VANCOUVER, Canadá.- La tecnología de evaluación del ADN esta facilitando que los reguladores y las empresas de alimentos de origen acuático evalúen si los seafoods se encuentran mal etiquetados.

Una investigación reciente determinó que entre el 25 y 41% del pescado vendido a nivel minorista y por los restaurantes no son las especies listadas en la etiqueta o en el menú, haciendo imposible que los consumidores realicen elecciones de alimentos de origen acuático de fuentes sustentables.

En diciembre de 2011, el importador de alimentos de origen acuático Tradex implementó pruebas de ADN para los alimentos de origen acuático procesados en China para su marca Sinbad.

Las muestras tomadas en las plantas de procesamiento del extranjero son enviadas a EEUU y evaluada su secuencia de ADN por la empresa ACGT Inc., mientras que el pescado esta en transito a Norteamérica.

Entre 10 y 30 muestras son analizados cada mes, por un costo de US$70.00 por muestra.

“Una gran parte de nuestro modelo de negocio esta concentrada en eliminar el fraude en nuestra industria” dijo el portavoz de Tradex, Ryan McKay. “Hemos detectado (sustitución de especies) en los productos de nuestros competidores”.

La Canadian Food Inspection Agency (CFIA) muestrea e inspecciona 5000  lotes de pescado importado cada año, de más de 1000 importadores.

La agencia realiza muestreos periódicos de muestras de pescado tomado de los comerciantes minoristas. CGIA indica que la gran mayoría de pescado muestreado y analizado están adecuadamente etiquetados.

Sin embargo, los investigadores canadienses difieren de estas apreciaciones. Un estudio publicado en octubre de 2011 en la revista científica Mitochondrial DNA encontró que del 25 al 41% de las muestras (evaluadas entre 2008 y 2010) estuvieron mal etiquetadas.

“Las especies de alto valor son las más sustituidas” dijo el autor líder Robert Hanner, director asociado de Canadian Barcode of Life Network en la Universidad de Guelph. “Hemos registrado la sustitución en todas las categorías, pescado de captura y de acuicultura”.

La base de datos del Barcode of Life contiene las secuencias de ADN de cerca de 10 000 especies de peces, lo que permite la fácil identificación de muchas especies de peces en el mundo, una tecnología que viene siendo desarrollada para su uso comercial por el Canadian Centre for DNA Barcoding.

“El maletiquetado y la sustitución son sistemáticos en el mercado de Norteamérica” dijo Hanner. “Pero otro investigadores han replicado nuestro estudio y ha encontrado lo mismo en los mercado de Brasil, Europa y Sudáfrica”.

El pescado etiquetado como bacalao es frecuentemente reemplazado por un pescado más barato como haddock o pollock. El pescado etiquetado como halibut del Pacífico es frecuentemente halibut del Atlántico, una especie que esta en riesgo.

“También hemos visto que muchos paquetes son etiquetados como salmón silvestre sin decir que es sockeye, coho o pink” dijo Hanner.

En diciembre, la Food and Drug Administration (FDA) de EEUU estableció las pruebas en sociedad con Barcode of Life Network después que algunos consumidores se enfermaron por comer “puffer fish” de China que fue maletiquetado como “monkfish”.

La CFIA viene probando la tecnología Barcode of Life, se espera que lista para ser usada durante este año.

La agencia será capaz de comparar las muestras de los puntos de chequeos con los registros genéticos en la base de datos de la Canadian Barcode of Life Network para una rápida verificación de las especies.

Hanner dijo que el programa de pruebas de Tradex podría darles una ventaja comercial con los consumidores que hacen elecciones sustentables y éticas. Un estudio del año 2010 encontró que algunas pesquerías certificadas por Marine Stewardship Council estuvieron sujetos a la sustitución de especies.

Hanner esta particularmente contrariado por la presencia de pescado de cultivo en lotes etiquetados como silvestres, las mismas que están sujetas a una clase muy diferentes de escrutinio regulatorio.

Las especies de la acuicultura están sujetas a un muestreo aleatorio para antibióticos y antihongos usadas por las piscigranjas “inescrupulosas”.