Galicia (EFE). La organización ecologista Greenpeace criticó hoy el intento de Estados Unidos de avalar ante un grupo de expertos de una veintena de países, reunidos en Galicia, un proyecto comercial destinado a convertir una zona de las aguas del Pacífico en un sumidero de dióxido de carbono (CO2).

 

En declaraciones a EFE, el experto en temas de investigación en laboratorios de Greenpeace Internacional David Santillo indicó que los representantes de EEUU han presentado una propuesta destinada a probar en una zona próxima a las islas Galápagos un sistema destinado a favorecer la multiplicación de algas para absorber el CO2 de la atmósfera, una iniciativa que calificó de 'preocupante'.

El plan, según Santillo, fue presentado en la reunión que celebra desde el pasado lunes 18 en Santiago de Compostela el grupo científico del Convenio para la prevención de la contaminación marina y el vertido de desperdicios y otras materias, que entró en vigor en 1972.

El citado proyecto, que pretende llevar a cabo la empresa estadounidense Planktos, es un 'experimento para fertilizar unos 10.000 kilómetros cuadrados' consistente en 'inyectar hierro' en las aguas para favorecer la proliferación de algas que atraen el CO2 de la atmósfera.

Ese proyecto, que pretende contribuir al reducir a la presencia de dióxido de carbono en la atmósfera, el principal causante del recalentamiento global, aspira a ser un primer paso para generalizar la aplicación en una zona más amplia.

La citada empresa estadounidense espera que las autoridades de su país puedan convencer a otras naciones para obtener las autorizaciones pertinentes, que dependen precisamente del citado Convenio de carácter internacional y que ha sido suscrito por más de ochenta Estados.

El experto de Greenpeace Internacional, que participa hasta el próximo viernes 22 en las reuniones del grupo científico de ese convenio, señaló que 'ya ha habido investigaciones efectuadas en los últimos veinte años y varios estudios' sobre el efecto de absorción del CO2 de las algas, pero advirtió que el resultado de ese tipo de 'fertilización marina' puede ser 'impredecible'.

Añadió que 'no hay garantía alguna de que las algas absorban el CO2 de la atmósfera' y advirtió de que ese experimento 'puede tener un impacto negativo para el medio ambiente'.

Santillo apuntó que Planktos había previsto inicialmente utilizar en ese proyecto un barco con pabellón estadounidense, pero señaló que representantes de esa empresa indicaron recientemente a Greenpeace que 'todavía no lo habían decidido'.

Añadió que Greenpeace sospecha de que Planktos pueda 'utilizar algún barco de un país que no sea un Estado parte del Convenio de Londres'.