Bruselas (AFP). Los ministros europeos de Agricultura prevén adoptar este lunes y martes en Luxemburgo un plan para proteger la angula y el atún, dos especies amenazadas por la pesca abusiva, e intentarán reformar el régimen de ayudas europeas a los productores de frutas y verduras del bloque.

 

Las implicaciones comerciales que tiene un acuerdo para la protección de ambas especies, vendidas a precio de oro en los mercados asiáticos, han retrasado acuerdos entre loos países europeos. Francia, España e Italia, principales compradores de atún rojo y de angula (el alevín de la anguila) y anguila, han defendido sus intereses hasta el final.

Respecto al atún, el plan de protección inluye tres puntos: una disminución del 10% de las cuotas de captura, un período de pesca limitada a seis meses al año y aumentar de 10 a 30 kg el tamaño mínimo de las capturas. Estas medidas se pueden endurecer en el futuro, con reducciones más importantes de las cuotas pesqueras.

En cuanto a la anguila, especie que ha disminuido enormemente en los últimos 25 años, el plan consiste en aumentar la reproducción, dejando que al menos el 40% de los peces adultos viajen desde los ríos al mar para desovar, y por otra parte repoblar los ríos europeos, reservando a la acuicultura una parte importante de las angulas capturadas.

La otra negociación de los ministros, ésta mucho más difícil, es la reforma de la organización común del mercado (OCM) del sector de frutas y verduras.

La Comisión Europea quiere reforzar la competitividad de este sector dando más peso a las organizaciones de productores frente a las grandes compañías, reservando un fondo para las crisis provocadas por el clima y fomentando a gran escala el consumo de frutas y verduras.

El ejecutivo quiere sobre todo reformar la distribución de ayudas europeas a los cerca de 1,4 millones de productores de la UE basándose en un sistema de cupos y no en los volúmenes de producción, para incitar a los agricultores a orientarse a los cultivos más competitivos en el mercado.

Esta medida es la base de la reforma de Política Agraria Común (PAC), que comenzó en 2003. El objetivo es que los agricultores tengan más en cuenta el mercado y menos las ayudas.

Los sectores de frutas, verduras y vino, que afectan especialmente a España, Francia, Italia y Polonia, principales países productores, son los únicos que quedan por reformar.

Además, los ministros adoptarán un acuerdo de pesca con Groenlandia y podrían acordar un plan de protección del bacalao del mar Báltico.

En el terreno agrícola también se espera un acuerdo sobre el etiquetado de productos biológicos y normas más estrictas para éstos y para el etiquetado de la carne bovina.