(El Nuevo Diario). René Cassell, un ingeniero costeño que trabaja para la Bluefields Indian and Caribean University (BICU), advirtió que en unos tres años se puede extinguir la langosta en la plataforma marítima del Caribe nicaragüense.

“Hace dos años, un especialista brasileño que realizó un estudio concluyó que en cinco años ya no habrá langostas. A estas alturas la veda de este crustáceo debe prolongarse por un año, tomando en cuenta la piratería del producto que se da en alta mar”, sugirió Cassell.

Cassell dijo que antes un buzo se sumergía de 10 a 20 pies para capturar langostas. “Hoy tiene que nadar a 100 pies o más de profundidad para atrapar ejemplares, exponiéndose a lesiones graves o a la muerte, lo que indica que el recurso está cada vez más escaso”, explicó.

“Otra prueba de la escasez de este crustáceo es que antes un barco salía a la faena de pesca por una semana, ahora tiene que hacerlo por 15, 45 o más días”, comentó el especialista.

El alcalde de Corn Island, Alex Dixon, es más radical y dice que de nada serviría invertir en la industria pesquera si la langosta está desapareciendo. “Necesitamos una veda de al menos cinco años para que se pueda reproducir ese recurso”.

Degradación
En una reunión con marineros y capitanes de barco, celebrada el sábado en Bluefields, el director de Inpesca, Stedman Fagoth, manifestó su preocupación por la destrucción del hábitat de las especies marinas.

“La destrucción de los bosques afecta a los ríos y al sistema de lagunas y pantanos de la costa, que es donde se reproduce el camarón. Con tanto lodo que arrastran las vías fluviales, se van perdiendo las algas que alimentan a las especies marinas”, explicó Fagoth, quien calculó que de esta forma puede desaparecer la bahía de Bluefields en unos 50 años.

Alternativas
El ingeniero René Cassell propone el cultivo y aprovechamiento de algas para paliar la paralización de la pesca en caso de que se implemente una veda más prolongada del camarón y la langosta.

“En Japón y otros países, el comercio de algas comestibles alcanza unos dos billones de dólares, y en el Mar Caribe abunda el alga roja, que goza de gran demanda. Hace 20 días le propusimos al Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) el impulso de esta industria como alternativa a la pesca”, indicó Cassell.

Cassell explicó que el alga roja se encuentra a poca profundidad, se puede cultivar y procesar artesanalmente. “De esta alga se extrae una sustancia llamada agar, la cual parece atol y tiene gran demanda en la fabricación de sorbete”.

El especialista insistió en la posibilidad de aprovechar el alga roja para permitir que se regenere la población del camarón y la langosta. “De esta forma no tendría efectos el colapso de la pesca, porque cada buzo y familias de pescadores podrían dedicarse al cultivo y comercialización de esta planta marina que es muy rentable”, concluyó.

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