Valparaíso (Ecoceanos News). A más de 20 años de expansión de la industria de salmónidos de cultivo, el Estado chileno pone en marcha un programa para monitorear el uso de antibióticos en este sector productivo.

 

Esta decisión adoptada por el Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) a través de la Unidad de Acuicultura surge en momentos en que diversos investigadores han propuesto restringir el uso de antimicrobianos de último generación, como las quinolonas y las fluoroquinolonas, en los procesos de producción de esta especie exótica.
 
Actualmente a nivel internacional los antimicrobianos son considerados uno de los medicamentos de mayor riesgo debido al aumento de la resistencia bacteriana en medicina veterinaria y humana.
 
En entrevista con Ecoceanos News, la Jeja de la Unidad de Acuicultura de Sernapesca, Dra. Alicia Gallardo, dijo que “la tendencia efectivamente es a disminuir el uso de las quinolonas fluoradas porque son antibióticos de última generación que los médicos humanos las necesitan a futuro. Nos preocupa la resistencia bacteriana puesto que nuestros antibióticos no van a tener efecto”.
 
La Dra. Gallardo indicó que “la Organización Internacional de Salud Animal (OIE) realizó un estudio con todos los departamento competentes de los gobiernos y determinó que efectivamente las quinolonas en algunos casos no tienen alternativas terapéuticas, porque son los medicamentos que se recomiendan para tratar fiebre septicémica, que es cuando la bacteria ingresa al torrente sanguíneo y llega a la célula, como es el caso de la Riketssia” en los salmones.
 
La médico veterinaria afirmó que debiera existir “una tendencia a dar ciertas pautas para el uso de las quinolonas. Me parece muy adecuado que no se utilicen en forma preventiva, con la prescripción de un médico veterinario y un diagnóstico certero”.
 
En todo caso, precisó que prohibir las quinolonas en el sector productivo requiere de un diagnóstico previo.
 
RESISTENCIA DESDE ANIMALES A HUMANOS
El tema de la presencia de resistencia en bacterias que afectan a los animales de producción ha tomado relevancia desde que existen evidencias epidemiológicas y clínicas que señalan que las bacterias multi-resistentes de procedencia animal, pueden llegar a la población humana ya sea por contacto directo, medio ambiente o a través de los alimentos.
 
La Dra. Gallardo agregó que en el marco del programa de Sernapesca de uso de fármacos veterinarios en la acuicultura la “evaluación del uso de los antimicrobianos, contempla aspectos relacionados con los alimentos y con las buenas prácticas sanitarias. Teniendo esa información, el próximo año podremos determinar los factores críticos”.
 
Explicó que el primer semestre de este año se está evaluando cuál es la realidad del uso de antibióticos, cómo se utilizan, cuáles son las principales características y las condiciones sanitarias. Para el segundo semestre en base a los diferentes antecedentes de otros mercados, de otras realidades, proponer un plan de buenas prácticas con énfasis en la reducción del uso de los antibióticos”.
 
La profesional aseguró que cuentan con la información de los medicamentos que son usados en la salmonicultura, pero Sernapesca este año se ha propuesto “hacer un análisis crítico”. La idea es levantar la mayor cantidad de información y detectar cuales son los “cuellos de botella”. Entre las posibles modificaciones al sistema, la Dra. Gallardo mencionó la forma de prescripción médico veterinaria.
 
Anunció que el Reglamento Sanitario de la Acuicultura (RESA) está siendo evaluado por el Comité Técnico para introducir modificaciones a artículos referidos a estos temas, como el Nº 55 del capítulo de Tratamiento Terapéuticos y Profilácticos, el cual señala que “solo podrán utilizarse productos farmacéuticos de uso exclusivamente veterinario registrados o autorizados para su aplicación en especies hidrobiológicas, conforme a la normativa vigente”.      
 
Alicia Gallardo precisó que “recibimos la información de parte de la industria, pero necesita validarse. Sabemos la tendencia de uso, cuales son los principales antibióticos y los antibióticos en base a las principales enfermedades. El problema sanitario más grave en nuestro país es el Síndrome Rickettsial, que es un parásito intracelular”.
 
A la información que proporcionan las propias empresas, se suma la fiscalización en terreno. La Dra. Gallardo explicó que en “las pautas de inspección de Sernapesca se considera un ítem respecto al uso de los antimicrobianos en los centros de cultivos, se revisan las bodegas, los registros. Se fiscaliza el cumplimiento del programa sanitario de manejo de enfermedades, el registro de medicamentos veterinarios, la dosificación y los periodos de tratamiento y carencia. Después todos estos medicamentos tienen que ser controlados como residuos”.
 
RESIDUOS DE ANTIBIÓTICOS
Para definir un producto libre de residuos químicos se establecieron los Límites Máximos Residuales (LMRs) para la mayoría de los medicamentos que se utilizan en animales de producción, incluyendo en estos a la acuicultura. Cuando en un alimento se detectan concentraciones residuales sobre los LMRs, estos se consideran contaminados y dañinos para el consumidor.
 
La industria de cultivo de salmón no ha estado exenta de estas detecciones y por el contrario ha protagonizado alertas sanitarias en los mercados internacionales. A fines de 2006, la Agencia de Estándares Alimentarios del Reino Unido detectó residuos de cristal violeta, un químico cancerígeno prohibido en la Unión Europea, en una partida de brochetas de salmón de la compañía Findus, la cual se abastece de materia prima proveniente, entre otros proveedores, de Chile.
 
Apelando a las leyes que regulan la información de los servicios del Estado de Chile, organizaciones de la sociedad civil solicitaron formalmente a Sernapesca y al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) la entrega de los nombres de las compañías productoras involucradas en este hallazgo. Pero en medio de declaraciones en que el Servicio afirmaba no haber sido notificado del hecho por su par ingles y que la industria de salmón chileno no utilizaba cristal violeta en sus procesos productivos, SalmonChile decide dar los nombres: AquaChile y Marine Harvest.   
 
Un caso que admiten en el Servicio, está marcado por confusiones y malos entendidos.

Fuente: http://www.ecoceanos.cl