Por: Milthon Lujan
CHIMBOTE, Perú.- En las últimas semanas se viene discutiendo con mayor intensidad si se aprueba o no la comercialización para consumo humano del salmón transgénico en EEUU, uno de los principales mercados para este producto.  El último capítulo incluyó a legisladores del Congreso de EEUU que (vía un prohibición presupuestaria) trataron de impedir que la FDA culmine el proceso de evaluación del salmón modificado genéticamente de la empresa AquaBounty.


Este hecho generó la reacción de diversas organizaciones, científicas y de producción, que han pedido que se respete las decisiones de la FDA (basadas en evidencia científica); e incluso algunos científicos han pedido que esta última se pronuncie de una vez.

El salmón de AquaBounty contiene el gen de la hormona del crecimiento del salmón Chinook y tiene un “activador” genético del pez “ocean pout” (Zoarces americanus), que tiene proteínas anticongelantes en su sangre lo que permite que el pez sobreviva en aguas con temperaturas cercanas a la congelación. La adición de estos genes al salmón permite que continúe creciendo durante el invierno, una época cuando ellos no crecen; lo que da como resultado que el salmón de AquaBounty alcance las talla comercial en 16 a 18 meses, en vez de los usuales tres años.

El año pasado, la FDA realizó una reunión de expertos para discutir y escuchar las opiniones del público sobre los impactos que tendría el salmón modificado genéticamente en la seguridad de los alimentos y en el medio ambiente. La organización dio a entender que aprobaría el salmón de AquaBounty. La reunión concluyó con una recomendación para que el establecimiento de un Plan de monitoreo, recolección de datos e informes de anormalidades durante la producción comercial y las condiciones de cultivo en la instalaciones de la empresa en Panamá, donde se viene criando el salmón modificado genéticamente.

Sin duda que el salmón transgénico, y los organismos modificados genéticamente, tienen sus defensores y detractores; sin embargo, creemos que la decisión de la FDA debe basarse en la evidencia científica, en donde se evalúen los impactos positivos y negativos que tendrá esta nueva “especie” sobre las poblaciones silvestres de salmón y otros recursos, así como en los mercados internacionales del salmón.  Creo que debe permitirse la crianza, y el consumo, de salmón transgénico en sistemas cerrados (recirculación) con poblaciones monosexo y estrictas medidas de seguridad (estándares que deben desarrollarse), además en las etiquetas de los productos elaborados con este salmón debería incluirse su origen; mis fundamentos son dos:

1. La necesidad de incrementar la producción de alimentos.
De acuerdo con los pronósticos de FAO para el año 2050 se debe duplicar la producción actual de alimentos; terrenos para incrementar la producción agrícola son cada día más escasos y el abastecimiento de agua dulce cada día es menor; en este sentido, se requiere de alternativas viables para incrementar la producción de alimentos, y la biotecnología es una de las respuestas. Sin embargo, deben buscarse los mecanismos para que estas tecnologías estén al alcance de todos y se eliminen las barreras de acceso a las mismas.

2. No podemos limitar el desarrollo científico.
Una decisión en contra del salmón transgénico podría desencadenar la cancelación de muchos proyectos científicos que vienen trabajando con el desarrollo de nuevos transgénicos; debido a que muchos inversionistas (quienes son los que ponen el dinero) dejarían de financiar proyectos de este tipo, pues se generaría un mal precedente.

Si se aprueba el consumo de salmón transgénico, probablemente sigan otras especies como tilapia y carpa, lo que beneficiará a los productores acuícolas. Al final, el consumidor es quien decidirá el éxito o fracaso de los alimentos transgénicos.