Por: Jeffrer D. Sachs*
Ya es muy difícil alcanzar la sustentabilidad ambiental con 6.6 billones de personas y el ingreso promedio por persona es de US$8 000. Para el 2050 la tierra podría tener nueve billones con un ingreso promedio de US$ 20 000 o más, incrementando la presión sobre los ecosistemas de la tierra si es que las tecnologías de producción y de consumo permanecen sin cambio. Muchos ambientalistas vienen sugiriendo que los países ricos disminuyan su consumo para evitar el desastre ecológico.

 

Hay otro enfoque. Las políticas públicas globales y las instituciones comerciales pueden promover nuevas tecnologías que incrementen los estándares de vida para reducir el impacto de la humanidad sobre el ambiente. Un grupo crucial de tecnologías es la acuicultura, la crianza de animales marinos, debido a que puede soportar el incremento del consumo de pescado y otras especies acuáticas, mientras que se disminuye la intensa presión sobre los ecosistemas del océano. El rápido desarrollo de la acuicultura en los últimos años ha permitido denominarle como la “Revolución Azul”.

Desde 1950 hasta hoy, as capturas pesqueras totales casi se han quintuplicado, de alrededor de 20 millones a cerca de 95 millones de toneladas. La mayor demanda del mundo y el mayor abastecimiento de la poderosa flota pesquera contribuyen al incremento en la captura y el consumo de pescado. De esta forma los subsidios grandes y equivocados a las flotas pesqueras, reflejan el poder político de las comunidades pesqueras e industriales geográficamente concentrados.  El mundo se dirige a limpiar los ecosistemas marinos, con consecuencias devastadoras.

Dentro de esta brecha se inicio la Revolución Azul, primero en China, y ahora en muchas otras partes del mundo. La producción de la acuicultura se viene incrementando de dos millones de toneladas en 1950 a casi 50 millones de toneladas en la actualidad. Asi, aun cuando la pesca alcanzo su pico a finales de los años 80, la acuicultura viene permitiendo un continuo incremento en el consumo de pescado. China ahora representa las dos terceras partes de la producción mundial de la acuicultura en peso y aproximadamente la mitad en valor.

La piscicultura en China es una actividad ancestral, con varias especies de carpas creciendo en los campos de arroz por miles de años. La combinación de la producción de arroz con la crianza de pescado es buena en el sentido ecológico y económico en China. Una vaca requiere alrededor de siete kilogramos de alimentos por cada kilo de carne, mientras que la carpa requiere alrededor de tres kilos o menos. La piscicultura economiza el alimento, y de hecho el área necesaria para implementarla.

La noticia emocionante es que los científicos chinos han mejorado la eficiencia de la acuicultura y han revolucionado el rango de especies que pueden ser cultivados. Un estudio del ecologista costero Carlos Duarte y sus colegas documento la tasa de domesticación y comercialización de las especies marinas. De más de 400 especies marinas de cultivo, 106 han sido domesticados en la última década. En contraste, no hay un incremento en el número de especies terrestres domesticadas.

La acuicultura por si misma no va a solucionar la crisis de los ecosistemas marinos, Por lo tanto, aun cuando se incremente la crianza de peces, la crianza de salmón y otras especies de consumo mantienen la presión sobre los océanos, debido a las cantidades de capturas necesarias para alimentarlos. La acuicultura de peces herbívoros, como carpas, tilapia y catfish, es de lejos más sustentable, aun cuando en este caso, la acuicultura posee desafíos ecológicos significativos. La acuicultura puede diseminar enfermedades de los organismos cultivados a los peces salvajes, contaminar, conducir a la destrucción del hábitat como la eliminación de los manglares para la crianza de camarón marino, y afectar la diversidad genética a través de la liberación de especies domesticadas en la naturaleza. Aun cuando las mejores tecnologías de la acuicultura están evolucionando rápidamente para enfrentar estos desafíos.  Así cuando exista alguna tecnología prometedora en desarrollo, las políticas públicas deben jugar un rol critico a través del uso juicioso de las políticas de promoción. Los fondos públicos y los premios deberían ser usados para promover la investigación en las tecnologías acuícolas.

En la actualidad, el saqueo de los océanos continuara a menos que se regule los permisos de pesca limitando la captura total a niveles sostenibles. Los subsidios para la pesca excesiva deberían bajar rápidamente. Con políticas globales sensibles, la “Revolución Azul” podría mejorar la nutrición humana, la sustentabilidad económica y ambiental.

*Jeffrey D. Sachs es director de la Earth Institute at Columbia University (www.earth.columbia.edu )

Source: http://www.sciam.com