Por: Milthon B. Lujan Monja
CHIMBOTE, Perú.- Durante las últimas semanas, los temores por una agudización de la crisis financiera de los países desarrollados se ha incrementado. Esto ha generado problemas para los exportadores de alimentos de origen acuático, debido a que la incertidumbre hace que los consumidores se vuelvan más cautos a la hora de comprar, y cambien sus preferencias hacia los productos más baratos.

De acuerdo con un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el crecimiento del comercio mundial entre las principales economías, en el segundo trimestre, se ha reducido. Según la OCDE el total de las importaciones de los países del G7 y los países BRICS creció solo 1.1% en el segundo trimestre, comparado a los 10.1% que creció en el trimestre previo. El crecimiento de las exportaciones se redujo a 1.9%, comparado con el 7.7% registrado en el primer primer trimestre de 2011.

Si a este panorama le sumamos que muchos compradores de alimentos de origen acuático, en los principales mercados, vienen cancelando sus pedidos o solicitan una reducción en los precios; podemos concluir que el panorama para los exportadores, no se presenta nada alentador; y como siempre, el productor acuícola probablemente termine pagando los “platos rotos”.

Con menores compras de parte de los consumidores (por precaución) en los mercados de UE y EEUU, los precios y los volúmenes importados de los alimentos de origen acuático probablemente se reduzcan aun más. Los consumidores quizás se inclinen a productos con menores precios (pangasius, tilapia), debido a que no dejaran de consumir pescado, porque son conscientes de los beneficios que tienen estos productos para su salud. En este sentido, especies como el salmón y camarón, probablemente se han los primeros en padecer las consecuencias de una menor demanda.

Aun cuando muchos países en vías de desarrollo no están sufriendo, en gran medida, los impactos de la crisis financiera mundial, estas podría manifestarse en el mediano plazo, cuando las principales economías mundiales (G7 y BRICS) reduzcan sus importaciones, lo que tendrá un gran impacto en los países en desarrollo.

Las empresas acuícolas que estén integradas (producción-procesamiento-exportación) probablemente puedan campear mejor el temporal, debido a que podrían manejar mejor sus costos de producción y soportan reducciones significativas en los precios. A diferencia de las empresas que no lo estén, pues son dependientes de los precios que les paguen las empresas procesadoras.

¿Qué hacer?
Cuando rezar no es una opción, debemos buscar algunos mecanismos que nos permitan campear el temporal. Recuerden producimos alimentos, “las personas podrán dejar de vestirse, de comprar, de educarse, pero no pueden dejar de comer”, solo debemos desarrollar opciones para que lleguen a nuestros productos. Me permito plantear algunas ideas que deben ser evaluadas:

a.- Diversificar los productos, desarrollando presentaciones más pequeñas y por ende de menores precios.
b.- Identificar nuevos mercados para los productos, si bien la UE y EEUU son los principales mercados y los que más pagan, no son los únicos; debemos empezar a mirar las economías en desarrollo como Chile, Perú, Argentina, Colombia, México, Medio Oriente, entre otros.
c.- Las empresas acuícolas no integradas deberían promover el desarrollo de modelos de “siembra por contrato” esto podría asegurarle una estabilidad en los precios, tanto para el productor como para el procesador; debemos pasar a un esquema en que los dos ganen.

Nota editor:
Países G7: Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y EEUU.
Países del BRICS: Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica.