Canadá.- Un nuevo informe publicado ayer por la Universidad de Victoria clasifico a las eco-etiquetas para distinguir los alimentos de origen acuático con menor daño al ambiente. Este es el primer estudio para comparar las eco-etiquetas para los peces marinos de cultivo con la opciones sin etiquetado en el mercado.

“How Green is Your Eco-label?” esta diseñado para ayudar a elegir a los compradores de alimentos de origen acuático e identificar aquellas etiquetas que resultan de métodos de cultivo con menor daño al océano. Los hallazgos claves incluyen:

- Las etiquetas “orgánicas” van liderando, aunque ha caído un poco;
- Muchas eco-etiquetas no son mejores que las opciones convencionales de alimentos de origen acuático de cultivo, en lo que respecta a la protección del ambiente marino;
- La escala es un gran reto para las eco-etiquetas: En su mayor parte, las etiquetas ecológicas se otorgan en base a la huella ambiental de una granja individual. Sin embargo, los efectos ambientales acumulativos de muchas granjas pueden superar rápidamente los beneficios de las reducciones en los impactos de una granja o un pequeño grupo de granjas certificadas.

“Nuestra investigación muestra que las mayoría de las eco-etiquetas para los peces marinos de cultivo ofrecen más de un 10% de mejora con respecto al status quo” dijo John Volpe, Ph.D., un ecologista marino de la Universidad de Victoria y líder del informe. “Con la excepción de algunos ejemplo destacados, un tercio de las eco-etiquetas evaluadas para estos peces utilizan estándares al mismo nivel o más bajo que lo considerado para ser convencional o una práctica promedio en la industria”.

Apoyado por la Pew Environment Group, el estudio, el cual fue revisado por varios expertos independientes, usa una bien establecida metodología cuantitativa derivada del 2010 Global Aquaculture Performance Index (www.gapi.ca) para determinar los valores numéricos de desempeño ambiental para 20 diferentes eco-etiquetas para peces marinos de cultivo, como salmón, bacalao, turbot y mero. Estas puntuaciones fueron usados para comparar el desempeño entre varias eco-etiquetas. La evaluación no considero las eco-etiquetas para peces de cultivo de agua dulce, como tilapia y bagre.

Los autores usaron 10 factores ambientales para evaluar las eco-etiquetas, incluido el uso de antibióticos, el efecto ecológico de los peces de cultivo que escapan de las jaulas, sustentabilidad del pescado que sirve como alimento, el uso de antiparasitarios, y la energía industrial que se necesita en la producción acuícola.

“Las eco-etiquetas pueden ayudar a los piscicultores a producir y a los consumir a seleccionar sus alimentos de origen acuático, pero sólo si las etiquetas se basan en estándares significativos que se cumplen” dijo Chris Mann, Director del Aquaculture Standards Project de Pew. “Los compradores de alimentos de origen acuático a nivel minorista podrían demandar evidencia para demostrar la sostenibilidad”.

El informe concluye que las políticas y regulaciones del gobierno,así como las eco-etiquetas efectivas, son necesarias para limitar los impactos ambientales de la producción.

Puede descargar el informe aquí.