronel, hasta donde concurrió el alcalde de mar de Pargua con personal de Carabineros, que impusieron del hecho las autoridades.

Hoy el robo de salmones no sólo pone en riesgo a las empresas por las pérdidas que les generan este tipo de delitos, sino que también se puede ver afectada la salud de las personas por un producto ilegal que no cuenta con las medidas sanitarias adecuadas para el consumo humano.

Fuente: http://www.diarioelgong.cl